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Salvadoreña que ganó caso por perfil racial teme deportación

Roxana Orellano Santos podría este 6 de mayo quedarse en el país o ser detenida por ICE
FAMILIA. Roxana Orellana Santos teme ser separada de sus niños, tres nacidos aquí y el mayor de 18 años, con residencia permanente.

FAMILIA. Roxana Orellana Santos teme ser separada de sus niños, tres nacidos aquí y el mayor de 18 años, con residencia permanente.

Al acercarse la celebración de las madres en EEUU, preocupación es lo único que hay en la cabeza de una mamá salvadoreña que habiendo ganado un caso de discriminación racial contra el condado Frederick en Maryland, teme su deportación.

Roxana Orellano Santos, de Silver Spring, anhela superar una pesadilla de hace más de una década y poder pasar el Día de la Madre con sus hijos, tres de ellos nacidos en Estados Unidos y el mayor, residente permanente de este país.

Orellano Santos se presentará el lunes 6 de mayo a un chequeo rutinario con la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) en Baltimore y teme que sea arrestada como ocurrió en enero. Y lo peor de todo, que la separen de sus hijos y procesen la deportación.

“La señora Orellano Santos vive en angustia. Puede que el 6 de mayo regrese a casa o sea detenida nuevamente en la Oficina de ICE”, expresó Ingrid Paola Zelaya, vocera del grupo proinmigrante CASA, uno de los representantes legales de Orellano.

“Esta es la tercera vez en el año que Roxana se presentará ante ICE. En enero fue detenida de manera sorpresiva”, dijo Zelaya. Tras una intensa campaña mediática en enero, Orellana Santos fue puesta en libertad unos días después al pagar una fianza. Ahora regresa la angustia.

La detención ocurrió el 8 de enero, a solo unos días que Orellano y sus abogados estuvieran a punto de negociar la indemnización que recibiría por ganar el caso contra Frederick.

“Es sospechoso que haya sucedido justo ahora”, explicó el activista José Pérez a The Washington Post.

La consideran una heroína

TEMOR. La madre salvadoreña clama por estar con sus hijos. Aquí con la más pequeñita de los cuatro.

Cortesía CASA

TEMOR. La madre salvadoreña clama por estar con sus hijos. Aquí con la más pequeñita de los cuatro.

Orellano Santos —que en 2008 fue arrestada por policías del condado de Frederick cuando comía un sandwich durante su hora de descanso— es considerada por algunas organizaciones, como una heroína en la batalla de los inmigrantes.

Su caso fue dado a conocer a nivel nacional cuando le ganó la batalla legal al condado de Frederick y una corte de apelaciones declaró que su detención había sido inconstitucional. La defensa sostuvo que Orellana fue detenida de manera discriminatoria bajo perfil racial.

El 7 de octubre de 2008, Orellana Santos estaba sentada en la acera comiendo un sándwich junto al restaurante McDonalds, en el que trabajaba lavando platos en Frederick, Maryland.

Dos días antes, el condado de Frederick había implementado el programa 287(g), que permitía la colaboración de la Policía con la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE). Sin embargo, los policías no habían recibido el entrenamiento necesario para llevarlo a cabo.

Orellana estaba comiendo cuando dos agentes de la oficina del sheriff le pidieron que se identificara. Cuando ella se paró para regresar a su trabajo, los oficiales la sujetaron de los hombros y la detuvieron. Luego la pusieron tras las rejas al darse cuenta de una orden migratoria pendiente. La mujer pasó 45 días en la cárcel y luego fue puesta a un proceso de deportación.

Orellana peleó su deportación con la ayuda del LatinoJustice PRLDEF, CASA, y la firma Nixon Peabody LLP.

Más tarde la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito determinó que su arresto había sido inconstitucional.

Sin embargo, pese a que ganó el juicio civil y que tiene tres hijos ciudadanos, Orellana aún se enfrenta a la deportación.

Su caso es típico de miles de inmigrantes que no fueron a su primera corte migratoria y de inmediato fueron puestos en la lista de deportación.