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El bolero, una tradición que sobrevive


Oscar A. Müller Creel | www.oscarmullercreel.com | 7/25/2018, 9:36 a.m.
El bolero, una tradición que sobrevive

La familia se encontraba reunida en la sala de estar. Todos estaban atentos al sonido que salía de la caja que se encontraba en un pequeño mueble, se acercaba el final de los años veinte y aquel aparato se había vuelto comercial, llevando la música a un nivel de popularidad nunca visto en la humanidad. En México, un nuevo estilo de música surgía, había llegado de Cuba hasta Veracruz y Yucatán, donde Mérida había disfrutado de los Teatros Bufos que venían de La Habana, llevando comedia y música. Entre esta última se destacaba un estilo especial que juntaba el romanticismo en el rasgueo de las cuerdas de las guitarras y el cuatro y las voces de los intérpretes, la letra de esta música presentaba una situación, en un ritmo lento y pausado, para luego llevar a un desenlace en un tiempo musical más acelerado.

Entre los espectadores se encontraba un joven cuya tradición musical le venía de sus padres, quienes, como aficionados, tocaban el piano y la guitarra; esta nueva forma de música que venía de la isla tropical se arraigó en su espíritu. Años después, este joven llegó a la ciudad de México y participó en un concurso de canto, ofreciéndole al público una melodía cuya letra había sido compuesta por Ricardo López Méndez y la melodía por “Guty” Cárdenas. La canción, titulada “Nunca” —yo se que nunca besaré tu boca— tuvo tal éxito que en todos los centros nocturnos y bares de la ciudad de México los músicos, continuamente, eran requeridos para que interpretasen esta melodía. Un pianista, en especial, con un nombre largo como una letanía, pero que lo abreviaba en un simple Agustín Lara, estaba cansado que le pidieran la famosa melodía de Cárdenas, por lo que se decidió a componer una canción que supliera aquella y así nació “Imposible” —yo se que es imposible que me quieras— compitiendo así con la canción de moda.

Fue así como surgió esta rivalidad entre los dos grandes compositores, sin la cual, según opinión de algunos estudiosos sobre el tema, no se hubiera arraigado el bolero en la tradición musical mexicana, pero el hecho es que un nuevo género musical empezaba a originarse en ese país, el bolero, con sus propias características, pues el carácter alegre de los isleños se vio atemperado por una forma más tranquila y romántica de los continentales quienes hicieron más lenta la interpretación del bolero.

El bolero se interpretaba con una gran variedad de instrumentos: Piano, violín, instrumentos de viento, etcétera, pero fue a través de las guitarras, que la interpretación fue adquiriendo más arraigo, pues estas podían trasladarse con facilidad, a donde la tarea de los músicos fuese requerida y, como estos eran generalmente tres, fue naciendo la tradición de los tríos como mensajeros del bolero, primero en México, y después hacia el mundo.

Tres jóvenes músicos se unieron en Nueva York, José de Jesús “Chucho” Navarro, Hernando Avilés y Alfredo “Güero” Gil y formaron un trío que llevaría al bolero a las fronteras más lejanas del orbe. Fue con ellos que surgió una nueva forma de interpretar el bolero: “El Güero”, conocía el cuatro cubano, instrumento de cuerda similar a la guitarra, aunque sólo de cuatro cuerdas, a diferencia de las seis de aquella y que produce un sonido más agudo dándole al bolero cubano una tonalidad especial. El músico acudió con un artesano fabricante de instrumentos de cuerda y le pidió elaborara un instrumento similar a la guitarra, con las seis cuerdas, pero más pequeño y que se pudiera afinar cinco tonalidades más alto; fue así como nació el requinto, dando al bolero una nueva percepción que fue popularizada por aquellos jóvenes, que han sido conocidos con el nombre artístico de “Los Panchos”. Ellos internacionalizaron el bolero, llevando este género musical hasta los confines del mundo.

El bolero, una tradición que sobrevive

Al adoptar la tonalidad tan especial que le da el requinto, el bolero recibió carta de naturalización en muchos países del mundo, en gran medida gracias a los tríos y los grandes músicos que fueron naciendo en México y Latinoamérica.

Sería una labor muy difícil hacer mención a los grupos musicales y compositores que surgieron durante los primeros 30 años que esta música fuera acogida por el gusto latinoamericano, pero lo cierto es que a partir de la segunda mitad del siglo pasado el bolero fue adoptando nuevas formas y llegó, en la última década, a salvar la carrera artística de uno de los más famosos cantantes de México. El espacio nos limita para poder seguir tratando este tema, pero en una ocasión posterior conoceremos esta historia.