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El Powermeter en Washington, DC

La capital del país y centro político mundial ofrece una medida del poder que se expresa en la diversidad de la participación hispana en esta sorprendente ciudad
This inaugural Powermeter is a case in point of how the Hispanic talent has managed to succeed in business, in academia, advocacy and politics.

This inaugural Powermeter is a case in point of how the Hispanic talent has managed to succeed in business, in academia, advocacy and politics.

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La lista de los cien poderosos

En estas páginas usted encontrará la primera edición de la lista anual del Powermeter. Esta es la única lista que nombra a las personas más relevantes para la comunidad hispana del área metropolitana de Washington, DC. Para la selección de las 100 personas que componen la lista, El Tiempo Latino lanza un proceso de nominación abierto al público. Con más de 400 nominaciones recolectas, un panel de jueces conformado por miembros de la comunidad y del consejo editorial de El Tiempo Latino hace la selección. Basándose en los méritos que cada nominado ha cosechado a lo largo de 2016-2017, el comité decide si merece ser llamado “uno de los 100”. La lista de los 100 poderosos se presenta en orden alfabético, organizada por el apellido.

//Vea la lista completa de los 100 más poderosos//


La mayoría de la gente piensa que Washington es una ciudad del poder y para el poder; una ciudad aburrida donde lo único que domina las conversaciones es la política. Muchos la ven como una nefasta ciudad donde se toman decisiones –muchas veces equivocadas— que afectan al resto del mundo. Desde el presidente Donald Trump —quien llegó a la ciudad precisamente prometiendo “drenar el pantano” de políticos– y, hasta la propia Hillary Clinton —quien aunque ha vivido por décadas en DC y forma parte de su élite– ha “denunciado a Washington” y buscó presentarse como una candidata que se distanciaba de lo que aquí pasa.

Visiones sesgadas como esas, amplificadas por la propaganda, las noticias y hasta Hollywood, han nutrido la mala reputación de capital en donde todo vale, de ciudad donde todos buscan obtener y retener el poder, una ciudad de burócratas ineptos o de políticos corruptos como el Frank Underwood de House of Cards. Y tienen razón. Pero no toda la razón. Esta ciudad es mucho más. La política y la lucha por el poder no son lo único ni necesariamente lo más importante que ocurre aquí.

Pero lo que realmente sorprende de Washington es que alrededor del Mall, de los majestuosos edificios y de la constante conversación política, ha crecido una de las sociedades más diversas de América. La mayoría de los habitantes de la ciudad viene de distintas partes de Estados Unidos y, de los que no son nacidos aquí, casi la mitad, un 48%, viene de las Américas. Y la presencia hispana en los estados de Maryland y Virginia es aún mayor, casi el doble proporcionalmente a la de DC. El Gran Washington es un poderoso imán de atracción para los hispanos y eso es lo que se refleja en la diversidad de los 100 más influyentes del Powermeter 2017.

Este Powermeter refleja no sólo la diversidad de la comunidad hispana sino su creciente influencia en los más variados sectores de la vida en la ciudad. Washington es una ciudad multifacética que ofrece una inmensa gama de oportunidades más allá del Capitolio, de la Casa Blanca y de la Calle K. Como lo diría Moisés Naím, el autor de El Fin del Poder, un hispano y auténtico insider de Washington, el secreto de la capital del país no es que es el centro del poder mundial por excelencia y escenario de las conspiraciones más maquiavélicas, sino que es una ciudad maravillosa que da cobijo a millones de personas cuya vida y relación con la ciudad va más allá de las pujas y relaciones de poder. Esta es una ciudad de grandes universidades, de parques, centros científicos, de arte y de una actividad multicultural en plena ebullición.

La región de Washington ha sido por décadas un polo de atracción para hispanos educados y hoy cuenta con una de las poblaciones latinas con más alto nivel de formación y con los mejores ingresos de la nación. El casi un millón de hispanos en la región cuenta con un ingreso familiar promedio de $61.000 el más alto del país (el promedio de ingreso familiar de los hispanos en EEUU es $45.000). Uno de cada cuatro hispanos tiene un título universitario, el doble del promedio nacional.

Este Powermeter inaugural tiene una buena muestra de cómo ese talento hispano ha logrado triunfar en los negocios, en la academia y en la política.

Claro que al hacer una medición del poder en la influencia y el poder de los hispanos en Washington, la escala puede deformarse y lucir desigual dado el desproporcionado poder que algunos individuos que viven en esta ciudad ejercen a nivel nacional e incluso a escala global. Este es el año en el que la representación hispana —aunque aún menor a su contribución poblacional– ha alcanzado el más alto nivel histórico en el Congreso, pero también es el año con la presencia más disminuida en la Casa Blanca. Esto tanto en términos de funcionarios electos y de alto nivel como de staff en funciones clave de gobierno.

Por supuesto, no todos calzan en el perfil de la élite que ha sido naturalmente atraída a este centro de poder político, militar y financiero. También es cierto que muchos hispanos no han sido alcanzados por las oportunidades que ofrece la capital. Cerca de 12 por ciento vive por debajo de la pobreza y los que solo cuentan con una educación primaria son casi el mismo número de los que tienen un grado superior. Por ello es notorio que dentro de esta primera cosecha del Powermeter destacan hombres y mujeres entregados a la lucha por reducir las desigualdades y hacer que los menos favorecidos puedan tener oportunidad de salir de la pobreza y prosperar.



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