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Opinión | Limpieza étnica en Venezuela, por Héctor Schamis


Por Héctor Schamis | @hectorschamis | 5/3/2019, 2:01 p.m.
Opinión |  Limpieza étnica en Venezuela, por Héctor Schamis
REPRESIÓN. Cuerpos de seguridad se instalaron en la frontera, donde incendiaron un camión con insumos. | EFE

El pasado 23 de febrero fue el día elegido para distribuir la ayuda humanitaria internacional en Venezuela. Para ello se había dispuesto el acopio de alimentos y medicinas en Cúcuta, Colombia. Desde allí podría accederse a tres puntos migratorios cercanos a través del rio Táchira.

Dicha ayuda jamás ingresó. Las escenas vividas en los puentes Simón Bolívar, Tienditas y Francisco Paula de Santander fueron elocuentes. Los camiones con la ayuda fueron incendiados por la represión de la fuerza de choque de Nicolás Maduro, en lo que fue una batalla campal de paramilitares con gases, perdigones y balas contra civiles equipados con piedras y bombas molotov.

La desazón fue generalizada. Al caer la noche hubo una conferencia de prensa en la cual Juan Guaidó acusó al régimen de Maduro de cometer "un crimen de exterminio". Lo cual la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, corroboró al día siguiente con una verdadera confesión de parte: "Solo han visto un pedacito de lo que somos capaces de hacer", le dijo al mundo con la habitual obscenidad chavista.

Solo un pedacito, pues. Es que si lo visto en Cúcuta había sido horrible, las imágenes que llegaban desde la frontera de Venezuela con Brasil era especialmente perturbadoras. Allí sí había podido ingresar un camión con ayuda humanitaria, y se informaba de una auténtica masacre contra quienes se acercaron a procurar alimentos y medicinas. Se dijo entonces que el blanco específico de la represión habría sido la comunidad indígena pemón que habita en la zona.

Ello se confirma hoy gracias a dos estudios, uno del Foro Penal venezolano y el otro en elaboración por la misión OEA-Casla Institute de Praga. Con relevamiento en la zona y de manera independiente, ambos equipos de trabajo coinciden en que se trató de un ataque sistemático por parte de los cuerpos de seguridad y de grupos de civiles armados, llevado a cabo entre el 22 y el 28 de febrero, contra ciudadanos de diversos municipios de la zona de Gran Sabana, estado Bolívar.

Las víctimas se encuentran desproporcionadamente entre la comunidad aborigen pemón. Foro Penal reporta que, en dichos seis días, 7 personas fueron asesinadas por impactos de bala, 4 de ellas pertenecían a la etnia pemón; 57 personas fueron heridas, 22 de ellas indígenas; y cientos de arrestos arbitrarios ocurrieron, en su mayoría de pemones.

Muchos de los heridos tuvieron que ser trasladados al hospital general de Boa Vista, en el estado de Roraima, Brasil, que cuenta con los insumos y las condiciones mínimas necesarias. Al día de hoy más de novecientas personas de dicha comunidad aborigen han debido huir y desplazarse a territorio brasileño a raíz de haber sido perseguidos y amenazados de muerte.

El Estatuto de Roma califica dichos ataques sistemáticos y generalizados contra la población civil como crímenes de lesa humanidad. Se incluyen entre ellos el crimen de exterminio, la deportación o el traslado forzoso y la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales y étnicos, entre otros.