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Combatiendo el crimen al otro lado del río


Los programas contra la violencia buscarán prevenir y parar el crimen en Anacostia

Olga Imbaquingo | 4/18/2019, 12:29 a.m.
Combatiendo el crimen al otro lado del río
VÍCTIMAS. Sharon Johnson, la madre de la víctima de homicidio Omoni Johnson, llora en el punto de la cuadra 4900 de la B St. en el sureste de DC donde fue asesinado su hijo en 2015. | Amanda Voisard — For the Washington Post

Las autoridades de Washington DC apuestan a varias fórmulas para reducir la violencia en la ciudad. A sabiendas de que no hay una solución mágica, existen programas de corto plazo que aspiran a prevenir antes que lamentar. La idea de ahora es extenderlos a los barrios que están al otro lado del río donde el crimen es más generalizado

Por ejemplo, pronto llevarán los centros de tratamiento de traumas a los barrios donde viven las familias víctimas directas o indirectas, sea de abuso doméstico, descuido o maltrato infantil, que han sido testigos de un tiroteo o han sufrido pérdida de un familiar, un amigo o vecino por culpa de la violencia.

“Vamos a traer los servicios a las comunidades donde hay altos niveles de violencia. Serán programas individuales y colectivos de recuperación y soporte para los afectados”, dijo Michelle García, directora de la Oficina de Servicios para Víctimas, durante una rueda de prensa realizada en Anacostia. En esa zona están los distritos 7 y 8 y allí se focalizarán los esfuerzos de terapia a los supervivientes de trauma, para este propósito se cuenta con un fondo de 1.6 millones de dólares.

“Serán centros donde las familias e individuos pueden recibir terapia y empezar a sanar heridas. Serán totalmente confidenciales. Queremos hacer un trabajo diferente, ir donde la gente más nos necesita, donde se sientan a gusto, tengan confianza, tengan sus amigos y los servicios de apoyo y donde no se sientan juzgados”, dijo en la misma rueda de prensa Brenda Donald, directora de la Agencia Municipal de Niños y Familia.

AUTORIDADES. De izquierda a derecha durante la rueda de prensa: Michelle García, directora de la Oficina de Servicios para Víctimas; Brenda Donald, directora de la Agencia de Servicios de Niños y Familia; y, Delbert McFadden, director ejecutivo de la Oficina de Seguridad y Participación del Barrio.

AUTORIDADES. De izquierda a derecha durante la rueda de prensa: Michelle García, directora de la Oficina de Servicios para Víctimas; Brenda Donald, directora de la Agencia de Servicios de Niños y Familia; y, Delbert McFadden, director ejecutivo de la Oficina de Seguridad y Participación del Barrio.

Washington DC cerró el año pasado con 160 homicidios, un 38 por ciento más comparado con el 2017. En lo que va de este año la tendencia va para peor, 45 personas cayeron víctimas de las balas hasta la semana pasada, la mayoría en el área de Anacostia. De esta realidad nace la necesidad de, por ejemplo, aumentar la cifra de oficiales de policía a cuatro mil hasta el 2021 y apretar más el embrague a favor de programas que transformen a ex convictos en defensores de la seguridad y aliados contra el crimen. Se los conoce como interruptores de la violencia.

Los buenos resultados de programas parecidos en ciudades como Filadelfia, San Francisco y algunos ejemplos positivos en el estado de New Jersey, levantan el optimismo de que en DC también es posible intervenir a tiempo. La ubicación de esos centros en los barrios de Anacostia “dependerá de los indicadores de salud del vecindario, del número de reportes de abuso doméstico y maltrato infantil y de alta criminalidad”, dijo Donald.

Estos son algunos barrios donde podría llegar la asistencia: Simple City, Clay Terrace, Mayfair/ Paradise, Stoddart Terrace, Benning and Minnesota, Woodland, Anacostia, Congress Heights, Washington Highlands y Bellevue. En estos vecindarios se buscarán iglesias, comedores populares, centros recreacionales, bancos de alimentos y de ser posible, bibliotecas para beneficiarse de esas instalaciones y poner una plantilla de tres o cuatro empleados que trabajarán para la comunidad. Donald Aseguró que “los residentes no tienen que adivinar dónde ir en busca de trabajo, ayuda legal o salud, nuestra labor será hacer que todo el sistema funcione en beneficio de las familias y eliminarles las barreras”.