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La familia Mejía cumple con la tradición


Manfredo Mejía, Dilma Reyes, parientes y amigos celebran el cabo de año de Víctor Mejía

Miguel Guilarte | 10/28/2016, 11:34 a.m.
La familia Mejía cumple con la tradición
JUNTOS. De izq. a der.: Neptalí, Jacqueline, Nancy, Agustina, Manfredo Mejía, Dilma Reyes de Mejía, Ever Medrano, Manfredo Mejía Jr. y Rosmary Mejía, el martes 25 de octubre de 2016 celebrando el cabo de año de Víctor Mejía en Alexandria, VA, USA. | Miguel Guilarte/ETL

FAMILIA. Dilma Reyes, viuda de Víctor Mejía, Manfredo Mejía Sr., y Dilma Jacqueline Mejía Reyes, en Alexandria, Virginia, el martes 25 de octubre de 2016.

Miguel Guilarte/ETL

FAMILIA. Dilma Reyes, viuda de Víctor Mejía, Manfredo Mejía Sr., y Dilma Jacqueline Mejía Reyes, en Alexandria, Virginia, el martes 25 de octubre de 2016.

El salvadoreño Manfredo Mejía, su familia y la de su cuñada Dilma Reyes de Mejía, recordaron con el “cabo de año” a Víctor Mejía, el hermano y esposo, quien se fue hace un año de este mundo, víctima de una larga enfermedad.

Cumpliendo con la tradición salvadoreña, la familias Mejía y Reyes, parientes y amigos cercanos compartieron anécdotas en la casa de Dilma Reyes en Alexandria, Virginia, por el primer aniversario de la muerte de Víctor.

El Tiempo Latino fue testigo de esta particular celebración. “Es fuerte”, dijo Manfredo visiblemente emocionado. “Pero ya él pasó a mejor vida. Todavía se tiene el recuerdo fresco pero uno se conforma porque él está descansando, fueron trece años sufriendo la enfermedad”, recordó Manfredo, de 67 años.

“Lo que pasa es que el ser humano es tan necio que uno no quiere que un pariente de uno se vaya, aunque esté sufriendo. Ahora Víctor está en mejor vida y aquí estamos celebrando el ‘cabo de año’ como le decimos en El Salvador”, se consoló Mejía.

“Con la única excepción de dos de mis hermanos, aquí estamos los mismos que estábamos en la casa cuando él murió, quienes lo rodeamos en los últimos momentos de su vida”, acotó. “Hasta tú, Miguel estabas ahí y hoy también nos acompañas”, dijo al agradecer la presencia del redactor.

ALEGRES. Manfredo Mejía Sr. (2do. a la der.) con hijos, nieto, cuñada y sobrina en el cabo de año de su hermano Víctor, en Alexandria, VA, el martes 25 de octubre.

Miguel Guilarte/ETL

ALEGRES. Manfredo Mejía Sr. (2do. a la der.) con hijos, nieto, cuñada y sobrina en el cabo de año de su hermano Víctor, en Alexandria, VA, el martes 25 de octubre.

“Es una alegría para todos volver a reunirnos y recordar esos momentos duros, pero hay muchas anécdotas, fotografías y recuerdos. Gracias a Dios su hija Jacqueline está bien, ha seguido muy bien en sus estudios y últimamente hasta está trabajando”, se regocijó Manfredo.

Nacido en el seno de una familia en Intipucá, Manfredo tuvo 7 hermanos. “Somos seis hermanos de padre y madre y tenemos dos más por parte de papá. Los seis nacimos todos en Intipucá. Ellos son Blanca Dilma, Neptalí, Salvador, Manfredo, Dinora, y Víctor, el menor, que paradójicamente "fue el primero que se nos fue”, lamentó Mejía.

Pero la vida sigue para Manfredo Mejía y no descansa en su activismo comunitario.

“Últimamente he estado en un grupo de “Salvadoreños por Hillary” que Walter (Tejada) está liderando y somos varios que lo estamos acompañando para incentivar a los latinos a votar por Clinton”, afirmó.

PADRE E HIJOS. Manfredo Mejía Jr., Rosmary Mejía y Manfredo Mejía Sr. el martes 25 de octubre en Alexandria, VA.

Miguel Guilarte/ETL

PADRE E HIJOS. Manfredo Mejía Jr., Rosmary Mejía y Manfredo Mejía Sr. el martes 25 de octubre en Alexandria, VA.

Mejía ya tiene 11 años trabajando en el Comité de Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel.

“Todos los años llevamos a una reina a desfilar al carnaval de San Miguel pero el desafío más grande de nosotros es llevar ayuda a los niños y ancianos desamparados en la zona oriental. Eso es lo que nos caracteriza más a nosotros, cuando llegamos allá, nos están esperando, saben que les llevamos ayuda”, continuó.

Todos visitan el Asilo de San Antonio, llevan víveres, pañales, frazadas. “Nosotros damos lo que podemos. Le llevamos mariachis, pasteles porque siempre cumplen años y comida. También tratamos de colaborar con agrupaciones de salvadoreños locales”, expresó Manfredo, dueño del Restaurante Atlacatl en Arlington, VA, un sitio de reunión muy popular para los latinos del área. “Tradicionalmente las sopas son bastante apetecidas, al igual que la langosta rellena. Gracias a Dios estamos siempre bastante ocupados especialmente los fines de semana. Tenemos clientes que nos han seguido desde que mi hermano Salvador abrió el restaurante porque tenemos un sazón puramente salvadoreño”, dijo en relación al Restaurant.