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Envenenamiento por plomo afecta el desarrollo social de niños latinos


Estudios demuestran que quienes sufren exposición al plomo temprano en la vida tienen peores habilidades cognitivas

Shefali Luthra | Kaiser Health News | 4/5/2017, 2:52 p.m.
Envenenamiento por plomo afecta el desarrollo social de niños latinos
Nakeyja Cade con su hija de un año Zariyah Cade en Flint, Michigan, en marzo pasado. La sangre de la chica había probado alto para el plomo. Un nuevo estudio muestra que los niños con niveles elevados de plomo en la sangre a la edad de 11 años terminaron siendo adultos con funciones cognitivas más bajas y con trabajos de un nivel inferior al de sus padres. | Linda Davidson | The Washington Post

Cynthia Brownfield tuvo suerte. Cuando una prueba mostró que su hija, entonces de 2 años, tenía niveles altos de plomo en sangre, ella pudo hacer algo.

Brownfield, pediatra en Saint Joseph, Missouri, solicitó una inspección de su casa y encontraron plomo en las ventanas. Las hizo reemplazar y también reparó las tuberías. Probablemente el plomo afectó a su hija, ahora de 12 años, dijo Brownfield. Pero la acción rápida minimizó su exposición, y ahora es una preadolescente sana y activa.

"Teníamos una situación financiera que nos permitió contratar a un fontanero y cambiar las ventanas", dijo. Pero otros, incluso sus propios pacientes, pueden no ser tan afortunados. Y esta realidad puede tener implicaciones aún más amplias que las generalmente aceptadas.

Hallazgos publicados el martes 28 de marzo en la revista JAMA abren nuevos caminos al sugerir que los efectos de la exposición al plomo en la infancia continúan desarrollándose hasta la edad adulta, no sólo perjudicando el desarrollo cognitivo de una persona, sino también limitando potencialmente su crecimiento socioeconómico.

Específicamente, investigadores de la Universidad de Duke rastrearon a una generación de niños sobre la base de datos recopilados a través de una investigación de casi 30 años realizada en Nueva Zelanda, conocida como el Estudio Multidisciplinario de Salud y Desarrollo de Dunedin.

Los investigadores analizaron el desarrollo de más de 1,000 neozelandeses nacidos entre abril de 1972 y marzo de 1973. En ese momento, la exposición al plomo era común porque la gasolina todavía lo contenía, creando una muestra considerable que incluyó a personas de todo género y clase social. A más de la mitad de las personas del grupo analizado se le había realizado la prueba para plomo a los 11 años.

El estudio rastreó el desarrollo cerebral y la situación socioeconómica a través de los años, así como también los efectos del plomo en la salud, explicó Aaron Reuben, aspirante al doctorado en neuropsicología en la Universidad de Duke, y autor principal del estudio.

Para el momento en el que los participantes cumplieron 38 años, se reveló un patrón: los que habían sufrido exposición al plomo temprano en la vida tuvieron peores habilidades cognitivas, dependiendo de cuánto había sido el nivel de exposición. La diferencia fue estadísticamente significativa. También tuvieron más probabilidades de estar en peor situación socioeconómica que aquellos que no habían estado expuestos al plomo.

El estudio encontró que no importa cuál sea el Coeficiente Intelectual (CI) del niño, de la madre, o el estatus social de la familia, el envenenamiento por plomo resultó en una movilidad social baja. Según la investigación, eso fue en gran parte gracias al deterioro cognitivo.

"Independientemente de donde empieces en la vida, la exposición al plomo en la infancia te empuja hacia abajo en tu trayectoria", dijo Reuben.

Aunque esta investigación se estableció en Nueva Zelanda, ofrece una visión de un problema que, según los expertos, es bastante frecuente en los Estados Unidos y en todo el mundo. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que hasta medio millón de niños entre las edades de 1 y 5 años tenían niveles de plomo en la sangre lo suficientemente altos como para causar preocupación: 5 microgramos por decilitro y más. Al menos en 4 millones de hogares en todo el país viven niños que experimentan una exposición significativa al plomo.