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Especial | Bolivia reivindicó el sentir libertador

La comunidad internacional apuesta a que la transición en Bolivia sea constitucional y esté a cargo de civiles
CELEBRACIÓN. Cientos de bolivianos celebraron la renuncia de Evo Morales tras más de 15 días de constantes protestas. | Foto: Martín Alipaz / EFE

CELEBRACIÓN. Cientos de bolivianos celebraron la renuncia de Evo Morales tras más de 15 días de constantes protestas. | Foto: Martín Alipaz / EFE

No escuchar a la soberanía popular tiene sus consecuencias. Bien alertaba El Libertador Simón Bolívar sobre el peligro de la permanencia en el poder por largo tiempo a un mismo líder. Bolivia, su hija predilecta, envió un mensaje a regímenes, cuya intención es usurpar el poder por encima del clamor popular. Evo Morales no renunció por deseo, lo hizo porque la sociedad se lo exigió tras unas elecciones que le dieron un cuarto período presidencial pese al rechazo de muchos.

El descontento desde el 20 de octubre no llegó porque sí. Había una advertencia y haciendo honor a lo dicho por Bolívar, en 2016, en un referéndum consultivo, la mayoría de los bolivianos dijo no a la reelección de Morales. Según los datos del Tribunal Supremo Electoral, (TSE), el “no” obtuvo 51,3% frente al “sí”, que perdió con 48,7%.

Sin embargo, el mandatario no escuchó esta primera alerta y desconociendo la soberanía popular, que reside en la sociedad, a través del Tribunal Constitucional Plurinacional, se desestimó lo que ya estaba dicho y se decidió habilitar al líder izquierdista para unas nuevas elecciones. Llegó el año 2019; Morales fue candidato a la reelección por cuarta vez y ante las inconsistencias en la data electoral, en las calles del país andino ondeaba la bandera nacional que solo representaba el sentir de muchos: Democracia y libertad.

HUIDA. Evo Morales llegó a Brasil luego de que presentara su renuncia a la presidencia de la República tras la exigencia de la ciudadanía. | Foto: MARIO GUZMÁN / EFE

HUIDA. Evo Morales llegó a Brasil luego de que presentara su renuncia a la presidencia de la República tras la exigencia de la ciudadanía. | Foto: MARIO GUZMÁN / EFE

Un proceso turbio, en el cual el propio Evo Morales se proclamó ganador antes de conocer los resultados finales, solo generó indignación en muchos. Las calles de los nueve departamentos bolivianos clamaban una segunda vuelta electoral en la cual el principal opositor, Carlos Mesa, podía imponerse ante el presidente indígena que está en el poder desde el año 2006 y que buscaba anclarse a la presidencia.

El conteo de votos se paralizó cuando el recuento provisional tenía avance de 83,76% según el TSE. Eso daba una victoria a Morales de 45,28% frente a Mesa, con 38,16%, pero de acuerdo a la normativa nacional, se debía ir a segunda vuelta porque para que un candidato triunfe en unas presidenciales, debe tener 50% de los votos o más y tener 10 puntos por encima del contrincante más cercano. Al suspender el proceso, la protesta se intensificó.

Observación internacional

El simple ruido de un posible fraude alertó a la comunidad internacional. La Organización de Estados Americanos, (OEA), se ofreció para iniciar un proceso de auditoría de unos resultados electorales poco creíbles; Evo Morales aceptó y confió en que no habría algún error que delatara las fallas en los comicios que le dieron un nuevo triunfo.

Mientras Carlos Mesa inició cabildos en distintas zonas del país para exigir una segunda vuelta electoral, Morales lo convocó a un proceso de diálogo, al mejor estilo venezolano, pero tal llamado no tuvo influencia ni en la dirigencia de oposición ni en la sociedad, que enardecida ya no exigía una segunda vuelta sino la renuncia del propio presidente indígena.

