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Menores centroamericanos que huyen de la muerte buscan refugio en Estados Unidos


Crisis de refugiados

Armando Trull/Para El Tiempo latino | 10/14/2016, 3:46 p.m.
Menores centroamericanos que huyen de la muerte buscan refugio en Estados Unidos
Carlos Steven es un bebé de 2 meses que nació en un refugio mexicano. Su papá, José, lo tiene en brazos. José, de 16 años, y su novia de 15 se escaparon de San Salvador hacia Estados Unidos para evitar que las pandillas los mataran. Ahora están en Tapachula, México, sin saber hacia dónde ir. (Armando Trull/Para El Tiempo Latino) | Armando Trull/Para El Tiempo Latino

Crisis de menores refugiados centroamericanos

Hace dos años, María llegó al condado de Montgomery, en Maryland, procedente de El Salvador. Tenía 15 años. Cruzó la frontera sur de Estados Unidos con México sin documentos. Todo lo que tenía era un poco de ropa que cargaba a la espalda. La adolescente estaba huyendo de la violencia pandillera, de un sufrimiento difícil de describir, de un horror que los enormes ojos color café de la joven no podían esconder. Dice que el jefe de la pandilla MS13 abusó de ella sexualmente cuando era sólo una niña: “Él abusó de mí a los once años, él me dijo que si yo le decía algo a mi mamá me iba a arrepentir”, cuenta María.

Años más tarde, la joven superó el temor y se lo contó todo a su madre. Entonces las amenazas se hicieron realidad: “Me intentaron matar tres veces. Yo estaba en la iglesia y me intentaron sacar de la iglesia tres muchachos, y por un hermano y tres primos me salvé porque ellos me sacaron de la iglesia”.

Por eso María se escapó hacia el Norte. Y se convirtió en una más de los 53 mil menores migrantes centroamericanos que llegaron solos a Estados Unidos en 2014. Unos 7 mil de ellos se asentaron en la región de Washington DC aquel año. María, al igual que muchos jóvenes, presentó una petición de asilo en 2014 y entró en un proceso que le obligó a revivir su trauma ante abogados y oficiales de Inmigración. Su esperanza: evitar la deportación que la llevaría a una muerte segura.

María, en Gaithersburg, Maryland, cuenta la dureza de su huida de El Salvador después de haber sido abusada por las pandillas. Ahora está feliz por haber recibido asilo en Estados Unidos. (Armando Trull/Para El Tiempo Latino)

Armando Trull/Para El Tiempo Latino

María, en Gaithersburg, Maryland, cuenta la dureza de su huida de El Salvador después de haber sido abusada por las pandillas. Ahora está feliz por haber recibido asilo en Estados Unidos. (Armando Trull/Para El Tiempo Latino)

El viaje al Norte

Ciudad Hidalgo es un pueblo junto a un río en la frontera entre México y Guatemala. Cada día, balsas hechas con llantas y tablas de madera transportan a las personas de orilla a orilla sobre aguas turbias mientras suena una música ensordecedora con mensajes religiosos. Así es como María entró en México hace dos años.

Luego continuó un viaje de mil cien millas a la frontera con Estados Unidos.

Pero desde la crisis de 2014, Estados Unidos ha presionado a México para que asegure su frontera sur. Por eso Ciudad Hidalgo y otros pueblos fronterizos de la zona se han convertido en el final del viaje para miles de centroamericanos que traían la esperanza de pedir asilo en Estados Unidos.

Muchos encuentran protección en “Todo Por Ellos”, un refugio para inmigrantes que está en Tapachula, México, a pocas millas de Ciudad Hidalgo. Es una casa deteriorada en un barrio pobre. Aquí jóvenes y niños centroamericanos reciben un plato de fideos con vegetales y unos pedazos de pollo. Es su única comida del día. Todos ellos intentaban dirigirse a Estados Unidos, pero la nueva política mexicana en la frontera se lo impidió. En estos pueblos fronterizos, jóvenes y niños son víctimas del hambre, la violencia y todo tipo de explotación, tanto laboral como sexual.

José tiene 16 años. Es delgado y en su rostro se dibuja una expresión infantil. Su ropa está limpia, pero gastada. José y su novia, de 15 años, recibieron amenazas de muerte de las pandillas en San Salvador. Decidieron huir.