Quantcast
El Tiempo Latino
12:39 p.m. | 51° 11/17/2017

Donald Trump dice que solo está aplicando la ley de inmigración. Pero no es tan simple.


Inés Valdez, Mat Coleman and Amna Akbar | The Monkey Cage | The Washington Post | 11/13/2017, 12:06 p.m.
Donald Trump dice que solo está aplicando la ley de inmigración. Pero no es tan simple.
El presidente Donald Trump se reúne con el líder mayoritario del Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky, y con el presidente de la Cámara, Paul D. Ryan, republicano por Wisconsin, en la Casa Blanca en marzo pasado. | Bill O'Leary — The Washington Post

Desde el momento en que bajó por la escalera mecánica de la Torre Trump para anunciar su candidatura en 2016, Donald Trump ha enfatizado que estaba decidido a hacer cumplir la ley de inmigración de los Estados Unidos (EE.UU.). Cinco días después de asumir el cargo, el presidente Trump emitió órdenes ejecutivas referidas a la aplicación de esas leyes dentro de los EE.UU. y en la frontera. Desde entonces ha impulsado una legislación que elevaría las penas para los inmigrantes que han sido deportados anteriormente; castigar a las ciudades que se declaran santuarios para los migrantes; y reducir las avenidas legales para la inmigración. Más recientemente, terminó, por vía de una orden ejecutiva, el Programa de Acción Diferida para Llegadas durante la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

Todo el tiempo, Trump ha afirmado que su objetivo es hacer cumplir la ley. Hablando en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Trump dijo que “ordenó a los empleados federales que hagan cumplir las leyes tal como están escritas actualmente”. El secretario John Kelly, cuando todavía dirigía el DHS, lo dijo de manera más simple: “la ley deporta personas. El secretario Kelly no”.

Esa formulación es demasiado simplista. Las leyes no se hacen cumplir por sí mismas; las personas toman decisiones sobre cómo hacer que se cumplan. Es por eso que las mismas leyes se aplican de manera diferente de un sheriff del condado a otro y de un presidente de los Estados Unidos a otro. La aplicación es donde se descifra la ley, en la práctica, que involucra retoques, experimentación, conflicto y negociación entre las partes interesadas.

En la aplicación de la ley de inmigración, esas partes interesadas incluyen personas empleadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), la Patrulla Fronteriza, muchos agentes locales y estatales encargados del cumplimiento de la ley e incluso organizadores inmigrantes e inmigrantes afectados por las leyes.

De dos maneras importantes, cuando se busca y se deportan inmigrantes sin estatus legal, la administración de Trump no está simplemente aplicando la ley escrita. Primero, si un migrante tiene el derecho legal de estar en los EE.UU. debe ser juzgado en los tribunales de inmigración; algunos residentes indocumentados tienen derecho a permanecer. En segundo lugar, ubicar a los migrantes que pueden carecer de estatus legal requiere vigilancia y control policial, algo que también están restringido por las leyes, incluidas las leyes que protegen los derechos civiles. Y ciertas formas de vigilancia policial no son legales.

Dos programas contemporáneos de aplicación de la ley de inmigración, Comunidades Seguras (S-Comm) y el llamado programa §287 (g), revelan cómo la aplicación de la ley a menudo va más allá de los mandatos legislativos o entra en conflicto con otros principios legales.

¿Qué es 'Comunidades Seguras'?

Lanzado por el DHS en 2008, S-Comm es un sistema de intercambio de información en el cual la policía local verifica a un individuo en las bases de datos del FBI, que reenvía automáticamente datos biométricos al DHS. Si la consulta del DHS revela presencia ilegal, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, o ICE, puede transferir a un prisionero a detención federal y/o (eventualmente) deportarlo. Esto significa que los inmigrantes pueden ser detenidos o deportados como resultado de un simple contacto con la policía. Desde 2008, S-Comm ha identificado a más de 2,4 millones de migrantes que viven en los EE. UU. como deportables. Más de 400.000 personas han sido deportadas como resultado de esto.