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Poder

Con la llegada de la edición especial del El Tiempo Latino llamada “The Powermeter 100”, la pregunta que surge es ¿Cómo medimos el poder?
Un día sombrío en Washington marcó el martes, el primer día del 115º Congreso, mientras que peatones pasan por delante del Capitolio.

Un día sombrío en Washington marcó el martes, el primer día del 115º Congreso, mientras que peatones pasan por delante del Capitolio.

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A menudo, la palabra poder es vista como una mala palabra, pero el término no es ni positivo, ni negativo. Después de todo es solo una palabra. Sin embargo, esas cinco letras juntas son usadas para describir la influencia o el potencial para influir. “The Powermeter 100” se llama la edición especial del El Tiempo Latino que ha puesto en marcha un proceso de selección que se realizará todos los años para reconocer las cien personas de mayor influencia en el Distrito de Columbia, Maryland y Virginia. Frente a esta iniciativa, es inevitable preguntarse ¿Por qué es esto útil o importante?

Es importante saber quién es considerado poderoso para entender cómo funciona el poder. Los poderosos responsables de tomar decisiones pueden afectar nuestra vida cotidiana. Por ejemplo los Concejales en la ciudad tienen el poder de crear leyes que influyan en nuestras vidas, o de no aumentar el salario mínimo. Por ende conocer los intereses políticos de un Concejal es información que puede ser transformadora al entender cómo su decisión puede afectarnos o cómo potencialmente puede afectar la vida de todos en la ciudad.

Fungir de juez por primera vez en la edición de “The Powermeter 100” de Washington, D.C. fue todo un reto, dado el número extraordinario de personas sobresalientes que fueron nominadas. El primer desafío consistió en comprender cómo yo entendía el poder. Muchas de mis opiniones y creencias fueron moldeadas por mi trabajo en las campañas políticas y organizaciones comunitarias. Yo encontré que esa perspectiva era la más apropiada para este reto.

En esos dos tipos de clasificaciones aprendemos que el poder es “gente organizada o dinero organizado”. Está implícito que hay una meta o propósito que influenciará sobre la gente o el dinero, lo que significa que existe un interés propio específico o un resultado que se logrará al usar uno de estos dos tipos de poder. Algunos ejemplos de la gente organizada son los sindicatos, los partidos políticos, y colectivos que reúnen personas que tienen propósitos o metas en común. Estos grupos tienen algún tipo de intereses en común o resultados que desean lograr.

Dinero organizado es el poder de influir por medio del gasto o la inversión de dinero. El resultado en la aplicación de estas acciones es la manifestación del poder.

Yo pensé en esto mientras revisaba la Iista depurada con los nombres de más de 400 nominados, que rápidamente me agotó al tan solo imaginarme por qué razón cada una de las personas había sido nominada, así que partir de este principio fue útil para ver el potencial de influir que tenía cada uno de los nominados.

Sin embargo, el poder puede habitar en el chico del vecindario a quien le ha ido bien. Se me viene a la mente el joven de Anascostia que se graduó de una de las mejores escuelas de derecho y después trabajó para el primer presidente estadounidense de raza negra. Su influencia está en el ejemplo que él representa para todos esos jóvenes que crecen ante circunstancias de gran adversidad y la motivación de que ellos también pueden lograr lo mismo.

El poder también puede encontrarse en el inmigrante centroamericano, que en contra de todo pronóstico alcanza la cúspide de su carrera profesional como un joven Director Ejecutivo. Estos inmigrantes no representan “gente organizada o dinero organizado” sino “poder simbólico”. Lo que representan es poderoso porque no es fortuito sino intencional. Este tipo de líderes pueden ser poderosos porque la imagen que proyectan inspira a otros, pero a su vez, ellos son los que toman decisiones con voz y voto en los presupuestos organizacionales, es decir tanto para operar como para recaudar fondos.

Dado que son figuras públicas, los políticos tienen una representación sobreentendida del poder. El dinero generado durante el proceso electoral tiene que provenir de algún lado. Ya sea que se autofinancien o que recauden fondos, una vez que hayan sido elegidos a un puesto del gobierno, sus decisiones tienen un efecto directo en la comunidad que los rodea.

Una evaluación de su poder en la comunidad, no solamente se mide por el presupuesto que rinden o las legislaciones afectadas. También debe medirse en la opinión pública, votos y la capacidad de recaudar dinero. Son considerados tanto “dinero y gente organizada”… algunas veces un poco más de una que de la otra.

Una vez que una persona ocupa un puesto en el gobierno, la administración de un presupuesto multimillonario puede ser influyente. Sin embargo, durante una campaña política afectan las ideas y valores de un gran número de personas. Cuando medimos el poder no estamos simplemente reconociendo las buenas acciones de la gente. También estamos midiendo el resultado de la ambición.

Otro ejemplo evidente del “dinero organizado” está en el sector privado donde los dueños de las empresas y los Directores Ejecutivos trabajan arduamente para erigir organismos rentables. Ellos emplean personas que contribuyen a la economía local por medio de sus ventas. Tanto las empresas grandes como las pequeñas, contribuyen en formas similares al ser reflejo de un lugar o ser el sostén de una comunidad. Ellas pueden moldear cómo se sienten, lucen e incluso cómo se desarrolla una ciudad o región, como es el caso de cómo afectó Bethlehem Steel a la ciudad de Baltimore.

Los accionistas o grupos de interés en el sector privado tienen gran influencia sobre las decisiones tomadas en virtud de los recursos que ellos producen, y en la forma que ellos deciden cómo emplear esos recursos.

Uno de los mejores ejemplos de “gente organizada” son los sindicatos. Su papel es de gran influencia en organizar la agenda para un gran número de personas que trabajan juntos en intereses mutuos o específicos. Las condiciones laborales, la compensación, las pensiones y los beneficios de salud son intereses generales en los sindicatos.

El poder colectivo de la gente se usa para avanzar los intereses de todo el grupo. El liderazgo y la estrategia son esenciales para lograr las metas deseadas, y por lo tanto esto hace el modelo algo importante de considerar, por ende poder.

El liderazgo comunitario no puede pasarse por alto al medir el poder porque ello ofrece el modelo necesario para garantizar inversión y desarrollo para el beneficio de otros. A menudo, los líderes surgen de la urgente necesidad de un gran grupo de gente. Su motivación es una pasión o un sentido del deber para servir a otros para crear una mejor calidad de vida. El poder del liderazgo comunitario puede influir en el apoyo brindado para el desarrollo propuesto, afecta los resultados de una elección y crea políticas o legislación. La confianza del pueblo puede ser muy poderosa cuando se cultiva con el tiempo por medio del trabajo dedicado al servicio.

La hebra en común que une esta muestra de arquetipos en el poder es la concentración final de lo que representan. El dinero solo o tener dinero, no es la manifestación del poder, ni tampoco es un multiplicador de gente.

El poder son los esfuerzos dirigidos de la gente o del dinero, o de ambos, por lograr un propósito. El poder es el reflejo de cuando ceden los esfuerzos dirigidos de gente o del dinero, o de ambos, pero con un propósito.

La edición especial The Powermeter de El Tiempo Latino -con los 100 galardonados- nos permite ubicar el potencial de influencia que yace en individuos y organizaciones en el área del Distrito de Washington, Maryland y Virginia, que son importantes para el avance de nuestras comunidades.