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Gobiernos de Centroamérica juegan a una perversa criminalización del periodismo independiente


Amenazas, complicidad por parte de algunos medios poderosos y un estigma contra la denuncia enfrentan los periodistas en El Salvador

Ricardo Sánchez-Silva | 10/6/2017, 11:27 a.m.
Gobiernos de Centroamérica juegan a una perversa criminalización del periodismo independiente
Periodistas y editores independientes de Nicaragua, El Salvador y Guatemala hablaron de medios y política en DC | Ricardo Sánchez-Silva

“Venimos recibiendo denuncias a raíz de ejecuciones extrajudiciales cometidas por los policías. Hemos recibido en el último mes y medio la publicación de una investigación de la revista Factum que retrataba no solo que se trata prácticas repetidas, sino que podemos decir que hay grupos de exterminio dentro de la Policía Nacional Civil”, relató José Luis Sanz, director de ElFaro.net en El Salvador, que ha hecho alianza con The New York Times En Español y otros medios para publicar trabajos de investigación en colaboración entre distintos países.

Su equipo ha recibido distintas amenazas por exponer asesinatos, que violarían los DDHH en estos supuestos ataques a pandillas, en las que resultan muertos presuntos criminales, pero ni un policía es dado de baja. El periodista calificó los hechos de “masacre”, al tiempo que informó que la respuesta del gobierno ha sido detener a funcionarios de seguridad durante 72 horas y luego liberarlos, pues la Fiscalía no presenta cargos. “Esto ocurre en un país donde hay gente que pasa - detenida - dos años o más esperando juicios por delitos comunes”.

Rodríguez: “Cuando hay oscuridad es cuando más se necesita el periodismo”

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“Cuando se le pidió al vicepresidente que tomara postura por las amenazas que había recibido la redacción de Factum y El Faro, dijo que había que tocar madera para que no le pasara nada a ningún periodista en El Salvador”, afirmó Sanz.

La posición del periodista sobre los grandes medios de comunicación en el país centroamericano es clara, pues considera que desde hace tiempo algunos dejaron de ejercer su rol en temas claves y sensibles. “Los medios más pequeños enfrentamos un dilema de sostenibilidad gravísimo, porque la batalla por la negación ha contagiado a los anunciantes y buena parte de los sectores privados. Se va generando una cultura del estigma que hace que la denuncia en vez de reconocerse, se margine”, enfatizó.

Con respecto a El Faro, su editor aseguró que después de dos décadas de funcionamiento, posee un equipo sólido del cual forman parte algunos de los mejores periodistas de América Latina y el continente. Los temas que toca, vinculados con violencia, inseguridad, corrupción, desplazamiento forzado, entre otros, son marginalizados por el gobierno, dentro de un partido que junto a su principal opositor (Arena), ha perdido credibilidad en la población. “El FMLN era un movimiento paradójicamente mucho más plural en lo político que el actual, que es partido y gobierno”.

“Hay una crisis de seguridad, aunque se juegue con las cifras, en estos momentos existe una campaña del Ejecutivo en El Salvador que dice haber reducido en un 53% el número de homicidios con respecto al año pasado, lo que no dicen es que el año pasado y el anterior se habían disparado con ese mismo gobierno en una proporción similar”, puntualizó el comunicador.

Para Sanz, en los últimos 20 años ha habido un “estrepitoso fracaso” en la creación de otra opción política, más allá de las dos principales organizaciones, porque estos mismos jugaron a una polarización “perversa” en sus discursos, aunque sus prácticas se asemejan mucho.

Los tres periodistas coinciden en que a pesar de la oscuridad, los ataques y riesgos a los que se enfrentan en estos países centroamericanos, solo por hacer periodismo independiente y denunciar lo que sucede, se debe seguir adelante, escrutando y fiscalizando al poder. Aparentemente, hay mucha tela que cortar.

El evento estuvo organizado en alianza entre Inter-American Dialogue, Latin American Center for Competitiveness and Sustainable Development e INCAE Business School.