ORDEN. Militares se han desplegado por Bolivia para mantener el orden tras el llamado de Morales a sus seguidores de defender su Gobierno. | Foto: JUAN CARLOS TORREJÓN / EFE

ORDEN. Militares se han desplegado por Bolivia para mantener el orden tras el llamado de Morales a sus seguidores de defender su Gobierno. | Foto: JUAN CARLOS TORREJÓN / EFE

Llegó la posición de la OEA y a través de un informe preliminar, expertos, observadores del proceso electoral, determinaron que era improbable “estadísticamente” que Evo Morales hubiese ganado las elecciones presidenciales en la primera vuelta realizada el pasado 20 de octubre. La noticia no sorprendió a muchos, pero sí dio más fuerza para que el clamor popular se aferrara a la exigencia de renuncia.

Morales salió al paso y convocó a nuevas elecciones presidenciales con un nuevo árbitro electoral. No dejó claro si participaría en ellas, pero sí alegó que estaba en pie un golpe de Estado en su contra. En medio de la crisis política, los presidentes del Senado, de la Cámara de Diputados, un gobernador, tres alcaldes y ministros, renunciaron a sus cargos. Lo mismo hicieron autoridades electorales, las cuales serán presentadas a la justicia por la denuncia de fraude electoral.

La Fuerza Armada Nacional en vocería de su comandante, el general Williams Kaliman Romero, sugirió, como establece la constitución, la renuncia a Evo Morales para pacificar el país ante el llamado de Morales a sus seguidores. La Policía Nacional de Bolivia se amotinó en siete de los nueve departamentos y la sociedad civil aplaudió esta acción. Morales, ante el exhorto de las FFAA, renunció y decidió aceptar la oferta de asilo político por parte del Gobierno de México.

¿Estaba advertido Morales?

Para Sebastian Crespo, presidente de la Casa de la Juventud institución afiliada al Comité Cívico Pro Santa Cruz, en Bolivia, Evo Morales estaba advertido porque los líderes cívicos fueron claros con la lucha y las exigencias. “Fue tanta la presión que no aguantaron y la población pudo lograr el objetivo”.

Crespo considera que habrá una tendencia a disminuir sobre el capital político del Movimiento Al Socialismo, partido de Evo Morales porque una vez que se investiguen casos de corrupción y violación de Derechos Humanos, la ciudadanía juzgará por sí misma. “Una vez salió del país, su capital político se debilita”, dijo al considerar que el partido podría participar en elecciones pero tras el escenario, tendrá representación minoritaria en las cámaras.

Para Miguel Velarde, economista y director de la consultora política Alpha Politikos, uno de los grandes errores de Morales fue no imaginar que sus actos podían llevar su proyecto político al fracaso. “No calculó que el resultado de esas elecciones iba a indignar a la población y no se iba a dejar robar”, sentenció, al considerar que si el mandatario saliente aceptaba perder en primera vuelta, hubiese tenido capital para seguir haciendo política en el país.

Las Fuerzas Armadas jugaron un papel fundamental en el proceso de transición boliviano. Para los expertos, los uniformados responden a los intereses de la sociedad y eso les llena de orgullo, que con valentía, se luchara contra un líder que se quería imponer desconociendo el clamor popular.

Las nuevas elecciones que se deben convocar en al menos 90 días, son un espacio para el nuevo liderazgo según Crespo y se deje a un lado el socialismo que a su juicio, destruyó el país. Los próximos días serán cruciales para Bolivia, dice Velarde, pues a su juicio se va a definir el futuro de décadas, pero asegura que hay esperanza para la nueva gobernabilidad.

Simón Bolívar dijo tras la independencia boliviana que era su hija predilecta. Después de ese grito de libertad, en 1825, la sociedad enarbolando la bandera, en 2019, se separó de un líder que quería permanecer en el poder obligando a la obediencia, una peligrosa decisión que advirtió El Libertador de Bolivia, Venezuela, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú.