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Expertos aprueban negocios entre El Salvador y China, pero piden evitar trampas

En un foro de Fusades, coincidieron en que El Salvador debe fortalecer institucionalidad, trabajar en marca país y asegurar un plan
EL SALVADOR. tercer foro organizado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) sobre las zonas económicas especiales y la concesión del puerto de La Unión

EL SALVADOR. tercer foro organizado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) sobre las zonas económicas especiales y la concesión del puerto de La Unión

China Popular busca lo mismo que hace tres mil años: la unificación de los chinos, seguridad para su gente y la generación de riqueza a través del control de los flujos de valor; por eso, ante esa agresiva estrategia de incursión en la región, El Salvador puede aprovechar la oportunidad siempre y cuando tenga cuidado en las negociaciones y se prepare adecuadamente, insistió el profesor de investigación de Estudios de América Latina, Evan Hills.

“No es necesariamente malo hacer negocios con China, ni ningún otro, pero para tener éxito es responsabilidad del país evitar trampas. Necesita una buena planificación y transparencia”, aseguró el académico, que trabaja en el Colegio de Guerra Militar de Estados Unidos.

Hills coincidió el miércoles con James Roger, investigador y experto en Estado de Derecho de la Fundación Heritage, en el tercer foro organizado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) sobre las zonas económicas especiales y la concesión del puerto de La Unión.

Fusades reiteró ayer que si bien está de acuerdo con reducir la pobreza, crear más empleo formal y aumentar el crecimiento económico en la zona oriental del país; el secretismo, la falta de transparencia y sobre todo la “forma opaca” con la que se presentaron iniciativas gubernamentales para proyectos estratégicos de infraestructura como el puerto de La Unión y el proyecto de ley de Zonas Económicas Especiales, “aleja del desarrollo”.

Para el tanque de pensamiento, todas las políticas públicas enfocadas en el desarrollo de los territorios deben pasar por un proceso de recopilación de información y consulta con los ciudadanos.

“Lo que nos preocupa es que El Salvador está haciendo las cosas al revés. No hay un plan claro de qué realizar. Cuando no se sabe para dónde va, cualquier camino es bueno”, indicó el director ejecutivo de Fusades, José Ángel Quirós.

Durante sus participaciones en el evento, Ellis y Roberts compartieron algunos ejemplos de cómo China Popular ha expandido su presencia en el mundo; tanto en África, Europa y Latinoamérica.

En Mozambique, por ejemplo, la deuda con el gigante asiático sobrepasa los $22.000 millones y por ahora casi la mitad de la madera exportada a China se hace de manera ilegal. En Sri Lanka, aunque no necesitaba un puerto, China desembolsó millones de dólares para construirlo y ante la presión de la deuda, el país terminó cediéndoselo por 99 años.

Aunque sus socios pueden ser tan diversos y le ofrezcan desde materia prima hasta ubicación geográfica estratégica, lo que caracteriza a todas las negociaciones con China Popular es que, por su naturaleza, este asiático se aprovecha de la economía del otro “y esto solo funciona en países donde se tienen debilidades institucionales”, explicó Ellis.

Según el académico, quien gana en estos negocios suelen ser las élites y empresas chinas. En el caso de las negociaciones de tratados comerciales, los contactos en China (casi) siempre facilitan más las importaciones de productos chinos que las exportaciones hacia dicho país. “China está cambiando más que el panorama económico, reconoció Roberts.

Pero, ¿a qué se debería el interés en un país tan pequeño como El Salvador? Según el profesor y experto en relaciones entre Latinoamérica y China, puede deberse a que el país “es un componente para alcanzar a otros” de la región; de manera que mientras más aliados gane China Popular y menos tenga Taiwán, eventualmente afectará a todo el mundo.

Con todo eso, los expertos recomendaron que El Salvador trabaje en una planificación detallada que tome en cuenta la gobernanza y transparencia y delimite la posible influencia de China Popular o cualquier otro país interesado en invertir en La Unión y las zonas económicas especiales.

Para ello recomendaron, por ejemplo, que el gobierno salvadoreño trabaje en una marca país que identifique los productos nacionales de manera que resulten atractivos para los chinos, sin importar su precio.

Además, insistieron en la necesidad de concretar una estrategia de desarrollo que señale qué tipo de inversiones requiere el país, dónde, cómo y, por ende, que sea clara en cuál es el grado de valor agregado que le deja cualquier proyecto a El Salvador.

“Los que han logrado avanzar y aprovechar las relaciones con China son aquellos que han tenido cuidado en los detalles de gobernanza y transparencia”, dijo Ellis.

El presidente de Fusades, Miguel Simán, explicó que los foros tienen como objetivo abrir espacios de discusión y buscan garantizar que las propuestas para zonas económicas especiales y la concesión del puerto de La Unión tengan beneficios reales para los salvadoreños.



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