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Jóvenes adictos aprenden a estar sobrios en una escuela secundaria especial


Anna Gorman | Kaiser Health News | 2/6/2019, 2:30 p.m.
Jóvenes adictos aprenden a estar sobrios en una escuela secundaria especial
Estudiantes de Interagency at Queen Anne en Seattle durante una clase de educación física el 13 de diciembre de 2018. | Heidi de Marco/KHN

SEATTLE - Es el último período de clases. Los estudiantes se reclinan en los sillones y se turnan para describir el día más importante de sus vidas: cuando estuvieron totalmente sobrios.

Para Marques Martínez, esa fecha fue el 15 de noviembre de 2016. Hasta entonces, había usado OxyContin, Xanax y casi todas las otras drogas que podía conseguir, dijo. Lo habían suspendido de la escuela por vender drogas. "Sabía que lo que estaba haciendo era malo", reflexionó. “Pero no pensé que hubiera otra manera”.

Hace dos años, los padres de Martínez lo enviaron a un centro de rehabilitación, y luego lo inscribieron en esta inusual escuela secundaria, Interagency en Queen Anne o IQA. Un ex alumno le comentó a Martínez, de 17 años, sobre la escuela, y enseguida pensó que podría ser su última opción. Al principio se mostró escéptico, pero apenas entró al lugar dijo que se sintió seguro.

El campus de esta escuela pública de Seattle, conocida como escuela de recuperación, está diseñado para que los estudiantes aprendan a llevar una vida de sobriedad mientras obtienen sus diplomas. Aproximadamente 20 estudiantes asisten a clases de matemáticas, lenguas y educación física, y completan otros cursos en línea. Se reúnen regularmente con un consejero y asisten a reuniones diarias de grupos de apoyo basados ​​en programas de Alcohólicos Anónimos.

Investigaciones recientes muestran que estas escuelas de recuperación, también conocidas como escuelas sobrias, ayudan a mantener a sus estudiantes libres de drogas y en clase.

Un estudio realizado en 2017 por Andy Finch, profesor asociado de la Universidad de Vanderbilt, y otros investigadores, mostró que los estudiantes en escuelas de recuperación tenían significativamente más probabilidades que aquellos que no estaban en esas escuelas de informar que habían dejado de consumir drogas y alcohol seis meses después de la primera encuesta. Y el promedio de ausencias reportadas entre los 134 estudiantes de la escuela de recuperación en el estudio fue más bajo comparado con estudiantes en escuelas comunes.

Las escuelas de recuperación surgieron por primera vez a fines de los años 70 y ahora hay alrededor de 40 en todo el país, incluyendo en Minnesota, Texas y Massachusetts. Es probable que se abran más a medida que aumenten las sobredosis de opioides, dijo Finch, quien es cofundador de la Asociación de Escuelas de Recuperación. "Ha habido una brecha en el tratamiento de adolescentes durante muchos, muchos años", explicó. "Estas escuelas son uno de los programas que cubren esa brecha".

Finch dijo que aproximadamente el 85% de las escuelas de recuperación son públicas o tienen alguna fuente de financiamiento público, mientras que otras son campus privados o parte de centros de tratamiento. Se planean nuevas escuelas de recuperación en Nueva York, Delaware y Oregon, contó Finch.

Comenzar cualquier escuela puede ser complicado, pero las escuelas sobrias tienen niveles adicionales de complejidad. Tienen que reclutar a sus estudiantes, imponerles políticas específicas y financiar los servicios que necesitan.

Los defensores y funcionarios escolares de Delaware esperaban comenzar una escuela de recuperación pública este año, pero no pudieron obtener los fondos que necesitaban, dijo Don Keister, quien ayuda a administrar Attack Addiction, un grupo de defensa que cofundó luego que su hijo muriera por una sobredosis de heroína. Keister dijo que un distrito escolar local ofreció proveer el espacio y el equipo, pero no obtuvo los $2 millones que se estima se necesitan para cubrir los costos de personal.