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Resucitar o no resucitar: cómo evitar errores con los testamentos en vida


Judith Graham | Kaiser Health News | 7/6/2018, 4:03 p.m.
Resucitar o no resucitar: cómo evitar errores con los testamentos en vida

"No resucite a este paciente, tiene un testamento en vida", le dijo la enfermera a la doctora Monica Williams-Murphy, entregándole un documento.

Williams-Murphy miró la hoja con la firma del hombre de 78 años que yacía inconsciente y había sido trasladado de un asilo a la sala de emergencias. El documento decía exactamente lo contrario: "Hagan todo lo posible", se leía en la hoja junto a una marca dando permiso para la resucitación cardiopulmonar.

El error de la enfermera se debió a la creencia equivocada, y generalizada, que los testamentos en vida incluyen la orden de "no resucitar" (DNR, en inglés). Rápidamente, Williams-Murphy revivió al paciente que tenía una infección del tracto urinario y el hombre se recuperó después de unos días en el hospital.

Desafortunadamente, los malentendidos que provocan documentos destinados a guiar la toma de decisiones al final de la vida son "sorprendentemente comunes", dijo Williams-Murphy, directora médica de planificación anticipada de cuidados y educación al final de la vida del Huntsville Hospital Health System, en Alabama.

Pero los sistemas de salud y los reguladores estatales no investigan confusiones de este tipo, que reciben poca atención, en medio de la presión para alentar a los adultos mayores a documentar sus preferencias al final de la vida, reconocen los expertos. Por eso, la información sobre el potencial de daño al paciente es escasa.

Un nuevo informe de Pennsylvania, que cuenta con el sistema más robusto del país para monitorear la seguridad del paciente, trata como errores médicos las confusiones provocadas por documentos sobre el final de la vida, algo que es un enfoque novedoso. El informe reportó que, en 2016, los centros de salud de Pennsylvania informaron de casi 100 eventos relacionados con el "code status" de los pacientes: su deseo de ser resucitados o no, en caso que sus corazones dejaran de latir y dejaran de respirar. En 29 casos, los pacientes fueron resucitados en contra de sus deseos. En dos, los pacientes no fueron reanimados a pesar de dejar en claro que querían que esto sucediera.

El resto de los casos fueron "casi errores": problemas detectados antes que pudieran causar un daño permanente.

Lo más probable es que se trate de un recuento insuficiente, afirmó Regina Hoffman, directora ejecutiva de la Pennsylvania Patient Safety Authority, quien agregó que no conocía datos similares de ningún otro estado.

Al pedírsele que describiera un “casi error”, Hoffman, coautora del informe, dijo: "Tal vez soy un paciente que ha venido al hospital para una cirugía electiva y tengo una orden DNR (Do not Resucitate, no resucitar) en mi expediente [médico]. Después de la cirugía, desarrollo una infección grave y un [médico] residente encuentra mi DNR. Él supone que esto significa que he rechazado todo tipo de tratamiento, hasta que un colega le explica que no es así".

El problema, explicó Hoffman, es que los médicos y enfermeras reciben muy poca capacitación para entender e interpretar los testamentos vitales, las órdenes DNR y los formularios POLST (siglas en inglés de órdenes del médico sobre el tratamiento para el mantenimiento de la vida), ya sea en el trabajo, en la facultad de medicina o en la escuela de enfermería.