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Por qué el cáncer es más peligroso para los inmigrantes en el sur de Texas


Charlotte Huff | Kaiser Health News | 5/20/2019, 10:30 p.m.
Por qué el cáncer es más peligroso para los inmigrantes en el sur de Texas
Carlos Rivera, quien fue diagnosticado con cáncer de colon avanzado, tuvo problemas para recibir tratamiento hasta que consiguió seguro con la ayuda de Ziomara Tirado, coordinadora de atención médica en Hope Family Health Center, una clínica sin fines de lucro en McAllen, Texas. | Charlotte Huff/KHN

McALLEN, Texas. — Edgar tiene una carpeta roja llena de papeles, facturas y registros médicos. Antes de recibir el diagnóstico de cáncer de pulmón en septiembre, tenía unos $11,000. Dijo que estaba ahorrando para comprar una camioneta usada y para pagarle a un abogado de inmigración que le conseguiría la residencia legal.

En febrero, se quedó sin dinero y ahora depende de amigos y familiares para cubrir las citas médicas, la comida y otras necesidades. Su tratamiento se complicó porque uno de sus pulmones colapsó.

"No puedo trabajar, respiro con un solo pulmón", dijo Edgar, pintor mexicano de 50 años que pidió ser identificado sólo por su nombre de pila porque es un inmigrante indocumentado.

Edgar está en una suerte de agujero negro de la atención de salud que se extiende en dos condados fronterizos del sur de Texas, un lugar con más de 1.2 millones de residentes y, en tamaño, la mitad de Connecticut.

En el condado Hidalgo, que incluye a la ciudad de McAllen, y en el de Cameron, ambos sobre el Valle del Río Grande, no hay hospitales públicos. En Texas, los hospitales públicos se financian con un impuesto sobre la propiedad y proveen cuidado a los residentes de bajos recursos en el condado donde se ubican. Los residentes de Hidalgo han votado recientemente en contra de este impuesto a la propiedad.

La mayoría de los hospitales de la región son instituciones con fines de lucro. Aunque durante años se ha desarrollado una red de clínicas no lucrativas, su especialidad es la atención primaria y no la cirugía, el diagnóstico por imágenes u otros tratamientos especializados.

Aquí, un 30% de los residentes no tienen seguro, tres veces el promedio nacional que es del 8.8%, y el ingreso familiar promedio es menos de $38,000 al año, mientras que el nacional es de $56,500.

Texas no ha ampliado el acceso a Medicaid, y para los adultos es difícil calificar. Con pocas excepciones, un adulto es elegible sólo si es padre o madre, y entonces el límite de ingresos es bajo, no más de $3,827 anuales para un padre o una madre con dos hijos, según explica Anne Dunkelberg, supervisora del Center for Public Policy Priorities en Austin.

Los adultos sin seguro y con cáncer —o que podrían tenerlo, pero necesitan más pruebas para estar seguros— casi no tienen acceso a atención médica asequible, según médicos locales y directores de clínicas comunitarias. Las opciones se reducen para los adultos indocumentados o que viven en familias con estatus migratorio mixto.

Para llegar a los hospitales públicos a 250 millas al norte, en San Antonio, o a 350 millas en Houston, un paciente de cáncer se encontrará con alguno de los puestos de control fronterizos que hay en las carreteras de Texas, antes de salir del Valle del Río Grande, donde los agentes pueden detener a los conductores y preguntarles sobre la ciudadanía y la razón del viaje.

Es una opción cada vez más arriesgada, señaló Rebecca Stocker, directora ejecutiva del Hope Family Health Center, una clínica sin fines de lucro de McAllen. Otra opción, viajar al sur, a México, para recibir lo que a menudo es una atención más asequible. Esto obliga a los pacientes indocumentados a elegir entre tratar su cáncer o separarse de su familia, tal vez para siempre.