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China y EEUU, guerra de titanes por Latinoamérica

El país asiático perderá un grado de influencia política, pero la región seguirá necesitándolo
PODER. Primer ministro chino, Liu He (d); el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin (i), y el representante de Comercio Exterior estadounidense, Robert Lighthizer (c)

PODER. Primer ministro chino, Liu He (d); el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin (i), y el representante de Comercio Exterior estadounidense, Robert Lighthizer (c)

Cualquier cambio que se produzca en la actualidad dentro de Latinoamérica hace que China entre como actor político y económico en el escenario. La incidencia del gigante asiático en la región se ha hecho notar de tal forma que posee un rol determinante en disputas geopolíticas alrededor del conflicto de Venezuela, como también en la posible transición que está por producirse en El Salvador, entre otros.

La relevancia que ha tomado el país asiático deviene de una estrategia que posee para convertirse en “la súper potencia económica del planeta”, así lo asegura el doctor Víctor Mijares, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Los Andes en Venezuela.

“(China) trata de llegar a la hegemonía a través de una visión completamente distinta que tiene que ver con la hegemonía económica y no pasa por lo militar”, agregó.

A pesar de que la nación posee relaciones estrechas con países Latinoamericanos que tienen tendencia a la ideología socialista, Mijares aseguró que el provecho mayor lo están sacando de los estados que tienen necesidades económicas.

Sin embargo, desde que el presidente de EEUU, Donald Trump, llegó a la administración, el país norteamericano le ha hecho frente a esta estrategia para “retomar el terreno que China ha venido tomando en los últimos 20 años”.

Desde el Trading War hasta la arremetida contra los gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, el objetivo es proteger los intereses de EEUU en el Hemisferio Occidental. Asimismo, tampoco descarta que dentro de la estrategia se haya contemplado la importancia electoral que tiene Florida para entender la importancia recobrada por América Latina.

Venezuela, el experimento de China

La relación entre Venezuela y China es de las más predominantes en la región. Entre préstamos, alianzas y convenios, la opinión pública de la nación suramericana maneja la tesis de que el régimen de Nicolás Maduro “hipotecó el país a los chinos”.

Para Mijares, que ha estudiado el tema exhaustivamente, Venezuela ha llamado la atención del país asiático dentro de su estrategia geopolítica “no solo por los recursos naturales, sino que pareciera que está ideológicamente orientada a favorecer a China más allá de los negocios”.

Al ser esto así, la relación entre ambos países ha permitido al gigante hacer una proyección del poder que busca a través de su visión como “la súper potencia económica”.

“Es un experimento en buena medida lo que ha venido haciendo China en Venezuela, es un experimento de lo que ellos consideran que podría ser el futuro de sus relaciones con el mundo”.

Es por esto que el especialista considera que ver los intereses chinos como económicos es un error, porque el objetivo es político para lograr la hegemonía global, pero no lo va a hacer por la vía militar y usa instrumentos económicos.

De hecho, Mijares indica que de darse una transición en Venezuela, como el partido de gobierno no va estar alineado con sus intereses, el país asiático podría intentar mantener sus relaciones dando a entender que “es imposible seguir adelante en el mundo actual, en el orden actual sin China”.

China no va a renunciar a América Latina y viceversa

A pesar de que el péndulo ideológico en Latinoamérica ha virado hacia la centroderecha, esto no va a lograr que China se vaya: Lo que sucederá es que perderá “un grado de influencia política, pero la región va a seguir necesitando a China” y viceversa.

El analista opina que los cambios de gobierno o giros ideológicos en América Latina no implica que China pierda automáticamente esa influencia, pero el país asiático no tendría acceso directo, como lo ha tenido, en la toma de decisiones de las naciones de ese lado del continente.

“China podría perder terreno, los Estados Unidos reconquistarlo, pero es que ya el mundo cambió y estamos frente a dos grandes potencias económicas que están jugando a influenciarse mutuamente”.

Parte de esto tiene que ver sobre todo con el comercio, ya que la región sigue dependiendo de la exportación de materia prima que China seguirá necesitando, por lo que ningún cambio político implica la caída del proyecto Latinoamericano que posee el gigante asiático.

Mijares recuerda que los EEUU tiene presencia económica y militar permanente en toda la periferia de China, así que el país asiático está tratando de responderle a su rival teniendo también un grado de presencia en América Latina.

“A esto yo no creo que China esté dispuesta a renunciar”.