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Capo hondureño pagó cuantiosos sobornos para no ser investigado ni extraditado a EEUU

PRÉSTAMO. En medio de este préstamo, Venezuela enfrente una situación de default debido al atraso con el pago de los bonos soberanos.

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El ex narcotraficante hondureño, que se convirtió en testigo cooperante de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, aseguró en corte este viernes que había pagado miles de dólares en sobornos al actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández y a su antecesor, Porfirio Lobo, además de jueces, fiscales, policías y militares del país centroamericano para garantizar la seguridad de la transportación de su cocaína, protección a los carteles, y para garantizar no ser extraditados a los Estados Unidos.

El ex jefe del cártel de Los Cachiros, Devis Leonel Rivera Maradiaga afirmó, durante su testimonio en el juicio por narcotráfico contra Juan Antonio Hernández, que en 2009 pagó al entonces presidente Porfirio Lobo entre $ 500,000 y $ 600,000 y como contraprestación Lobo le brindó protección para sus operaciones de narcotráfico y lo ayudó a lavar el dinero proveniente de la venta de cocaína.

Rivera Maradiaga aseguró que había pagado un soborno de aproximadamente $ 250,000 al presidente en ejercicio de Honduras, Juan Orlando Hernández pero no precisó la fecha.

Interrogado por el fiscal federal Emil Bove, el narcotraficante señaló que había pagado sobornos a muchos políticos, incluyendo al actual Ministro de Seguridad de Honduras, general (r) Julián Pacheco Tinoco quien ya había sido mencionado en el juicio contra el hijo del expresidente Lobo, Fabio Lobo, condenado a 24 años de cárcel en Nueva York y en el caso de los sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela, Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, ambos sentenciados por delitos de narcotráfico.

Tanto el presidente Juan Orlando Hernández como Porfirio Lobo han negado las acusaciones hechas por los narcotraficantes que han testificado contra Lobo y ahora contra el hermano del jefe de Estado hondureño, Tony Hernández.

Rivera Maradiaga, empezó a colaborar con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos desde 2013 y se entregó a las autoridades en enero de 2015. Se declaró culpable de haber traficado hacia los EE. UU. al menos 130 toneladas de cocaína y de haber participado en 78 asesinatos en Honduras. Hasta ahora no ha sido sentenciado pero enfrenta una posible de condena de cadena perpetua.

A lo largo de carrera criminal Rivera Maradiaga habría ganado unos 50 millones de dólares aproximadamente.

El narcotraficante contó que se había reunido con Tony Hernández en el restaurante Denny's de Tegucigalpa en febrero de 2014. Al encuentro asistieron Juan Manuel Ávila Meza, Oscar Ramírez que era abogado del acusado, Edgardo Pérez que era empleado de Rivera Maradiaga y el mismo testigo.

En la reunión Rivera Maradiaga entregó a Tony Hernández los contratos de una de sus empresas de fachada a la cual el gobierno nacional le adeudaba dinero. El acusado se había comprometido a diligenciar los pagos pero sugirió que debían ser traspasados a otra compañía ya que la original, Inrimar había sido incluída como una empresa criminal en la lista OFAC del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Para hacer las diligencias, Rivera Maradiaga habría pagado a Tony Hernández un soborno de 50 mil dólares que se entregaron a su abogado Óscar Ramírez ese mismo día. El narcotraficante realizó un video de la reunión en el restaurante que fue presentado al jurado y donde se observa a Tony Hernández y a los otros hombres mencionados conversando sobre los contratos de la empresa que había sido creada por el narcotraficante para lavar el dinero proveniente de la venta de cocaína.

Tony Hernández habría manifestado a través de su abogado que quería hacer negocios de narcotráfico con Rivera Maradiaga.

Los Valle Valle querían asesinar a Juan Orlando Hernández

Rivera Maradiaga sostuvo ante el jurado que los hermanos Luis Alonso y Miguel Arnulfo Valle Valle, quienes manejaban su propio cártel, le habían dicho en 2014 que planeaban asesinar a Juan Orlando Hernández porque cuando había llegado a la presidencia de Honduras éste había dejado de atender las llamadas de los dos narcotraficantes, quienes argumentaron que le habrían financiado su campaña presidencial del 2013 en el sector El Espiritu del Departamento de Copán.

Rivera Maradiaga dijo que ya estaba trabajando con la DEA para ese entonces y nunca le pasó por la mente matar al presidente de mi país.

El testigo sostuvo que para ese momento se comunicó con el actual diputado al Congreso de Honduras, Reynaldo Geovanny Ekónomo Fúnez para discutir con él lo del plan de asesinato del presidente Hernández. El narcotraficante aseguró que conocía a Ekonomo desde 2004, para que lo ayudara con una orden de arresto en su contra en un tribunal de San Pedro Sula y le pidió que sobornara a un juez para lo cual le pagó entre 30 a 40 mil dólares. "nunca fui arrestado y la orden de arresto desapareció". acotó.

Rivera Maradiaga dijo que Ekónomo Fúnez le ofreció que ese mismo día se reuniría con el presidente Hernández para él mismo narcotraficante le aclarara la situación al jefe de Estado. Advirtió que el congresista Ekónomo lo había puesto en altavoz en una llamada a través de su teléfono celular para que le contará al mandatario lo del asesinato, y aunque Hernández no dijo palabra alguna, Ekónomo sostuvo que Hernández había quedado contento y satisfecho y que a cambio le pidió 20 mil dólares para rentar una casa y una camioneta blanca nueva que era propiedad del capo.

Frente a la acusación de Rivera Maradiaga contra el diputado Ekónomo éste negó las acusaciones en un comunicado y manifestó estar dispuesto a ser investigado.

El testimonio de Rivera Maradiaga se suma a una serie de acusaciones de corrupción y soborno realizadas en el juicio que hasta ahora lleva 7 días. El proceso continuará el próximo martes 15 de octubre donde los fiscales presentarán los últimos testigos de este caso, para luego escuchar los testimonios de la defensa que hasta ahora no ha dado a conocer ningún nombre.

El juez Kevin Castel informó hoy a Tony Hernández sobre sus derechos a subir al estrado y testificar, y le aclaró que la decisión de hablar frente al jurado era sólo suya, ante lo cual el acusado dijo haber entendido pero no respondió si lo haría o no.