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Indocumentados pero llenos de aspiraciones


El Planeta conversó con cuatro jóvenes indocumentados que están estudiando en prestigiosas universidades de Boston. Sus historias son diferentes, pero su mensaje es el mismo: estudiar vale la pena

Tibisay Zea | 5/15/2017, 10:02 p.m.
Indocumentados pero llenos de aspiraciones
Para los indocumentados, conseguir un título universitario es una tarea más difícil de lo normal. Conversamos con 4 jóvenes estudiantes de universidades de Boston, que nos contaron cómo lo han logrado. |
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El reto de estudiar para los indocumentados

Cada año, miles de estudiantes indocumentados se gradúan de las escuelas secundarias en Estados Unidos. Algunos están protegidos bajo la Acción Diferida de los Llegados en la Infancia (DACA) que les permite matricularse y trabajar -temporalmente-, y otros no. En cualquier caso, el camino es difícil para ir a la universidad. Sin la posibilidad de acceder a ayuda financiera del gobierno, muchos asumen que no pueden continuar. Los que toman el reto y consiguen una vía para cubrir las costosísimas matrículas universitarias, tienen que lidiar también con la incertidumbre de no saber si podrán trabajar al culminar sus estudios, el miedo a la deportación de un familiar o de ellos mismos, y la frustración de no poder salir del país por el riesgo que representa no poder regresar.

El Planeta conversó con cuatro jóvenes indocumentados brillantes que están estudiando en prestigiosas universidades de Boston. Sus historias son diferentes, pero su mensaje es el mismo: estudiar vale la pena. Con la esperanza de inspirar a otros jóvenes, ellos nos cuentan cómo es posible, para un indocumentado, alcanzar el sueño de ir al college en Estados Unidos.

Alfredo Garcia, un mexicano de 25 años, estudia una maestría en la escuela de Teología de Harvard University

Alfredo Garcia, un mexicano de 25 años, estudia una maestría en la escuela de Teología de Harvard University

Sin DACA y dispuesto a quedarse para motivar a otros

Alfredo García

25 años. De México

Estudia una maestría en la escuela de Teología de Harvard University

Alfredo nació en un pueblo rural en el norte de México. Por su cercanía a la frontera con Texas, en este lugar era usual que las mujeres se quedaran con sus hijos en el hogar mientras que los hombres emigraban a Estados Unidos en búsqueda de mejor remuneración. Justamente eso fue lo que pasó con su familia. “Cuando mi madre quedó embarazada, mi padre cruzó la frontera y comenzó a trabajar como pintor de casas en Austin, Texas”, cuenta Alfredo. Su padre iba a México cuando podía, para verlos, pero el resto de la familia no pudo ir a visitarlo sino muchos años más tarde, cuando obtuvieron visas de turismo.

¿Por qué decidiste quedarte en Estados Unidos?

En una de las visitas a Austin, con el apoyo de mi familia, tenía 15 años cuando decidí quedarme a vivir a los Estados Unidos para estudiar. Desde entonces empecé a trabajar como pintor de casas durante los veranos. En high school, muchos de mis compañeros no estaban interesados en los estudios, pero yo sí. Una prima me inspiró. Ella se había graduado de la escuela secundaria ese mismo año, y yo me prometí a mí mismo ser el valedictorian de mi graduación de la escuela secundaria y dar un discurso, al igual que ella lo hizo. Decidí quedarme aquí porque desde que era niño he querido hacer algo impresionante con mi vida, vi y tomé la oportunidad de estudiar en los Estados Unidos como una oportunidad para hacer justo eso.

¿Cómo pasaste de ser un pintor que no sabía inglés a ser un estudiante universitario en EE.UU.?

Sosteniendo un diccionario, todos los días traducía al español cada palabra que no entendía.

Poco a poco aprendí el idioma. Durante high school, tuve buenos mentores y mi familia me apoyó. Cuatro años después, fui aceptado en la Universidad de Texas A&M para estudiar economía y filosofía. También fui uno de los 10 estudiantes de la Ciudad de Austin que recibió una beca de Capital City A&M Club. Mientras buscaba realizarme encontré mucha gente buena en mi camino que reconoció mis ganas y decidió ayudarme.