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Expertos coinciden: la obesidad y la depresión están relacionadas, y deberían tratarse juntas


Shefali Luthra | Kaiser Health News | 8/16/2017, 2:58 p.m.
Expertos coinciden: la obesidad y la depresión están relacionadas, y deberían tratarse juntas

Un trabajo de 2011 realizado por investigadores de la University of Texas-Southwestern halló que los síntomas depresivos de los pacientes se reducían cuando los médicos ordenaban sesiones de ejercicio semanales, los que fueron supervisados en el Cooper Institute en Dallas o en los hogares. Y en 2014, un estudio de la Duke University comprobó que simplemente ayudando a las mujeres obesas a mantener su peso -a través de pequeños cambios en el estilo de vida y chequeos mensuales con el nutricionista- disminuyó las tasas de depresión a la mitad.

Sin embargo, este tipo de sincronización en la atención todavía no es la norma. Si bien la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) promovió la atención coordinada como parte de sus esfuerzos por reducir los costos, esas iniciativas aún no se han dirigido hacia la depresión y la obesidad.

Pero los esfuerzos financiados por el gobierno federal para coordinar el cuidado de la diabetes y la depresión podrían proporcionar una plantilla, dijo Madhukar Trivedi, profesor de psiquiatría de la University of Texas-Southwestern, quien participó en el estudio de 2011.

"Esto va a requerir un verdadero cambio mental. Tenemos que estar pensando a nivel político", dijo Trivedi.

Una razón es el costo. La depresión y la obesidad están entre los mayores impulsores de los aumentos de los costos de atención médica.

La obesidad ya le cuesta al sistema casi $150,000 millones al año en costos directos, y la organización sin fines de lucro Robert Wood Johnson Foundation estima que para 2030, la obesidad socavará la economía de los Estados Unidos con un adicional de $390 mil millones a $520 mil millones en la pérdida de productividad de los trabajadores.

La depresión hace que el precio sea peor. Su variante más grave, el trastorno depresivo mayor, cuesta al país más de $200 mil millones por año en costos directos como visitas psicológicas, medicamentos y otros tratamientos, así como las horas y días en los que las personas afectadas no son capaces de trabajar.

El gobierno federal paga mucho de esta cuenta.

Cerca de 13 millones de adultos mayores ciudadanos elegibles para el Medicare -un estimado de 35% de los adultos mayores de 65- son obesos, según datos de los CDC de 2012, el año más reciente del que hay estadísticas. Se estima que el Medicaid paga hasta el 30% del total de las cuentas de atención mental del país.

"Son una carga increíblemente pesada para el sistema de atención de salud... los dos están en alza, y hay una correlación", dijo Dori Steinberg, profesora de investigación asistente en Duke’s Global Health Institute, quien estuvo involucrada en el estudio de 2014.

Y los recursos para atender a los pacientes con cada condición, incluso individualmente, son limitados.

El gobierno federal ha trabajado para ampliar el acceso a la atención de salud mental y la cobertura de seguros, pero en muchas partes del país, pocos especialistas en salud mental aceptan seguros, haciendo que el beneficio teórico sea inútil.

Las intervenciones contra la obesidad también son insuficientes. La Asociación Médica Americana, calificó la obesidad como "enfermedad" hace cuatro años y ACA limitó el costo compartido para algunos tratamientos preventivos de la obesidad. Algunos críticos dicen que el beneficio no va lo suficientemente lejos en términos de consultas con proveedores de atención médica más especializados, como nutricionistas, para tener un impacto significativo. Eso significa que los pacientes pueden obtener poca ayuda hasta que hayan aumentado más de peso, o hayan sufrido las consecuencias de salud suficientes que califican para medidas más extremas, como la cirugía bariátrica.