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El Salvador debe apostar por una infraestructura moderna y de largo plazo

La llegada de la Cuarta Revolución Industrial obliga al país centroamericano a crear planes estratégicos de largo plazo, que permitan avanzar en infraestructura, transporte y energía, entre otros
ECONOMÍA. Hoy día la industria debe incluir las nuevas tecnologías en sus procesos productivos y administrativos.

ECONOMÍA. Hoy día la industria debe incluir las nuevas tecnologías en sus procesos productivos y administrativos.

Entre 2007 y 2018, El Salvador retrocedió 22 casillas en el Índice de Desempeño Logístico (IDLC), que el Banco Mundial (BM) elabora en 160 países, entre estos Alemania ocupó el primer lugar gracias a “iniciativas logisticas integrales”.

En el caso de El Salvador, el sueño de llegar a convertirlo en un centro logístico integrado, tal como se ha planteado desde hace más de una década, aún está pendiente.

Este gran reto de país se confirma en una serie de investigación de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), llamada Construyendo la Infraestructura del Futuro.

El documento sostiene que El Salvador se está quedando a la zaga en infraestructura, simplemente porque no se ha invertido lo suficiente ni se ha hecho en forma estratégica.

Los avances en infraestructura, como un aeropuerto internacional de primer nivel y modernas carreteras, que fueron motivo de elogio en años anteriores, ahora son parte del pasado.

De acuerdo al tanque de pensamiento, si bien se han ejecutado planes de modernización, no se han hecho en la magnitud y con el ritmo necesario para mantenerse como un “hub” logístico, apunta la investigación.

Tampoco se ha efectuado una expansión adecuada para atender la demanda actual y proyectada. Las inversiones efectuadas en los últimos años, según el documento, han sido sobre todo obras de rehabilitación.

Mientras que el Puerto de Acajutla tampoco ha recibió el tratamiento adecuado para mantenerse a la altura de los estándares internacionales. Sin obviar, que la concesión del Puerto de La Unión sigue en espera.

“Es por eso que la brecha se ha ido ampliando con respecto a otras naciones, como por ejemplo Panamá, que ha logrado notables avances en infraestructura aeroportuaria, en la cual hace unos años El Salvador era líder en la región”, aseguró la Investigadora del Departamento de Estudios Económicos de Fusades, Carolina Alas de Franco.

El documento es claro, en cuanto a que El Salvador, ahora no solo tiene el reto de reducir esa brecha, sino también prepararse con infraestructura moderna e inteligente para enfrentar la Cuarta Revolución Industrial, que ya está presente a través de la robotización, los drones, la Inteligencia Artificial y la Realidad Virtual y Aumentada, entre otras.

El documento sostiene que en países desarrollados ya se están desarrollando nano materiales más fuertes que el acero que revolucionarán la forma de construcción de las infraestructuras. La Inteligencia Artificial también ya está cambiando la forma de gestionar proyectos de infraestructura, en todas sus etapas.

Una política

¿Pero, cómo reducir la brecha que le permita al país escalar a otros niveles?. Según Fusades, además de ir al ritmo de la tecnología es importante que la modernización de la infraestructura (vial, aeroportuaria, portuaria y ferroviaria), vaya de la mano de un sistema logístico que abarate los costos y disminuya los tiempos.

Añade que es importante contar con un plan de largo plazo, es decir, una política de nación de infraestructura y logística con un enfoque integral, territorial y de largo plazo.

“Hasta ahora no ha habido esa voluntad ni se cuenta con esa ruta que permita avanzar sustancialmente para mejorar la infraestructura del país. Sin un plan y la voluntad política, los esfuerzos aislados fácilmente se diluyen sin que se observen resultados significativos, ni se resuelvan los problemas más serios que afronta el país”, expresó.