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Herencia Hispana | Guatemalteca logra sueño americano como emprendedora

A los 25 años abrió su primer salón de belleza. Hoy a los 35, cuenta con tres negocios s en Annapolis, Maryland
EMPRENDEDORA. La guatemalteca Mildred Orellana, conocida como Mili, abrió su primer salón de belleza a los 25 años / Cortesía Mildred Orellana

EMPRENDEDORA. La guatemalteca Mildred Orellana, conocida como Mili, abrió su primer salón de belleza a los 25 años / Cortesía Mildred Orellana

Para Mildred Orellana el sueño americano es una realidad que ha alcanzado a temprana edad, venciendo barreras y con gran tenacidad.

La guatemalteca, que a los 18 años se arriesgó al cruzar la frontera en busca de un mejor porvenir, es una mujer emprendedora y de grandes agallas. Cuenta con dos salones de belleza y una tienda de multiservicios en Annapolis, Maryland.

Su primer salón de belleza lo abrió cuando tenía apenas 25 años, sin contar con una tarjeta de seguro social y sin saber nada de la rama de cosmetología.

“Se me dio la oportunidad para comprar el negocio y no la desaproveché”, dijo. “Apenas tenía el ITIN number”, dijo, refiriéndose al Número de Identificación para Declaración de Impuestos.

“Compré el salón pero no sabía nada de cuidado de cabellos. Me tocó aprender y estudiar para obtener la certificación”, contó Orellana recientemente a El Tiempo Latino.

La guatemalteca abrió “Mili’s Beauty Salon” en 2009 con dos barberos y dos cosmetólogas.

“Luego yo misma pude cortar y arreglar el cabello”, contó.

LIDERAZGO. Mildred Orellana quiere servir de inspiración para otras mujeres. A los 18 años cruzó la frontera y sin documentos compró su primer negocio

Cortesía Mildred Orellana

LIDERAZGO. Mildred Orellana quiere servir de inspiración para otras mujeres. A los 18 años cruzó la frontera y sin documentos compró su primer negocio

Inicios

Orellana, quien había completado sus estudios de secretaria bilingüe, se atrevió a hacer la travesía hacia Estados Unidos junto con sus primos, en 2004. Vivió un tiempo en Nueva York y se mudó luego a Maryland, donde radicaban otros primos que tenían una compañía de pintura.

Sin perder tiempo, tomó la brocha y pintura y empezó a trabajar con ellos. “Al principio me tocaba hacer las cosas más sencillas como ir a comprar la pintura. Pero luego empecé a pintar”, dijo al recordar que su primera tarea completa fue un baño pequeño. “Lo pinté yo sola”, expresó.

Al tiempo, Orellana se casó con un pequeño empresario que tenía una tienda de comestibles y la idea de un negocio propio le rondó la cabeza. “Yo aprendí mucho de él”, indicó.

Cuando en 2009 a Orellana se le presentó la oportunidad de comprar un salón de manicure y pedicure en Forest Drive Plaza, Annapolis, no lo pensó dos veces.

“Yo no tenía ‘social security’ pero aún así lo intenté y pude obtenerlo”, dijo. “Lo arreglamos y al poco tiempo abrí mi primer salón”, contó.

Ocho años después y con mayor experiencia en los negocios, Orellana compró su segundo salón, también en Annapolis; y ese mismo año abrió un tercer negocio, pero ésta vez de multiservicios, que incluye desde envío de dinero y notaría pública hasta venta de celulares y programas móviles.

CONSEJO. La empresaria Mildred Orellana dice que nunca se debe perder la fe en la búsqueda de oportunidades

Cortesía Mildred Orellana

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Liderazgo

A sus 36 años, Orellana se define como una persona que ha aprovechado las oportunidades con “la bendición de Dios”.

Es jefa de 13 empleados y combina su labor administrativa con la crianza de su hijo Juan Sebastián Castañeda, quien apenas tiene 4 años.

“La ventaja de ser mi propia jefa es que mi niño puede estar conmigo en el trabajo”, dijo. Dice que su pequeño es el “mejor” anfitrión en el Salón de Belleza. “Él es el que da la bienvenida a todos los clientes”, sonrió.

Empoderando a las mujeres

Más que ser considerada empresaria, Orellana espera dejar un legado y ser motivo de inspiración para otras mujeres. “En los negocios soy empresaria pero en casa tengo el papel de madre soltera”, dijo al señalar que le toca “duro” pese a que mantiene una buena relación con su ex esposo.

Para hacer todo lo que hace el día tiene que ser muy disciplinada y cuidar de su mente y cuerpo.

“Me levanto a las 7 am, alisto a mi hijo, lo dejo en la escuela y voy al gimnasio. Luego a mis negocios a partir de las 10 de la mañana”, dijo al señalar que trabaja de lunes a domingo.

La guatemalteca impulsa a otras mujeres y a su propia familia. “Mis hermanos llegaron después que yo y ya tienen sus propias compañías de construcción”, expresó.

La empresaria asegura que si bien soñó con el progreso, nunca imaginó que la oportunidad de negocio tocara a su puerta. “Tenía que estar preparada, y la tomé”, expresó.

Orellana continuó estudiando y certificándose. Además de su licencia de cosmetóloga, obtuvo un certificado de Notaria Pública y licencia de Agente de Vuelos.

Al motivar a otras mujeres dice “nunca pierdan la fe, porque estamos en un país de oportunidades. Y si se nos cierra una puerta, se abre otra. Nada es imposible”, añadió.