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Ser científico de la NASA no está tan lejos del alcance de los latinos


Yaireska y Gerónimo, oriundos de Puerto Rico y Argentina, trabajan en áreas distintas dentro del Goddard Space Flight Center

Ricardo Sánchez-Silva | 9/21/2017, 1:12 a.m.
Ser científico de la NASA no está tan lejos del alcance de los latinos
Tanto para Collado-Vega como Villanueva, la educación fue un factor clave para llegar a la NASA y combatir la discriminación | Ricardo Sánchez-Silva

Yaireska Collado-Vega soñaba con ser astronauta cuando era niña. Desde su natal Ponce, Puerto Rico, quería llegar a la NASA y lo logró, pero como científico espacial del Goddard Space Flight Center (Maryland), lugar en el que tiene 14 años y ha participado en casi todos los laboratorios que existen en la división. Ahora está en el de Meteorología Espacial, al que siente que realmente pertenece.

Meteorología espacial

“Cuando tenía seis años en un viaje a Florida, visité el Kennedy Space Center. Me inspiré en estudiar el espacio y el universo, siempre tuve en la mente que quería trabajar para la NASA”.

Esta joven emprendió sus estudios de física en Puerto Rico, donde finalizó un bachillerato y una maestría en el área. “Todos los veranos aplicaba a los diferentes programa de NASA, hasta que en el tercer año me llamaron e hicieron la entrevista. Entonces, me aceptaron”. Comenzó pues, un forzado camino de ir y venir desde su país.

Una vez finalizado su bachillerato, entró al programa de cooperación. Los estudiantes eran empleados federales, pero no podían abandonar la universidad. “Cada vez que venía a USA eran seis meses acá trabajando y seis meses en Puerto Rico estudiando. Tenía que mudarme, dejar las cosas en casa de amistades. Bien sacrificado”.

“Al ir avanzando en tu nivel académico te subían el sueldo, pero para tener la posición permanente en ciencias siempre es importante contar con un doctorado. Tomé la decisión de irme de Puerto Rico, mudarme a USA, terminar el doctorado y obtener el cargo permanente”

En cuanto al plano económico, para lograr costear su carrera, reconoce que la NASA aportaba un porcentaje del costo de sus estudios, pero el resto debía cubrirlo ella, por lo que impartió clases en Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, como profesora asistente y en la Catholic University of America. Su empeño, rindió frutos.

Sin embargo, Collado-Vega afirma que no solo por ser latina tuvo problemas, sino como mujer, pues su campo es mayormente dominado por hombres. “Uno puede tomarlo personalmente o entender que siempre van a existir personas que te van a intentar discriminar o hacerte sentir más bajo, pero hay que tratar de utilizar eso a favor para probar que sí se puede y que esa gente está equivocada. Toma mucho tiempo llegar a pensar de esa manera. Al principio es fuerte. Es parte del crecimiento”.

En la actualidad, Yaireska trabaja en tres ramas. Una dedicada a las predicciones de meteorología espacial, a través de la cual busca proteger las misiones de robótica alrededor del sistema solar, investiga el campo magnético de la tierra y también es educadora, por lo que fue elegida para formar parte del equipo de la NASA que transmitió en vivo el reciente eclipse total, con récord de audiencia de millones de visitas por internet.

“Una investigación que llevo, - incluso desde la maestría - trabajando es la de los vórtices que se forman en la última frontera que separa el viento solar y el campo magnético de la tierra. Ocurre una reconexión magnética, que puede causar la entrada de partículas del viento solar al campo magnético terrestre, que cuando entran a la tierra, cambian la composición de la atmósfera alta, la ionósfera. Pueden causar cambios de densidad y de conductividad. Esto ocasiona problemas en comunicaciones de radio o satelitales”.