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Los Nats esperan aprender de los errores amarrando a Rendon

La carrera del antesalista no es despreciable, siendo un elemento que ha venido de menos a más
REFERENTE. Ha sido una pieza valiosa en el lineup

REFERENTE. Ha sido una pieza valiosa en el lineup

2019 será recordado como el año en el que los equipos de Grandes Ligas no perdieron tiempo y abrieron la billetera. Las firmas de agentes libres como Manny Machado y Bryce Harper son ejemplo de ellos, con acuerdos por $300 y $330 millones, respectivamente. Pero también lo será por extensiones de contratos históricos. Sí, como el de Mike Trout y sus $430 millones. Hoy en día es impensada una cifra para aquellos que apuntan al éxito dentro de un mercado que parece marcar un antes y un después a partir de la temporada en curso.

Entre las figuras que cambiaron de equipo y las que se mantuvieron al estampar su rúbrica por enormes cantidades de dinero, quedó para el análisis cuáles fueron los conjuntos que salieron ganando de todo esto, la mayoría aquellos con el poder adquisitivo para sumar nuevas piezas a sus filas y así apuntar, al menos en el papel, al título.

Otros no tan privilegiados por no tratarse de franquicias con poderosas chequeras, pasaron desapercibidos.

Sin embargo, en el medio quedaron organizaciones a las que el sabor de boca resultó más amargo, esas que sabían que contaban con los recursos para hacerse con los servicios de uno o varios peloteros de enorme talla, pero que se quedaron en el camino al no saber cortejar a las piezas durante el lapso de negociaciones.

Los Nacionales de Washington pertenecen a ese grupo.

Para el lamento de sus fanáticos, la gerencia no encontró el camino próspero para sostener a Harper, agente libre al culminar la zafra 2018 y de quien se esperaba firmara un contrato histórico. Y así fue. El jardinero terminó poniéndose el uniforme de los Filis de Filadelfia en una acción en la que su antiguo conjunto contó con opciones para atarlo; no obstante, se reprochó la poca agresividad por convertirlo, así fuera de forma momentánea como sucedió con los cuáqueros, en la pieza mejor pagada en la historia de las mayores.

Eso quería Harper, que el cuadro de toda la vida hiciera por él lo que él le había dado durante siete años. En su pasantía por la capital de Estados Unidos, el patrullero fue Novato del Año, Jugador Más Valioso y asistió en seis ocasiones al Juego de Estrellas. Lo dejó todo ene l terreno y aún así desde las oficinas del Nationals Park, pese a que querían seguir contando con él para este año, la estrategia para persuadirlo no fue la mejor. Creer que la casa que lo vio crecer contaría con ventaja respecto a otros pretendientes fue el error más grande, pues debían ser ellos los que más empeño pusieran para retenerlo entendiendo que nadie más que él conoce a fondo cada detalle de la franquicia.

Que no vuelva a suceder

Esa cachetada que la realidad le dio al equipo les hizo poner los pies en la tierra, donde ahora el nuevo reto está a la vuelta de la esquina y cuyo protagonista es Anthony Rendon, tercera base y quien puede ser agente libre al terminar la campaña, algo que deben evitar los de Washington si lo que quieren es espantar a otros conjuntos que busquen seducirlo y firmarlo.

La carrera del antesalista no es despreciable, siendo un elemento que ha venido de menos a más desde que debutó en 2013. En su séptimo año en la liga, el nativo de Texas pasó de ser un hombre más que desfila por el cajón de bateo a una pieza que debe ser temida. Así lo aseguró Trevor Williams, lanzador de los Piratas de Pittsburgh, quien ya se midió el infielder en lo que va de ronda regular.

Que lo digan desde su clubhouse no es noticia. Al final del día cada mánager defiende a sus pupilos como a sus propios hijos, pero que los elogias nazcan desde un rival, entonces quiere decir que algo está sucediendo dentro del campo.

Para Williams, quien lo afirmó para la página oficial de la Major League Baseball, Rendon es “divertido de ver cuando no juegas contra él”, pero “muy duro cuando lo enfrentas”. Y sí que lo sabe, pues ya fue víctima de un cuadrangular del mencionado jugador.

¿Cuánto cuesta?

El béisbol de las Grandes Ligas cambió de realidad de la noche a la mañana, con un mercado en 2018 bastante discreto y en el que parecía que los equipos se unían en contra de las altas aspiraciones de sus referentes, sobre todo las de aquellos representados por el sempiterno Scott Boras. De haber sido esa la pauta a seguir este año, tal vez las cifras antes mencionadas en los casos de Machado, Harper o Trout serían mucho menores. Pero el guión dio un vuelvo y con él llegó el despilfarro.

Visto de esa forma, los Nats deben prepararse para poner varios ceros en la chequera.

Distintos reportes indican que el monto por amarrarlo otros varios años estaría rondando los $200 millones, nada alarmante con los casos mencionados, pero sí un poco alto por tratarse de un gran jugador que puede dar más y que no es el más llamativo de toda la liga; sin embargo, es preferible que en la capital asuman el riesgo con un viejo conocido, alguien que estando sano sea capaz de fortalecer la alineación a la espera de que los lanzadores hagan su trabajo, y junto al joven dominicano Juan Soto empujar a la franquicia hacia la postemporada.

Esta vez las conversaciones deben partir temprano, algo que al parecer ya ocurrió, pero apenas en una lógica fase de exploración. Además, si toca aprender del pasado, el caso de Rendon deberá ser distinto al de Harper, sobre todo cuando se presenten las condiciones de pago. Si con el jardinero no sirvieron los $300 millones, de los cuales $100 millones serían dinero diferido, con el tercera base deben ser frontales y si la mentalidad es la de botar la casa por la ventana, hacerlo con la certeza de que seguirá contando con una de las caras de la organización, una medida de retribución sensata para quien está supuesto a ser parte de un largo matrimonio entre las partes.

El problema: despertar al monstruo.

Si la gerencia acuerda con él una lucrativa extensión, otros dentro del roster podrían pedir lo propio. Soto, por ejemplo, podría llegar a un acuerdo bajo (si es que la palabra lo permite), como el del venezolano Ronald Acuña, de los Bravos de Atlanta, por ocho campañas y $100 millones. Lo propio podría aspirar Víctor Robles. Pero en el caso de los que llegarían a la agencia libra en uno o dos años, el caso dependería de cómo rinden en el lapso previo a salir al mercado, con Trevor Rosenthal o Michael Taylor como los más jóvenes y que podrían explorar otras ofertas en 2021.

La bola está del lado de los Nacionales.