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Las humanidades de José Andrés

Recibió la Medalla oficial de la Casa Blanca por su contribución a la innovación cultural en Estados Unidos
HONOR. El presidente Obama entrega la Medalla de las Humanidades al    chef José Andrés el 22 de septiembre.

HONOR. El presidente Obama entrega la Medalla de las Humanidades al chef José Andrés el 22 de septiembre.

Caricatura del Chef José Andrés por el artista español GOGUE.

GOGUE/Para El Tiempo Latino

Caricatura del Chef José Andrés por el artista español GOGUE.

Lleva una vida reinventándose e impactando su territorio profesional, el del sabor y la cocina, que para él es también la patria de las emociones, la cultura y la solidaridad humana. Ahora, el chef José Andrés acaba de recibir la Medalla a las Humanidades que concede Estados Unidos a quien, como él, ha hecho la diferencia en la manera en que sentimos los sabores y ha enriquecido el tejido cultural estadounidense.

“Yo soy solamente un cocinero”, repite Andrés a quien le pregunte.

Pero un cocinero que se involucra cultural y cívicamente en su comunidad, en sus patrias políticas y emocionales —España y Estados Unidos— y que parece obsesivamente empeñado en cambiar el mundo a través de lo que sabe hacer: cocinar.

Dice que se gana la vida cocinando, que le importa la comida y que quiere contribuir a aliviar el hambre en el mundo. Por eso, cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans sintió “un llamdo” y cuando un terremoto asoló Haití en 2010 decidió “viajar allí y cocinar para la gente”. Aquel fue, dice, el momento de actuar; pero José Andrés quería ofrecerle a esas comunidades sustentabilidad. Y creó World Central Kitchen.

DISCURSO. El chef José Andrés durante un evento de Latino Victory Project en la primavera de 2016 en DC.

Alfredo Duarte/Para El Tiempo Latino

DISCURSO. El chef José Andrés durante un evento de Latino Victory Project en la primavera de 2016 en DC.

“Creo que se puede erradicar el hambre, pero necesitamos ser inteligentes e innovadores, y necesitamos hacerlo ahora”, expresa siempre con cierto sentido de urgencia. Porque José Andrés parece que siempre tiene prisa, y seguirle el ritmo en la generación de ideas para otro restaurante o para otra iniciativa social, no es tarea fácil. Y ahora, además, en plena vorágine electoral su nombre también está sobre la mesa.

Durante la recepción en la Casa Blanca que siguió a la entrega de manos del presidente Barack Obama de las medallas a las Artes y Humanidades, el 22 de sptiembre, al chef le preguntaron por su litigio judicial con el candidato presidencial Donald Trump.

“La mejor manera de combatir a cualquier persona que tenga mensajes negativos es tener una buena sonrisa, salir a votar y apostar por un mundo de inclusión y no de exclusión”, dijo Andrés quien retiró su nombre del restaurante del nuevo hotel de Trump en Washington luego de los insultos contra los inmigrantes hispanos con que el candidato republicano inició su campaña como aspirante presidencial.

MEDALLA. José Andrés en el Congressional Hispanic Caucus Institute con  Hillary Clinton en 2015

Alfredo Duarte/Para El Tiempo Latino

MEDALLA. José Andrés en el Congressional Hispanic Caucus Institute con Hillary Clinton en 2015

En mayo pasado, también en Washington, durante un evento de Latino Victory José Andrés declaró que había dejado de ser “independiente” y se había registrado como demócrata ante el enrarecido ambiente político que atraviesa el país exacerbado por el fenómeno Trump.

“Los indocumentados no son el problema, son parte de la solución para hacer Estados Unidos grande otra vez”, defendió el chef español en referencia al eslogan electoral de Trump.

Asegura que no es plato de su gusto esto del menú político, pero Andrés es un hombre de acción y de transformación. Y quedarse callado no es un condimento que utilice en sus recetas. Lo cierto es que a este inmigrante español y ahora hispanounidense, Estados Unidos lo ha acogido con los brazos abiertos casi de manera multiplataforma: “celebrity” que se codea con Hollywood tanto como con los medios de comunicación, conductor de programas de TV con la comida y el sabor español de protagonistas, activista social y comunitario y, además, consejero en temas de nutrición para la Casa Blanca donde ha colaborado con la primera dama Michelle Obama. ¿Se puede pedir más de un inmigrante? Tal vez sí: fue nombrado miembro del Consejo Asesor de Turismo y Viajes del Gobierno de Estados Unidos.

