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El léxico político de un multimillonario populista


Usando términos históricamente atemorizantes, Trump está utilizando un nuevo lenguaje para impulsar el cambio

Marc Fisher | The Washington Post | 3/12/2017, 1:52 p.m.
El léxico político de un multimillonario populista
Presidente Donald Trump en una conferencia de prensa en la Torre Trump en Nueva York, el 11 de enero de 2017. | Bloomberg photo por John Taggart

El Presidente Donald Trump y su jefe de estrategia, Stephen Bannon, han introducido un nuevo lenguaje político en Washington - una retórica populista y nacionalista que trasciende las diferencias tradicionales entre Republicanos y Demócratas.

Algunas de las palabras y frases que la administración ha introducido en el vocabulario político de Washington se han utilizado previamente en las extremidades de derecha y de izquierda. Aquí está un glosario de términos que Trump y Bannon han estado usando, con antecedentes del origen del lenguaje y cómo se ha estado utilizando.

Nacionalismo económico: Bannon y el principal asesor de políticas, Stephen Miller, han descrito la filosofía general que guía las políticas de la administración de Trump como “nacionalismo económico”, el cual Bannon define como una atención particular al los empleos de americanos. La idea, de acuerdo a dos oficiales principales de la administración, es dar marcha atrás a acuerdos comerciales multilaterales, organizaciones multinacionales y al libre comercio de productos (y en cierto grado de trabajadores) en los que los últimos cuatro presidentes se han enfocado. Éste era el “nuevo orden mundial” que el Presidente George H. W. Bush había visualizado luego de la caída del Muro de Berlín en 1989 - un sistema engranado de acuerdos y alianzas internacionales que se esperaba que remplazaría la confrontación entre el comunismo y el capitalismo.

Gannon y Miller creen que este sistema ha fracasado. Bannon quiere reemplazarlo del todo - una “tormenta” de cambio “tan emocionante como los años 30 y más grande que la revolución de Reagan”, dijo - con un sistema que se conocía anteriormente como “proteccionismo”, usando impuestos y otras acciones gubernamentales para presionar a compañías estadounidense a traer trabajos del exterior de nuevo al país y producir bienes en Estados Unidos.

La mayoría de los economistas desestiman la idea del nacionalismo económico, alegando que la automatización, y más aún la globalización, han reducido la oferta de empleos en el área de manufactura. Citan a Adam Smith, el economista escocés del siglo XVIII, quien llamó “absurdo” al concepto de la balanza comercial y escribió que los aranceles son una herramienta de “prejuicio y animosidad nacional”.

Enemigo del pueblo: Desde las batallas políticas internas de la antigua Roma, y pasando por las purgas Leninistas de la extensa burocracia de la Unión Soviética, el término “enemigo del pueblo” ha sido usado por estados revolucionarios y reaccionarios para destacar la deslealtad de la oposición. Durante la Revolución Francesa, se creó un tribunal para castigar a los “enemigos del pueblo”, cuyo uno de los crímenes era la difusión de “noticias falsas”, entre otros. Vladimir Lenin usó ese término como base para capturar a opositores políticos, especialmente “terratenientes y capitalistas”, y llevarlos ante su corte revolucionaria. En 1956, el líder soviético Nikita Khrushchev eliminó el término del léxico soviético porque había sido “específicamente introducido con el propósito de aniquilar físicamente” a aquellos que se opusieran al gobierno. Esa ofensa se ha ejercido en los siglos pasados en contra de zares y sujetos rebeldes, y en contra de Judíos e imperialistas.