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Los Nacionales suman un nuevo brazo al grupo

El venezolano encontró en 2018 una nueva oportunidad para triunfar
VETERANO. Apunta a su décimo cuarta zafra en las mayores

VETERANO. Apunta a su décimo cuarta zafra en las mayores

Cuando Aníbal Sánchez arribó en el 2006 a las Grandes Ligas, las expectativas no eran especiales con el venezolano. No se trataba del prospecto más cotizado, ni del muchacho con las herramientas más poderosas. Solo llegó y se instaló. Logró, sin la necesidad de hacer mayor ruido, hacer lo más difícil: mantenerse en las mayores y pese a vestir varios uniformes ser aún un pitcher que llama a la atención de distintas franquicias.

La última de estas en hacerlo, al punto de contratarlo, fueron los Nacionales de Washington. En la capital vieron con buenos ojos su campaña 2018 con los Bravos de Atlanta y entendieron que contar con alguien de su experiencia, un hombre que ha lanzado en Series Mundiales, no sobra, de ahí la intención de pagar 13 millones de dólares por las próximas dos campañas, una tercera opcional por parte de la franquicia, valorada en 18 millones de dólares.

Cuando llegue el momento de subir el telón de la zafra 2019, el nativo de Maracay tendrá 35 años y será su calendario número 14 en la pelota norteamericana, convirtiéndose automáticamente, en caso de que no llegue otro abridor con mayor experiencia, en la pieza con más años entre los que conformen la rotación.

Su labor

Pero aún hay muchas preguntas por responder dentro de la escena de los Nats. Cuando hace varias semanas se hicieron con los servicios de Patrick Corbin, quedó claro que se trataba del mayor movimiento por un abridor en este aún calmado mercado de agentes libres. Al zurdo, en la órbita de varios de los cuadros de gran potencial económico, terminó decantándose por una organización cuya bandera es el pitcheo, una en la que no tendrá la presión en su primer año de ser la punta de lanza, dejando esto del lado de Max Scherzer.

Con los dos mencionados anteriormente, también aparece Stephen Strasburg como una fija en la rotación. A partir de ahí son varios los nombres para un colectivo, en principio, de cinco elementos: Joe Ross, Erick Fedde y Jefrey Rodríguez, son algunos de estos, ahora con el caso de Sánchez alimentando la lista.

En principio, este será un problema agradable para el mánager Dave Martínez, quien contará ahora con brazos de sobra para establecer su cuerpo de abridores, uno en el que podría contar con números opciones cuando una infame lesión se asome, o simplemente decida darle descanse a sus principales cartas de presentación.

En caso de que al mandamás se le pase por la cabeza poner al latino en condición de relevista, tampoco será un problema, pues su pasado reciente confirma actuaciones de este tipo con los Tigres de Detroit. Lo hizo específicamente en 11 ocasiones en su último año con los bengalíes (2017), aunque se trató de unas de sus temporadas más bajas en cuanto a calidad.

Ese calendario, tomando en cuenta sus salidas como relevista, Sánchez permitió 21 carreras limpias en 23 innings y un tercio de labor, cifras nada alentadoras.

Su mejor versión

El venezolano encontró en 2018 una nueva oportunidad para triunfar, con unos Bravos que dieron el golpe en la mesa y se adueñaron del banderín de la división este de la Liga Nacional, quedando en el camino a manos de los Dodgers de Los Ángeles en instancias de playoffs.

En el año, el derecho ganó siete encuentros y perdió seis, dejando baja efectividad de 2.83, segunda cifra más baja en su carrera luego de pitchar para 2.57 en 2013, su mejor campaña y en la que finalizó cuarto para el premio Cy Young de la Liga Americana.

En general, Sánchez no es as de rotación algo que quedó y lo sabe. En su mejor época con el uniforme de los felinos vio a otros estar por encima, algo que no reprochó, todo lo contrario, junto a él han lanzado brazos de alta talla y de los que ha podido aprender cosas importantes, incluido el propio Scherzer, con quien coincidió entre 2012 y 2014 en Michigan.

Si arribo es fácil de leer: Washington quiere estar nuevamente en el podio de los cuadros con mejor pitcheo en la Nacional, un grupo al que pertenecen. Entre 2015 y 2018 acumulan efectividad colectiva de 3.77, la cuarta mejor marca en el Viejo Circuito, cifra mucho más baja en comparación con el 4.04 que empañó su más reciente zafra, en la que el grupo que tantas alegrías brindó este año no encontró su norte y fue parte de un fracaso que los alejó de la postemporada.



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