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La familia Mejía cumple con la tradición

Manfredo Mejía, Dilma Reyes, parientes y amigos celebran el cabo de año de Víctor Mejía
JUNTOS. De izq. a der.: Neptalí, Jacqueline, Nancy, Agustina, Manfredo Mejía, Dilma Reyes de Mejía, Ever Medrano, Manfredo Mejía Jr. y Rosmary Mejía, el martes 25 de octubre de 2016 celebrando el cabo de año de Víctor Mejía en Alexandria, VA, USA.

JUNTOS. De izq. a der.: Neptalí, Jacqueline, Nancy, Agustina, Manfredo Mejía, Dilma Reyes de Mejía, Ever Medrano, Manfredo Mejía Jr. y Rosmary Mejía, el martes 25 de octubre de 2016 celebrando el cabo de año de Víctor Mejía en Alexandria, VA, USA.

FAMILIA. Dilma Reyes, viuda de Víctor Mejía, Manfredo Mejía Sr., y Dilma Jacqueline Mejía Reyes, en Alexandria, Virginia, el martes 25 de octubre de 2016.

Miguel Guilarte/ETL

FAMILIA. Dilma Reyes, viuda de Víctor Mejía, Manfredo Mejía Sr., y Dilma Jacqueline Mejía Reyes, en Alexandria, Virginia, el martes 25 de octubre de 2016.

El salvadoreño Manfredo Mejía, su familia y la de su cuñada Dilma Reyes de Mejía, recordaron con el “cabo de año” a Víctor Mejía, el hermano y esposo, quien se fue hace un año de este mundo, víctima de una larga enfermedad.

Cumpliendo con la tradición salvadoreña, la familias Mejía y Reyes, parientes y amigos cercanos compartieron anécdotas en la casa de Dilma Reyes en Alexandria, Virginia, por el primer aniversario de la muerte de Víctor.

El Tiempo Latino fue testigo de esta particular celebración. “Es fuerte”, dijo Manfredo visiblemente emocionado. “Pero ya él pasó a mejor vida. Todavía se tiene el recuerdo fresco pero uno se conforma porque él está descansando, fueron trece años sufriendo la enfermedad”, recordó Manfredo, de 67 años.

“Lo que pasa es que el ser humano es tan necio que uno no quiere que un pariente de uno se vaya, aunque esté sufriendo. Ahora Víctor está en mejor vida y aquí estamos celebrando el ‘cabo de año’ como le decimos en El Salvador”, se consoló Mejía.

“Con la única excepción de dos de mis hermanos, aquí estamos los mismos que estábamos en la casa cuando él murió, quienes lo rodeamos en los últimos momentos de su vida”, acotó. “Hasta tú, Miguel estabas ahí y hoy también nos acompañas”, dijo al agradecer la presencia del redactor.

ALEGRES. Manfredo Mejía Sr. (2do. a la der.) con hijos, nieto, cuñada y sobrina en el cabo de año de su hermano Víctor, en Alexandria, VA, el martes 25 de octubre.

Miguel Guilarte/ETL

ALEGRES. Manfredo Mejía Sr. (2do. a la der.) con hijos, nieto, cuñada y sobrina en el cabo de año de su hermano Víctor, en Alexandria, VA, el martes 25 de octubre.

“Es una alegría para todos volver a reunirnos y recordar esos momentos duros, pero hay muchas anécdotas, fotografías y recuerdos. Gracias a Dios su hija Jacqueline está bien, ha seguido muy bien en sus estudios y últimamente hasta está trabajando”, se regocijó Manfredo.

Nacido en el seno de una familia en Intipucá, Manfredo tuvo 7 hermanos. “Somos seis hermanos de padre y madre y tenemos dos más por parte de papá. Los seis nacimos todos en Intipucá. Ellos son Blanca Dilma, Neptalí, Salvador, Manfredo, Dinora, y Víctor, el menor, que paradójicamente "fue el primero que se nos fue”, lamentó Mejía.

Pero la vida sigue para Manfredo Mejía y no descansa en su activismo comunitario.

