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Claves para derrotar al favorito en la Serie Mundial

Los Astros ganaron 14 juegos más que los Nacionales en la campaña regular. Pero eso no los hace invencibles, siempre y cuando Washington complete algunas tareas en el choque que empieza
Stephen Strasburg amarró a los Dodgers en la Serie Divisional, como antes a los Cerveceros, en el duelo de los comodines / EFE

Stephen Strasburg amarró a los Dodgers en la Serie Divisional, como antes a los Cerveceros, en el duelo de los comodines / EFE

Los Astros comienzan la Serie Mundial como favoritos para llevarse la corona. A pesar de sufrir frente a los Yanquis en la Serie de Campeonato y pasar trabajo ante los Rays en la Serie Divisional, ganaron 107 juegos en la campaña regular y aventajaron por 14 a los campeones de la Liga Nacional.

No significa eso que los representantes de la Liga Americana sean invencibles. Pueden ser derrotados, siempre y cuando los Nats completen algunas tareas que lucen imprescindibles en la batalla que va a empezar.

Que los abridores vayan lejos es clave. Hombre a hombre, las rotaciones de los dos equipos son formidables. Washington tiene una pequeña ventaja, al contar con un cuarto brazo confiable en el venezolano Aníbal Sánchez. Pero la diferencia entre los relevistas es significativa.

El manager Davey Martínez alineó a sus abridores de modo tal de poder usar a Patrick Corbin en los dos primeros choques, en caso de presentarse una urgencia tempranera. Si eso pasara, Sánchez comenzaría el tercer duelo y el zurdo sería movido para el cuarto. Pero la fórmula, que ha funcionado en la postemporada, no es inagotable. El mismo Corbin fue castigado una vez por San Luis, hace casi dos semanas.

Si el bullpen tiene que trabajar antes del séptimo u octavo inning, Houston llevará un paso adelante que pudiera ser decisivo.

El lineup de ambas novenas es comparable. Hay veteranos de muchos combates en cada escuadra, aunque la experiencia de los texanos es mayor. No de balde, muchos de ellos se bañaron en champaña cuando en 2017 conquistaron la Serie Mundial.

Esa curtiembre de los siderales se une a la capacidad de reacción que tienen los miembros de su artillería. Cada uno de ellos puede sacar la pelota, prácticamente, lo mismo que tomar un boleto o meter en problemas a la defensiva con base en la velocidad.

Eso último obliga a jugar de manera impecable con los guantes. Contra los Astros hay que ejecutar todas las jugadas de rutina, so pena de pagar caro los errores físicos o mentales. Y eso sin contar la presión de no tener la ventaja de campo ante una divisa que, frente a su público, ha ganado tres de cada cuatro duelos y ha reunido el mejor récord de victorias y derrotas en lo que va de justa.

No parece una fórmula imbatible mantener silenciados a los integrantes de la parte alta de ese ataque. Si el daño no lo hacen George Springer o el venezolano José Altuve, pueden hacerlo Alex Bregman, el cubano Yuli Gurriel y así, prácticamente hasta el final. Es lo que reafirma la exigencia inicial planteada a Max Scherzer, Stephen Strasburg y compañía, los pitchers que, se supone, sí cuentan con las armas para limitar a tan formidables oponentes.

Eso también exige su aporte a los principales maderos de la capital. Howie Kendrick dio un paso al frente contra los Cardenales, pero ahora será necesario que él y Anthony Rendón, el dominicano Juan Soto y Trea Turner produzcan al nivel que pueden. Todos. Juntos. Tienen que convertirse en la locomotora que hale el tren.

Los Astros son favoritos. Tienen la ventaja de campo y una escuadra sin flancos débiles aparentes, que ya sabe lo que es ganar en el Clásico de Otoño. Pero otros grandes han caído en el pasado, como en el pasado también han ganado el trofeo novenas que salieron del wild card.

Washington necesita jugar casi perfecto para llevarse la corona. Al menos sabe que puede hacerlo, porque así jugó ante San Luis.