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Padres desesperados renuncian a la custodia de sus hijos para que reciban atención de salud mental


Christine Herman | Side Effects Public Media y KHN | 1/22/2019, 11:48 p.m.
Padres desesperados renuncian a la custodia de sus hijos para que reciban atención de salud mental
Toni Hoy, en su casa en Rantoul, Illinois, sostiene una foto de Daniel, que ahora tiene 24 años, cuando era pequeño. En un recurso desesperado para que Daniel recibiera tratamiento psiquiátrico, los Hoy renunciaron a la custodia en 2007, y lo devolvieron al estado. Según dijeron, fue la decisión más desgarradora que tuvieron que tomar en sus vidas. | Christine Herman/Illinois Public Media

Cuando Toni y Jim Hoy adoptaron a su hijo Daniel a través del sistema de cuidado temporal, era un pequeño adorable. Nunca hubieran siquiera imaginado en devolverlo al estado de Illinois. Nunca.

“Era lindo, un bebé amoroso con su pelito rubio y ojos azules”, contó Jim.

Toni recordó momentos en los que Daniel tomaba entre sus manos su cara y le apretaba las mejillas. “Me decía ‘eres bonita, mamá’”. “Me derretía el corazón cuando me decía esas cosas hermosas”.

Pero a medida que fue creciendo, Daniel cambió. Hacia sus 10 años, comenzó a mostrar señales de severos trastornos mentales que eventualmente se manifestaron en arranques de violencia y cerca de una docena de hospitalizaciones psiquiátricas. Los doctores dijeron que necesitaba cuidado intensivo, atención especializada lejos de su hogar, en instituciones que cuestan al menos $100,000 al año.

La familia tenía seguro de salud privado a través del trabajo de Jim, y Daniel también era beneficiario de Medicaid porque era adoptado. Pero los dos seguros se negaron a cubrir ese tratamiento. Agotados y desesperados, los Hoy decidieron ceder la custodia de Daniel al estado. Si lo enviaban nuevamente al sistema de cuidado temporal, la agencia de bienestar infantil estaría obligada a pagar por los servicios que el niño necesitaba.

“Hasta hoy, ha sido la decisión más desgarradora que he tenido que tomar en mi vida”, dijo Jim. Fue al hospital y le dijo a Daniel, entonces de 12 años, que lo estaban abandonando legalmente para que la agencia de cuidado infantil pudiera hacerse cargo. “No podía parar de llorar. Pero era la única forma de mantener a la familia segura”.

Dos tercios de los estados no mantienen un record de cuántas familias renuncian a la custodia de sus hijos adoptivos para que puedan recibir servicios de salud mental. Pero un estudio de la Oficina de Contabilidad del Gobierno halló que, en 2001, familias en 19 estados renunciaron a la custodia de 13,000 niños.

Hoy en día, en Illinois, registros oficiales muestran que docenas de niños vuelven a la custodia del estado de esta manera, aunque una ley estatal de 2015 intentó prevenirlo. Y nueva información recogida por la Universidad de Maryland para el gobierno federal descubrió que Illinois no es el único estado que fracasa en abordar este problema.

Defensores de la salud mental dicen que el problema es del tipo “hacemos poco y muy tarde”. Incluso cuando los estados tratan de ayudar a los niños a recibir tratamiento sin un cambio de custodia, los esfuerzos llegan muy tarde, cuando la enfermedad mental está avanzada.

Los mismos defensores culpan a décadas de financiamiento inadecuado para los servicios a domicilio y con sede en la comunidad a lo largo del país, una falta crónica de fondos que ha afectado al sistema de salud mental. Sin esa intervención temprana, los niños se deterioran al punto que la hospitalización no sirve y necesitan costosos tratamientos en residencias.

Hasta que se ataque el problema subyacente, dicen los defensores de los niños, el problema de las familias que transfieren la custodia a cambio de un tratamiento nunca se resolverá del todo.