Más que cocinero, “visionario en chef”

Ésa es la impronta del chef hispanounidense José Andrés, fundador de la compañía Think FoodGroup. Ha sido el responsable de crear la fiebre estadounidense por las tapas que ha sacado del recinto español para internacionalizarlas como nadie haciéndolas parte de la normalidad en la diversidad estadounidense.
  El año pasado estuvimos con él cuando, en Washington, la candidata demócrata a la presidencia Hillary Clinton le impuso la Medalla del Congressional Hispanic Caucus Institute durante el Mes de la Herencia Hispana. Se le reconocía, una vez más, su labor social y cultural en Estados Unidos.
  Entonces nos habló de su amor por Estados Unidos y de cómo su trayectoria aquí es ya parte de quién él es como persona y “como cocinero”.
  En 2009, fue elegido ‘chef del año’ por la revista GQ, y su prestigio entre la élite de la cocina estadounidense e internacional se materializa en charlas y cursos en universidades como Harvard.
  Por no contar el número de eventos de recaudación de fondos para organizaciones caritativas donde comparte el escenario con colegas, chefs de renombre que también son sus amigos.
  Hoy José Andrés cuenta con su propia marca que ha lanzado en supermercados especializados en Estados Unidos.
  Me ha insistido siempre que su actitud hacia la cocina es la de un aprendiz curioso que busca “nuevos puntos de vista”
  “Llegué a Estados Unidos como un joven español que creía saberlo todo”, dijo en una ocasión. “Trato de encontrar el significado de la cocina tradicional con la que crecí, pero también he aprendido mucho de la cocina norteamericana”.
  Tal vez uno de los momentos más personales, como entrevistado, que me ha brindado José Andrés fue el año pasado en el teatro Hispano GALA de Washington cuando recibió un homenaje junto a la viuda del músico Pablo Casals. Entonces Andrés contó sus dos pasiones mientras conversábamos sobre el escenario del GALA
  “Cuando era niño sentía pasión por dos cosas: la cocina y el teatro”, comentó Andrés y habló de sus incursiones en el teatro independiente español en los años de la transición democrática en un país que se reencontraba con las libertades. Pero, dijo, la cocina era lo suyo. Y su familia fue clave. ¿La primera receta? “Los pimientos asados de mi madre”.
  “Ella me enseñó a asar los pimientos y hacerles después un sofrito de ajo. Entonces se añade vinagre de jerez y se dejan a fuego lento durante una hora o más, para que adquieran todos los aromas lentamente. Al final, quedan deliciosos. Es como la receta típica de los pimientos del Piquillo pero con pimientos asados ¡Buenísimos!”. El chef José Andrés (nombre completo José Ramón Andrés Puerta) tiene restaurantes en Washington DC, Beverly Hills, Las Vegas, South Beach, Dorado y Filadelfia. Está casado y tiene tres hijas. Su formación tuvo lugar a las órdenes del “mejor cocinero del mundo”, Ferran Adrià en el restaurante El Bulli.
  Años más tarde, en 2010, Andrés daría un curso en Harvard sobre la física de la cocina con el maestro Adriá. En mayo de 2012, Andrés fue nombrado decano de estudios españoles en The International Culinary Center, donde él y Colman Andrews desarrollaron un curriculum académico sobre la cocina española moderna y tradicional. El 29 de octubre de 2012 Andrés anunció que regresaba a las aulas para enseñar un curso en la George Washington University en la capital estadounidense. Se trataba de enseñar cómo la comida influye y forma civilizaciones. Esta universidad le otorgaría un doctorado honorario en servicio público el 18 de amyo de 2014 cuando pronunció el discurso de fin de año académico en el National Mall. Este visionario en chef, humilde y lleno de urgencias por la innovación y el mejoramiento de su comunidad, se mete en todas las cocinas. Sus restaurantes van desde la cadena Jaleo (el buque insignia que lideró la revolución de las tapas y las paellas en Estados Unidos y que empezó en el área metropolitana de Washington para desembarcar en Las Vegas hace pocos años) pasando por un restaurante exclusivo y glamuroso en Los Angeles o los de nueva cocina mexicana, mediterránea y chino-japonesa-peruana en Washington.
  Hay más y más por venir.