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Los colombianos han producido café increíble por años y ahora finalmente lo están tomando


Los colombianos están descubriendo café de calidad "hipster" , después de años de exportar sus mejores granos.

Anthony Faiola | The Washington Post | 11/6/2017, noon
Los colombianos han producido café increíble por años y ahora finalmente lo están tomando
Un empleado de Varietale, una casa de café que abrió en Bogotá en 2015, elabora el café usando el método de sifón. La tienda es una de las muchas que ha surgido en la búsqueda de una revolución del café en Colombia. | Foto de The Washington Post por Anthony Faiola

BOGOTÁ, Colombia - No hace mucho tiempo, el mundo de César Parra cambió con una taza de café - una ambrosía recién preparad y con rico aroma, servido en uno de los cafés de calidad que se multiplican rápidamente en esta nación.

"Fue impactante, probar una buena taza de café", dijo Parra de 47 años de edad, un amante del café que entró tarde en el juego y que habłó en una clase maestra de baristas. "Nací en Colombia y toda mi vida he estado tomando café malo”.

Por décadas, esta nación de Suramérica ha tenido un pequeño secreto. En la tierra de Juan Valdez y su mula, Conchita - los personajes ficticios que han enganchado al mundo con deliciosas tazas de café colombiano desde los años 50 - era casi imposible conseguir una buena taza de café.

Las razones están bien establecidas. Los granos arábicos de las colinas de esmeralda de Colombia eran en su mayoría exportados, dejando a los amantes del café domésticos tomando los restos proverbiales. De hecho, parte de ese café consumido localmente venía de importaciones baratas venidas desde tan lejos como Vietnam. También influye la manera en la que el café filtrado es preparado acá. El estilo mas popular es el tinto - una mezcla débil y aguada.

"Incluso en hoteles cinco estrellas de Bogotá es difícil de encontrar", dijo Roberto Velez, director de la Federación de Productores de Café de Colombia. "Producimos el mejor, pero los colombianos no están acostumbrados a tomar café de calidad”.

Ahora la globalización está cambiando esto - específicamente la oleada de empresarios colombianos que viajan, junto con una cantidad de inversionistas extranjeros, están elevando la calidad de la elaboración y tostado del café. Juntos están fomentando una revolución de la cultura del consumo de café en Colombia.

Un trabajador parado en los campos de árboles de café en Café Granja La Esperanza SA en el pueblo de Trujillo, departamento Valle del Cauca, Colombia, en febrero de 2017.  Cafe Granja La Esperanza se especializa en la producción de café especializado y exportaciones a los Estados Unidos, Europa, Asia y Australia.

Juan Cristobal Cobo, Bloomberg

Un trabajador parado en los campos de árboles de café en Café Granja La Esperanza SA en el pueblo de Trujillo, departamento Valle del Cauca, Colombia, en febrero de 2017. Cafe Granja La Esperanza se especializa en la producción de café especializado y exportaciones a los Estados Unidos, Europa, Asia y Australia.

En Latinoamérica, la tendencia hacia un mejor café está permeando mucho mas allá de las fronteras colombianas. Los supermercados en Brasil fueron por mucho tiempo conocidos por vender unas pocas marcas baratas y de baja calidad. Pero mientras los consumidores claman por mejor elaboración, las tiendas de comida están vendiendo granos gourmet producidos localmente.

Mientras tanto, Panamá, es famoso mundialmente por el cultivo de Geisha - una reconocidas variedad de café conocida por su sabor sutil, casi parecido al té. Sin embargo, durante años era igualmente conocido por servir cafés malos en casa. Pero eso ha cambiado con una nueva selección de "tercera oleada" de locales de café - generando un movimiento para producir y servir café artesanal.

En Colombia, el consumo doméstico de café - rezagado con respecto a las tendencias mundiales - está aumentando, y los expertos citan una mayor disponibilidad de mejor calidad de café como el factor principal.

Cientos de nuevos cafés han abierto en los años recientes, con gran parte de ese crecimiento viniendo de una sola cadena, Tostao. Desde que abrió en 2015, la compañía ha democratizado el buen café, ofreciendo precios tan bajos que incluso las empleadas domésticas y obreros de construcción pueden costear una buena taza de calidad. Sin embargo, las casas de café mas elaborados están elevando al café como una forma de arte, replicando los cafés casi a estilo laboratorio, lo que está liderado por los hipsters empedernidos en lugares como Nueva York, Berlín, Seattle y Tokyo. El buen café ha invadido los sentidos de colombianos como Parra, quienes sienten como si hubiesen descubierto la exportación (legal) mas famosa de la nación por la primera vez.