“Últimamente he estado en un grupo de “Salvadoreños por Hillary” que Walter (Tejada) está liderando y somos varios que lo estamos acompañando para incentivar a los latinos a votar por Clinton”, afirmó.

PADRE E HIJOS. Manfredo Mejía Jr., Rosmary Mejía y Manfredo Mejía Sr. el martes 25 de octubre en Alexandria, VA.

Miguel Guilarte/ETL

PADRE E HIJOS. Manfredo Mejía Jr., Rosmary Mejía y Manfredo Mejía Sr. el martes 25 de octubre en Alexandria, VA.

Mejía ya tiene 11 años trabajando en el Comité de Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel.

“Todos los años llevamos a una reina a desfilar al carnaval de San Miguel pero el desafío más grande de nosotros es llevar ayuda a los niños y ancianos desamparados en la zona oriental. Eso es lo que nos caracteriza más a nosotros, cuando llegamos allá, nos están esperando, saben que les llevamos ayuda”, continuó.

Todos visitan el Asilo de San Antonio, llevan víveres, pañales, frazadas. “Nosotros damos lo que podemos. Le llevamos mariachis, pasteles porque siempre cumplen años y comida. También tratamos de colaborar con agrupaciones de salvadoreños locales”, expresó Manfredo, dueño del Restaurante Atlacatl en Arlington, VA, un sitio de reunión muy popular para los latinos del área. “Tradicionalmente las sopas son bastante apetecidas, al igual que la langosta rellena. Gracias a Dios estamos siempre bastante ocupados especialmente los fines de semana. Tenemos clientes que nos han seguido desde que mi hermano Salvador abrió el restaurante porque tenemos un sazón puramente salvadoreño”, dijo en relación al Restaurant.

Por Atlacatl han desfilado la mayoría de los mejores futbolistas latinos, principalmente los salvadoreños, que han jugado para el DC United y otros equipos de la MLS.

“Es una gran satisfacción porque he conocido a jugadores como Andy Najar. Eliseo Quintanilla, Ronald Cerritos, Christian Castillo, Milton Reyes, Mauricio Cienfuegos y hace muchos años Raúl Díaz Arce, Jaime Moreno, Marco Etcheverry”, anotó.

Otro recuerdo grande que guarda es su presencia en el estadio en Massachussetts cuando el DC United ganó su primer campeonato, hazaña de la que se cumplieron dos décadas recientemente. “Había mucha lluvia y frío. Hace 20 años y parece que fue ayer”, sonrió.

“Que pena que después echaron a Díaz Arce, un hecho que alejó a muchos salvadoreños del RFK”, recordó.

El dirigente lamentó que más recientemente hubo otra especie de “discriminación” contra los latinos, esta vez no en la cancha sino en la oficina cuando apartaron a trabajadores directos e indirectos que vivían de las actividades del club.

“En lo personal tengo afecto por el equipo y cuando hay partidos importantes voy a verlo porque me interesa ver un buen fútbol”, exclamó.

Sobre La Selecta de El Salvador dijo que “es una gran pena porque se ve el poco apoyo que tiene’ por parte de la Federación de Fútbol y “los gobiernos tampoco ayudan”. “No les dan un buen trato a los muchachos y a los técnicos los ponen cuando faltan pocos días para las competencias, tal como sucedió recientemente con Ramón “Primitivo” Madariaga. Quieren que hagan milagros”, fustigó.

Y sobre el país en general dijo que “está muy fuerte” porque la pobreza ha hecho que la juventud busque la vida fácil y es cuando las maras los reclutan cómodamente. Esperamos que algún día eso cambie porque las empresas se están retirando y el comercio está mermando porque le ponen renta hasta a las mujeres que venden comida en la calle. Yo viajo mucho y sé cómo la gente sufre”, sentenció.

El salvadoreño concluyó con un pronóstico sobre el partido que jugarán Estados Unidos y México el mes que viene en Columbus en el comienzo del hexagonal final de la Concacaf: “Ahí siempre voy con Estados Unidos”, exclamó Mejía como un agradecimiento a un país que ha sido su casa en los últimos 41 años.