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En la escuela, hablan sobre el embarazo adolescente con una partera

La esperanza es que esta interacción signifique un embarazo adolescente menos
Los flamantes padres Kiera y D'Monte van a la misma escuela y Patchen aprovecha todas las oportunidades para hablar con ellos sobre los problemas que enfrentan.

Los flamantes padres Kiera y D'Monte van a la misma escuela y Patchen aprovecha todas las oportunidades para hablar con ellos sobre los problemas que enfrentan.

La estudiante viene a pedir una prueba de embarazo, la segunda vez en pocas semanas.

Tiene 15 años y vive con su novio. Él quiere tener hijos, y dice que no usará protección. Ella dice que lo ama. Pero no quiere quedar embarazada: sabe cuánto más difícil sería terminar la escuela secundaria.

En muchas escuelas, esta joven solo habría recibido algunos consejos de una enfermera escolar. Pero aquí, en Anacostia High School, en Washington, DC, recibe algo más de la partera Loral Patchen.

Patchen le pregunta sin dar vueltas qué va a hacer al respecto. Porque uno de estos días, la prueba dará positivo.

La partera le explica una variedad de métodos anticonceptivos. Hay una inyección que se aplica cada pocos meses, el Dispositivo Intrauterino (DIU), o un implante pequeño que se coloca en el brazo, lo que puede prevenir el embarazo durante años. Y, por supuesto, están las píldoras anticonceptivas. La estudiante elige las píldoras, y sale de la oficina de Patchen con un suministro de un mes, y con una orden permanente para renovaciones a través de la clínica escolar.

La esperanza es que esta interacción signifique un embarazo adolescente menos en la ciudad. En el vecindario de Washington, D.C. en donde vive esta estudiante, su probabilidad de quedar embarazada es casi tres veces mayor que el promedio nacional.

Si bien las tasas de embarazo adolescente en general han estado disminuyendo a en la última década, siguen siendo altas en algunas comunidades. Las tasas para las adolescentes afroamericanas y latinas es aproximadamente el doble que la de las blancas no hispanas, y las jóvenes de familias de bajos ingresos tienden a tener tasas más altas.

El programa de parteras de Anacostia High School es un enfoque novedoso que promete enfrentar el problema.

Patchen ha estado tratando de combatir las tasas de embarazo adolescente de la ciudad durante 20 años como fundadora de Teen Alliance for Prepared Parenting (TAPP) en MedStar Washington Hospital Center. Contó que estaba contenta de los logros, pero quería acceso directo a las jóvenes que la necesitaban. Su organización recibió una subvención de 2015 de la aseguradora CareFirst BlueCross BlueShield para comenzar a trabajar en dos escuelas. Ahora, Patchen es una de las pocas parteras escolares en el país, dijo.

"Es mucho mejor ir a donde está la necesidad, en lugar de sentarse y esperar que la necesidad venga a uno", dijo.

Y su función va más allá de proveer atención prenatal para las cinco a ocho estudiantes embarazadas que reciben atención en la clínica de la escuela cada año. Estar en la escuela le da la oportunidad de ayudar a prevenir embarazos en primer lugar. "No hubiera visto a estas jóvenes en ningún otro entorno, no fácilmente", dijo.

Como partera de la escuela, Patchen puede ser un recurso informal y confiable para contestar las preguntas de las estudiantes sobre sexo, anticoncepción y relaciones.

"Me encanta cuando estoy caminando por el pasillo durante el almuerzo porque veo gente y me reconocen", dijo Patchen. "Y vienen a hacerme una pregunta y traen a sus dos amigas. Y hablamos sobre el uso del condón o un efecto secundario de un método en particular".

Si estuviera en un hospital, viendo a las jóvenes solo cuando ya están embarazadas, nunca tendría este tipo de interacción, dijo Patchen. Además, la información que les brinda se extiende a sus círculos de amigos.

En la escuela, el horario de Patchen es flexible para dejar espacio para interacciones informales y citas no establecidas, junto con sus citas regulares con las estudiantes.

Cuando llega un alumno, Patchen puede ofrecer asesoramiento y opciones inmediatas. Si una estudiante decide que quiere un DIU, Patchen puede colocarlo en el acto. Puede recetar píldoras anticonceptivas y luego entregarle un paquete a la alumna.

La subvención de CareFirst paga los servicios y cualquier método anticonceptivo que las estudiantes soliciten, por lo que los estudiantes no tienen que depender de un seguro para cubrirlos.

