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Herencia Hispana | Mario Gamboa asumió compromiso de alfabetizar a adultos inmigrantes (video)

Los azares del destino lo pusieron junto a dos personas analfabetas que trabajan con él en jardinería y pintura
CIFRA. Según Gamboa en la zona hay unos 50 mil latinos que llegaron a la capital y no saben leer ni escribir en español / Tomás Guevara

CIFRA. Según Gamboa en la zona hay unos 50 mil latinos que llegaron a la capital y no saben leer ni escribir en español / Tomás Guevara

Mario Gamboa habla con humildad sobre la titánica tarea que ha desarrollado en 15 años de un trabajo voluntario y al frente de una organización que ha costado convencer a donantes de la importancia de apoyarles para alfabetizar a inmigrantes que llegan de países centro y sudamericanos sin saber leer ni escribir en su propia lengua.

Este peruano, quien llegó a la región de la capital nacional en 2003, recuerda que le sorprendió que sus propios trabajadores en jardinería y pintura de casas no seguían las instrucciones escritas que dejaba hasta que la sinceridad les hizo confesarle que no podían leer ni escribir.

Sin pensarlo dos veces recuerda que se ofreció a enseñarles a leer después de la jornada de laboral, pero aquellos trabajadores corrieron la voz y luego el grupo empezó a nutrirse con otros en igual situación que también querían aprender a leer y escribir.

El nutrido grupo que acudía al sótano de la casa que alquilaba este inmigrante peruano, formado en Administración de Empresas en su país natal, llegó a generar sospechas en la propietaria de la vivienda que pedía explicaciones de la constante presencia de adultos entrando al inmueble a diario, al final en una visita descubrió que el salón se había convertido en un aula improvisada donde Mario enseñaba a los estudiantes con el método del Silabario, un libro que se utiliza en los países centroamericanos para enseñar a los escolares del primer curso a leer y escribir”, recuerda ahora entre risas esa anécdota.

Hoy en día Gamboa funge como Director Ejecutivo del Centro de Alfabetización en Español, CENAES, organización sin fines de lucro creada en 2010, la cual renta para la oficina en el área administrativa de la Iglesia Nuestra Señora de las Américas en la Avenida California, en DC. Desde ahí se coordina todo el trabajo de las clases que se imparten de lunes a domingo a múltiples grupos en Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia.

Con más de 600 graduados en estos años, Gamboa explica que la tarea está apenas comenzando, al tener datos que unos 50 mil latinos en la zona de la capital nacional han llegado a Estados Unidos sin saber leer ni escribir o en otros casos con unos grados mínimos de formación que les impiden funcionar en una era de instrucciones escritas.

Como paradoja, el buscar donativos para este proyecto le lleva a una respuesta contradictoria. Para aplicar a subvenciones la primera respuesta que escucha es que mejor debería enseñar inglés, que es el idioma que los inmigrantes necesitarán en Estados Unidos.

“Tenemos poco apoyo económico, pero gracias a la Oficina del Alcalde para Asuntos Latinos y su directora Jackie Reyes que nos está apoyando mucho aquí en Washington con la alcaldesa Muriel Bowser y también tenemos apoyo de algunos pequeños negocios; pero es muy difícil conseguir apoyo para este tipo de clases porque lo primero que me dicen cuando digo que es para enseñar español a personas que no sabe leer ni escribir lo que me dicen es: ‘Mario es mejor que enseñes inglés’, pero estas personas difícilmente aprenden otro idioma sin tener estructura de su propia lengua”, comenta.

Este inmigrante muestra la satisfacción personal por pertenecer a este proyecto de CENAES que en la actualidad cuenta con 25 profesores para atender los diferentes grupos, más auxiliares de maestros que han salido de los estudiantes graduados del proyecto, algunos han llegado a completar hasta cuatro años de aprendizaje; más allá de leer y escribir entraron también a las clases de matemática y de historia para consolidar su formación hasta tener un equivalente de educación media con una certificación.

En el mes de la herencia hispana este reconocido inmigrante de la comunidad peruana dice que las celebraciones deben servir de orgullo y compromiso, porque cada inmigrante es un embajador de su país, que si hace una labor grande los créditos van para el país y lo contrario también, si la persona hace mal, deja en entredicho a su propia tierra, explica.

“Al haber encontrado a esas dos personas que no sabían leer ni escribir, Dios me ha dado la oportunidad de ayudar un poquito y encontrar un mejor sentido a mi vida. Estas personas a mi me enseñan mucho, cada día que los veo, que estamos en clase uno comparte con ellos, pero también aprende mucho más lo que es el sentido del ser humano. Todos tenemos el poder de cambiar una vida, todos hemos nacido con una luz y esa luz hay que compartirla”, explica este altruista orgulloso de la comunidad hispana.

En el año lectivo que recién comenzó el 15 de septiembre y que está abierto para nuevos alumnos que se incorporen, CENAES está impartiendo clases gratuitas en 9 ubicaciones, en Adelphi, Hyattsville, Prince George’s y Silver Spring, en Maryland. En Virginia las clases son en Arlington y en Washington DC están en Vida Senior Center y la Iglesia Sagrado Corazón.

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