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Iván "Pudge" Rodríguez sube a las alturas


El ex receptor puertorriqueño ingresará al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown

Miguel Guilarte | 1/19/2017, 8:35 a.m.
Iván "Pudge" Rodríguez sube a las alturas
BORICUA. Iván "Pudge" Rodríguez cuando jugaba para los Nacionales de Washington. | Archivo ETL/TWP

Iván “Pudge” Rodríguez lloró el miércoles cuando recibió una llamada desde Cooperstown, New York.

Y no era para menos.

El ex receptor puertorriqueño recibía la noticia de que la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) lo había elegido esa tarde para ingresar al Salón de la Fama del Béisbol.

“No tengo palabras. Es la mejor llamada que he recibido en mi vida. Un sueño hecho realidad hoy. Muy agradecido. Gracias, gracias, gracias, muchas gracias, es tan grande la emoción.... bendiciones a todos”, expresó Rodríguez en su cuenta de twitter luego de conocer la noticia en unión de sus familiares.

Rodríguez, quien se convertirá en el cuarto puertorriqueño y el noveno pelotero latinoamericano en entrar al llamado “Templo de los Inmortales”, fue seleccionado por los votantes en su primer año de elegibilidad, gracias a su extraordinario talento para jugar la posición más exigente del béisbol.

Su carrera en la receptoría de varios equipos de las Grandes Ligas, incluidos los Nacionales de Washington, lo convirtió por más de 20 años en un referente de los jugadores de su posición al punto de trascender como uno de los mejores de toda la historia de las Ligas Mayores.

Rodríguez ingresará a Cooperstown el 30 de julio en compañía de Jeff Bagwell y Tim Raines, al recibir respectivamente el 86.2% y el 86% de los votos de los miembros de la Asociación. “Pudge” recibió el 76%, un punto porcentual por encima del mínimo requerido para lograr la exaltación.

En Cooperstown se sentará a la diestra de Roberto Clemente, Orlando ‘Peruchín’ Cepeda y Roberto Alomar, los otros tres boricuas en el nicho de los inmortales del béisbol.

“Significa un montón. Pienso que es un sueño hecho realidad y creo que todo jugador sueña con estar en el Salón de la Fama. Es un honor. Quiero decirle gracias a los escritores por seleccionarme este año, que es aun más un honor... entrar al Salón de la Fama en mi primer año. Para mí es grandioso”, dijo Rodríguez a MLB Network.

El ex receptor también acompañará a los dominicanos Juan Marichal y Pedro Martínez, el venezolano Luis Aparicio, el panameño Rod Carew y el cubano Tany Pérez. El también cubano Martin Dihigo, está igualmente en el Salón de la Fama, pero con la salvedad de que su carrera fue en las Ligas Negras.

La elección de Rodríguez, segundo latino en tres años, hace presagiar que en los próximos años los peloteros de esa región del continente llegarán más seguido al Pabellón.

Además de “Pudge”, en las papeletas de este año figuraban los también boricuas Jorge Posada y Edgar Martínez, los venezolanos Magglio Ordóñez, Melvin Mora y Carlos Guillén, los dominicanos Manny Ramírez y Vladimir Guerrero, los colombianos Edgar Rentería y Orlando Cabrera y el mexicano Freddy Sánchez.

‘Pudge’ se convierte en el primer boricua que es seleccionado por los periodistas en su primer año de elegibilidad.

El puertorriqueño ganó 13 Guantes de Oro, máximo para cualquier receptor en la historia del béisbol,

siete Bates de Plata, el segundo mayor total de estos premios entre los receptores, participó en 14 Juegos de Estrellass y fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999.

Jugó dos series mundiales y ganó la de 2003 con los Marlins de Florida ante los Yankees. Ese año fue el Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional frente a los Cachorros de Chicago.

A la ofensiva, bateó para un vitalicio .296, conectó 2.844 hits, despachó 311 cuadrangulares y remolcó 1.332 carreras.

En su carrera de 21 años, liquidó al 46% de los peloteros que intentaron robarle las almohadillas.

“Pienso que fue mi defensa”, apostilló Rodríguez al ser consultado sobre los logros que le merecieron la elección. “Es de lo que más orgullo siento, ya sabes, sacar corredores, bloquear bolas, tratar de llamar un gran juego y hacer que los lanzadores se sintieran cómodos conmigo detrás del plato. Creo que la ofensiva llegó un poquito más tarde en mi carrera, y tuve una buena carrera ofensivamente también. Pero la defensa fue lo mejor de mí, y sacar los corredores en las bases”.