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La tormenta pasó, pero la salud de Puerto Rico enfrenta una larga recuperación


La situación en el sistema de salud de Puerto Rico es mucho más vulnerable desde el punto de vista médico, económico y político que la de Texas o Florida

Carmen Heredia Rodriguez y Rachel Bluth | Kaiser Health News | 10/25/2017, 12:01 a.m.
La tormenta pasó, pero la salud de Puerto Rico enfrenta una larga recuperación
El teniente general Jeffrey S. Buchanan (i), encargado de las operaciones militares en Puerto Rico tras el paso del huracán María, lidera la misión de entrega de suministros a damnificados de la isla, miércoles 18 de octubre de 2017, en Las Piedras (Puerto Rico). | EFE/Thais Llorca

El presidente Donald Trump se muestra impaciente por reducir la ayuda de emergencia a Puerto Rico, pero los desafíos que el huracán María provocó para la salud de los puertorriqueños y para el frágil sistema de salud de la isla en muchos sentidos recién están comenzando.

Tres semanas después del certero golpe del huracán, casi cuatro docenas de muertes están asociadas con la tormenta. Pero es probable que la verdadera cifra que afecte a los 3.4 millones residentes de Puerto Rico involucre enfermedades y pérdidas de vidas que solo se harán evidentes en los próximos meses y de manera indirecta.

A medida que continúan encontrándose víctimas y se llega a las personas varadas, tomará tiempo evaluar las consecuencias de la falta de atención o el tratamiento insuficiente.

La situación en el sistema de salud de Puerto Rico es mucho más vulnerable desde el punto de vista médico, económico y político que la de Texas o Florida, estados que también resistieron huracanes este otoño. Un mes después del huracán Katrina en 2005, solo se habían contabilizado la mitad de la cifra final de muertes.

Puerto Rico tiene la tasa de diabetes más alta de todos los estados, de acuerdo con datos de 2015 de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Alrededor de la mitad de la población de la isla depende del Medicaid. Y, a diferencia de los Estados Unidos, el sistema del Medicaid de Puerto Rico recibe una cantidad fija para cubrir las necesidades de los residentes, una suma de dinero que podría agotarse el próximo mes, dijo Jenniffer González-Colón, delegada de Puerto Rico en el Congreso.

"Hemos tenido una crisis fiscal, estamos en un abismo financiero con el Medicaid, y los huracanes Irma y María: estamos siendo golpeados desde todos los ángulos", dijo.

Orlando Gutiérrez, profesor asociado de nefrología en la Universidad de Alabama-Birmingham y miembro de la junta directiva del American Kidney Fund, dijo que Puerto Rico es la "tormenta perfecta" para un desastre.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias ha distribuido alimentos y agua para ayudar a evitar la enfermedad o la deshidratación, los socorristas han priorizado los esfuerzos para hacer que los hospitales y otras instalaciones de salud funcionen nuevamente, y la Marina envió el buque hospital USNS Comfort, que tiene 250 camas.

Los esfuerzos coordinados para entregar combustible, agua y medicamentos a las instalaciones de salud han permitido que algunas vuelvan a abrir. Desde el 12 de octubre, las autoridades federales de emergencia dijeron que casi todos los hospitales puertorriqueños estaban abiertos, aunque algunos aún dependen de los generadores. El gobierno de la isla dijo que la electricidad se ha restaurado en más de la mitad de los hospitales. Casi todos los centros de diálisis ya están funcionando, aunque muchos pacientes han omitido los tratamientos.

Pero Katia León, subdirectora de atención primaria de la Asociación de Atención Primaria en Puerto Rico, dijo que cree que la salud de la población ha empeorado desde la tormenta. Hay muchísimos casos de diarrea, erupciones cutáneas y conjuntivitis, dijo, y los funcionarios de salud están preocupados por las infecciones causadas por el agua contaminada.