0

EE.UU. prueba proceso de revisión rápida de asilo en El Paso

Los migrantes que buscan refugio son ubicados en una instalación con capacidad para 1.500 camas, pero que permanece en gran parte vacía por la disminución de solicitudes
DETENIDOS. Migrantes detrás de la cerca de un improvisado centro de detención estadounidense en El Paso en marzo. | Foto: Sergio Flores para The Washington Post

DETENIDOS. Migrantes detrás de la cerca de un improvisado centro de detención estadounidense en El Paso en marzo. | Foto: Sergio Flores para The Washington Post

La Administración de Donald Trump comenzó a probar un programa secreto en El Paso, Texas, que tiene como objetivo acelerar la deportación de los migrantes que buscan asilo después de que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México.

El programa piloto, conocido como Revisión Rápida de Solicitudes de Asilo (Prompt Asylum Claim Review), simplifica el proceso para que los migrantes que buscan refugio en los Estados Unidos reciban una decisión en 10 días o menos, en lugar de los meses o años que lleva actualmente la solicitud, según la Aduana y funcionarios de protección de fronteras. Las revisiones son principalmente para determinar si los migrantes centroamericanos pueden ser enviados de regreso a sus países de origen.

Este nuevo proceso busca lograr dos objetivos de la Administración Trump: disuadir a los migrantes de intentar cruzar la frontera de Estados Unidos y expulsar a los solicitantes de asilo del país. El Paso es el único lugar donde la administración está probando actualmente el programa, que comenzó este mes según funcionarios estadounidenses.

Los migrantes detenidos en el área de El Paso son llevados a una instalación de la Patrulla Fronteriza con capacidad para 1.500 camas que abrió en agosto y permanece en gran parte vacía, porque el número de migrantes detenidos ha disminuido en los últimos meses. Un día después de llegar se les permite llamar a un familiar o un abogado, y luego tienen una entrevista con un oficial de asilo para determinar si tienen un temor creíble de persecución si regresan a su país de origen, según un funcionario de CBP, quien describió el programa bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar de ello públicamente.

Los abogados de inmigración y la Unión Estadounidense de Libertades Civiles dijeron que el programa piloto niega el debido proceso de los solicitantes de asilo y destaca el papel limitado que pueden desempeñar los abogados: los abogados no pueden reunirse con sus clientes en las estaciones de la Patrulla Fronteriza y se limitan a conversaciones breves por teléfono.

“Este es otro ejemplo más de la Patrulla Fronteriza llevando a cabo un proyecto piloto en secreto, eludiendo el Congreso y el escrutinio público”, dijo Astrid Domínguez, directora del Centro de Derechos Fronterizos de la ACLU.

“La Patrulla Fronteriza está acelerando las deportaciones mientras retiene a los inmigrantes en los centros de detención... y salvo supervisión para garantizar un trato justo y humano. Dado el historial de abuso de la Patrulla Fronteriza, lo último que se le debe permitir a la agencia es impulsar a los migrantes a través de un proceso de toma de decisiones de vida o muerte desprovisto de protecciones básicas del debido proceso”, agregó.

Kevin McAleenan, secretario interino de Seguridad Nacional, asiste a una reunión en la estación de la Patrulla Fronteriza de El Paso en julio. | Foto: Carolyn Van Houten/The Washington Post.

Kevin McAleenan, secretario interino de Seguridad Nacional, asiste a una reunión en la estación de la Patrulla Fronteriza de El Paso en julio. | Foto: Carolyn Van Houten/The Washington Post.

Los funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional no respondieron preguntas sobre el programa. Kathryn Mattingly, portavoz de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), que supervisa el sistema judicial de inmigración, aseguró que se respetan los derechos de los migrantes.

“EOIR sigue comprometido a garantizar que todos los que se presenten ante sus tribunales recibirán el debido proceso y una adjudicación oportuna y justa, cuyo resultado se basa en la ley”, dijo Mattingly.

Las nuevas políticas de la Administración Trump hacen que sea difícil, si no imposible, que los inmigrantes no mexicanos pasen una entrevista de miedo creíble si no buscaron asilo en el primer país por el que pasaron después de abandonar su tierra natal.

Si un oficial de asilo encuentra que los migrantes no pueden cumplir con el estándar de miedo creíble, los migrantes pueden solicitar comparecer ante un juez de inmigración a través de videoconferencia. Los migrantes son procesados ​​para deportación o trasladados a la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, según el hallazgo de la entrevista y el fallo del juez, según los funcionarios de inmigración.

Los jueces de inmigración de Nuevo México están revisando los hallazgos de miedo creíble a través de audiencias en video con migrantes en el proyecto de El Paso, afirmó Mattingly.

Afirmó que si bien los abogados pueden estar presentes en la revisión judicial de los hallazgos de miedo, la ley les impide representar a sus clientes en la audiencia.

Moore es un periodista independiente con sede en El Paso.

Traducción libre del inglés por El Tiempo Latino.

Amplíe información en The Washington Post.



--