"Me siento realmente bien con el hecho que ofrecemos la gama completa de opciones y tenemos tasas muy, muy bajas de abandono", dijo Patchen. Agregando que las estudiantes toman decisiones informadas. En los tres años que ha estado trabajando en Anacostia High School ninguna estudiante que participó en el programa tuvo un embarazo posterior. Y después de elegir un método anticonceptivo a largo plazo como un DIU, el 85% de los estudiantes de Anacostia todavía lo usan un año después.

Patchen también puede evaluar enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluida pruebas rápidas de VIH en el laboratorio de la clínica escolar.

También es importante la capacidad de pasar tiempo hablando con los estudiantes sobre sus vidas, desde decidir no tener relaciones sexuales, hasta navegar las relaciones afectivas, agregó Patchen.

Por ejemplo, les pregunta: "'¿Quién es una buena novia o novio? ¿Qué tipo de persona es? ¿Cómo toman decisiones juntos? ¿Qué haces cuando tienes un conflicto?'"

La otra parte del trabajo de Patchen es la atención prenatal en el sitio para los estudiantes que quedan embarazadas.

El año pasado, una de esas estudiantes fue Kiera, solo usamos los nombres de pila de las estudiantes para proteger su privacidad. Cuando Kiera quedó embarazada, tenía 15 años y estaba asustada.

"Cuando conocí a Loral y ella comenzó a cuidarme durante mi embarazo, me hizo sentir más feliz por ser madre", dijo Kiera. "Ella me ayudó mucho".

Patchen dijo que estar en la escuela le facilitó a Kiera visitarla muchas veces durante su embarazo y hablar sobre, por ejemplo, cómo hacerse una prueba de glucosa en sangre o los beneficios de la lactancia, y también sobre su relación con el padre del bebé, D ' Monte.

Dado que D'Monte también es un estudiante en la escuela, Patchen pudo hablarles a los dos sobre la crianza de los hijos. E incluso desde que Kiera y D'Monte terminaron su relación, Patchen todavía los ayuda a descubrir cómo mantener un vínculo para que su hija tenga dos padres.

Patchen estaba allí, junto con D'Monte y la madre de Kiera, cuando la joven dio a luz en enero pasado.

"Todo lo que vi fue emoción en la cara [de Patchen]", recordó D'Monte. "Estaba tan emocionada y tan orgullosa. No puedo decepcionarla".

La beba ahora tiene 1 año y va a la guardería que está en la misma escuela secundaria. Kiera puede llevarla a la clínica de la escuela cada vez que necesita una cita con el pediatra, o simplemente acercarse a saludarla.

"Me encanta cuando vienen a la oficina porque su hija se está riendo y responde a las cosas y son receptivos con ella". Y es algo hermoso", dijo Patchen.

El hecho que se trate de una familia feliz y comunicativa no es casual, dijo Patchen. Hubo momentos de frustración, tiempos de desacuerdo, podría haber salido mal. Pero todos, el equipo de TAPP, el personal de la clínica de la escuela y los padres de los estudiantes, hicieron un gran esfuerzo para hacer lo mejor que pudieran con esta niña.

La partera Loral Patchen quiere ser clara: de ninguna manera está diciendo que el embarazo adolescente es algo grandioso. Pero cree firmemente que una vez que se está embarazada, la estudiante necesita un apoyo real y constante.

"Las jóvenes embarazadas son muy conscientes de toda la condena, la suposición de que fallarán: 'No podrás. Ahora no puedes'", dijo Patchen. "Es nuestro mandato asegurarnos que todavía se vean a sí mismas teniendo un futuro y oportunidades. Y eso significa no creer que van a fallar en los próximos 60 años de sus vidas".

Patchen contó que mucha gente le dice que su tarea suena "terrible": trabajar con jóvenes que enfrentan el desafío de lidiar con la maternidad y la escuela secundaria al mismo tiempo. Ella aclaró que esa no era su experiencia.

"Mi día en el centro de salud escolar es lo más destacado de mi semana", dijo Patchen. "Veo a las jóvenes ser valientes. Y veo gente dispuesta a descubrir cómo hacer cosas realmente difíciles. ¿Qué es mejor que eso?”.

Patchen quiere más -más días en la clínica de la escuela, más escuelas en el programa, más personal- para satisfacer la necesidad que ve todos los días. Piensa que ésta es una de las pocas intervenciones que podría tener un impacto directo en reducir la alta tasa de embarazos adolescentes entre las jóvenes del distrito.

Esta historia es parte de una alianza periodística de NPR con Kaiser Health News.