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Una noche donde la gastronomía hizo diplomacia


Cientos de comensales se dieron cita en DC para disfrutar de los sabores del mundo

Olga Imbaquingo | 4/10/2019, 10:58 p.m.
Una noche donde la gastronomía hizo diplomacia
BOLIVIA. Todos los asistentes al Embassy Chef Challenge quisieron probar los vinos y el singani boliviano que llegaron a esta competencia en busca de nuevos mercados. | Olga Imbaquingo

Fue una noche para degustar y beberse al mundo. Una ocasión perfecta para viajar con el paladar por 22 embajadas que ofrecieron a los habitantes de Washington DC los sabores y bebidas más emblemáticos de sus países, durante el Embassy Chef Challenge, una competencia de alta gastronomía que ya tiene 11 años.

Fue un homenaje al arte culinario y un anzuelo para estómagos hambrientos. Fue la gran noche para Haití, Barbados y los países africanos, cuyas delicias se llevaron la mayoría de premios. Haití tuvo mucho que ofrecer a esos paladares ávidos de exóticas aventuras de sabores, formas, texturas y aromas y todo esto sin salir de la ciudad.

La noche del dos de abril, en el edificio Ronald Reagan, el chef Dimitri Lilavois a su cocido lo llamó “La revolución”. En esa pirámide de ingredientes, el zapallo, que crece en ese pedazo de isla caribeña compartida con República Dominicana, fue la nota de fondo. Al estofado cremoso y calientito le agregó trocitos de langosta, jamón y carne de res sofrita transformándolo en un manjar digno de las mejores mesas.

“Es mi creación y no la inventé para mí contento, quiero que sea un regalo para mi país”, le dijo a El Tiempo Latino el exultante ganador, quien aseguró que pronto se instalará en California para seguir haciendo de sus platos los mejores embajadores de Haití. La nota intermedia del menú fue su coctel, lo llamó peyzan o paisano, una amalgama cautivadora de jengibre, almíbar de canela, agua y aguardiente de coco, jugo de limón, maracuyá y ron Barbancourt, el licor insignia de Haití desde hace 157 años. Así fue como se alzó con el primer premio otorgado por los jueces y por una línea interminable de comensales.

Los habitantes de la capital, que saben bien que sin unas buenas viandas, en DC no se hace diplomacia, pagaron más de $100 e hicieron fila por unas jugosas costillitas de cordero gratinadas en pimienta negra, cocidas por el chef Francis Otoo de Ghana; pacientemente esperaron el turno por unos bocadillos de ceviche peruano de los Peruvian Brothers que no necesitaron carta de presentación; y, lo mismo hicieron por unas golosinas de corvina salvadoreñas que de entrada se dejaban comer con los ojos. Como detrás de cada buen plato fuerte también hay un buen postre no podían faltar los adictivos chocolates de Bélgica.

El Salvador, Perú y Bolivia presentes

El chef Santos Fuentes de El Salvador sirvió 600 bocadillos de corvina con yuca, hermoseados con un sofrito de achiote y escabeche de col y zanahoria revuelto en crema de loroco. “Ahora que viene la Semana Santa quise hacer algo que representa a mi país, porque esta es una época donde no falta el pescado”, dijo el experto en gastronomía que fue el elegido por la Embajada de El Salvador para representar a la nación centroamericana.

Unos 700 bocadillos de ceviche peruano con una rebanada de aguacate, acompañados de un sorbo de pisco hicieron las delicias de todo aquel que hizo la larga cola en la mesa de Perú. Giuseppe Lanzone, de la empresa de comidas y bebidas Peruvian Brothers, dijo que de la incontable variedad gastronómica de su país escogió esos dos porque “son las banderas de Perú”.