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Nuestro presidente es adicto a la TV - va a sacar lo peor de él y nunca aprenderá lo mejor de ella


Hank Stuever | The Washington Post | 2/15/2017, 5:51 p.m.
Nuestro presidente es adicto a la TV - va a sacar lo peor de él y nunca aprenderá lo mejor de ella
Alec Baldwin haciendo el papel del Presidente Donald Trump en "Saturday Night Live". | Will Heath, NBC

Melissa McCarthy actuando como el Secretario de Prensa Sean Spicer en "Saturday Night Live".

Melissa McCarthy actuando como el Secretario de Prensa Sean Spicer en "Saturday Night Live".

Se dice que lo que más le gusta al presidente Donald Trump es la televisión - más que el dinero, la familia o las bienes raíces, y ciertamente más que la política.

La evidencia siempre estuvo ahí. Una cámara presente es lo único que pareciera verdaderamente animarlo, ya que acarrea con ella la promesa de un alto rating (o fácil de inflar). Un programa de televisión es lo único que ha ofrecido a Trump un éxito indiscutible e inequívoco, por un corto período de tiempo. Cuando la cámara no está presente es fanático de ver televisión, tal como sus compatriotas americanos quienes también son adictos a ver programas de noticias mañana, tarde y noche.

Ha habido reportes (normalmente de fuentes anónimas) de que algunos de los miembros del personal de Trump quisieran que dejara de ver tanta televisión. Pero ¿por qué parar? La promesa de una televisión verdaderamente interactiva se ha cumplido para al menos un americano: él. Las noticias de canales por cable reportan cada una de sus palabras, mientras él responde con sus peores comentarios, muchas veces en tan pocos minutos que pareciera perturbadoramente coordinado.

Triste. Tal como lo mostró John Oliver de HBO con un video durante el regresó de su programa de sátira política "Last Week Tonight”, Trump es tan adicto a las noticias por cable que en la cabina del Air Force One ahora resuenan diariamente los comerciales baratos, incluyendo el jingle de la compañía de pisos Empire ("Eight-hundred, five-eight-eight…”). Oliver bromeó diciendo que nuestro presidente es como un septuagenario que ha colapsado y muere solo en una casa con la televisión prendida, y su vecino tarda días en notar que algo anda mal.

Oliver concluye que la única manera de hacer llegar argumentos reales al presidente es pautar en un canal de cable un comercial de sondas durante las horas de noticias que muestre un vaquero folklórico que explique de manera subliminal conceptos importantes como la tríada nuclear. El anuncio de Oliver comenzó a mostrarse el lunes en la mañana en Washington D.C. a través de Fox, CNN, MSNBC. Quizás, solo quizás, Trump lo nota.

Mientras tanto el movimiento de resistencia a Trump ha visto como esa burla televisada podría ser efectiva en la creación de pequeñas rupturas que eventualmente pueden causar un colapso. La parodia que se requiere en este caso no es la crítica inteligente, irónica y basada en hechos heredada del “Daily Show de Jon Stewart” y que aún practican de manera dedicada Samantha Bee en TBS, Seth Meyers en NBC, Stephen Colbert en CBS y Oliver (quien el sábado dedicó 24 minutos a un segmento que hablaba de la preservación del concepto de “hechos” (facts))

Más bien es la simple y antigua manera de burla que muestra una Casa Blanca desesperada, fuera de control, comprometida, débil desde el comienzo y graciosamente inepta.

Esto fue expuesto por nada más y nada menos que Melissa McCarthy, la comediante que "Saturday Night Live” de NBC reclutó para imitar al Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, en el episodio del 4 de febrero y nuevamente la semana pasada.