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Especial | Caos en Chile: protestas por desigualdades y vandalismo

“Hay una rabia acumulada por la desigualdad que se ha manifestado con toda su fuerza”, sostiene Mariana Aylwin, directora de Fundación Chile
DESTROZOS. Un manifestante frente a una barricada en llamas durante el sexto día de protestas en el centro de Santiago, el miércoles 23 de octubre. | Foto: Efe/Fernando Bizerra Jr.

DESTROZOS. Un manifestante frente a una barricada en llamas durante el sexto día de protestas en el centro de Santiago, el miércoles 23 de octubre. | Foto: Efe/Fernando Bizerra Jr.

Chile sucumbió desde el viernes 18 de octubre a un estallido social. El alza en el precio del boleto de Metro en Santiago, provocó la reacción de miles de ciudadanos que reclaman desigualdad en la sociedad y se mantienen en las calles pese al decreto de estado de emergencia y toques de queda en las principales ciudades del país austral.

Rodrigo Ubilla, subsecretario del Interior de Chile, informó el miércoles 23 de octubre que los disturbios habían dejado 18 muertos, cientos de detenidos y decenas de heridos durante los enfrentamientos entre manifestantes y autoridades. Según cifras oficiales, al cierre de esta edición, había 102 civiles y 95 agentes de seguridad lesionados. También se han registrado destrozos en estaciones de Metro y otras instituciones públicas y privadas, además de saqueos en supermercados y locales comerciales.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), por su parte, contabiliza desde el jueves de la semana pasada, mil 894 detenidos y 269 heridos, de los cuales 137 fueron lesionados por arma de fuego. También han recopilado denuncias de torturas y excesos por parte de los funcionarios de seguridad.

DISTURBIOS. Funcionarios de seguridad de Chile reprimen las manifestaciones con bombas lacrimógenas y vehículos antimotines. | Foto: Efe/Alberto Valdes.

DISTURBIOS. Funcionarios de seguridad de Chile reprimen las manifestaciones con bombas lacrimógenas y vehículos antimotines. | Foto: Efe/Alberto Valdes.

Mariana Aylwin, vicepresidenta de la Fundación Patricio Aylwin y directora de Fundación Chile, afirmó a El Tiempo Latino que la violencia no se ha logrado controlar, pese a las medidas de seguridad del gobierno de Sebastián Piñera. Sostiene que durante un largo tiempo un sector ideologizado y anarquista ha actuado con impunidad desde liceos emblemáticos y varias universidades.

La noche del martes 22 de octubre, Sebastián Piñera, presidente de Chile, pidió perdón a los ciudadanos por no haber atendido las necesidades de la población. En cadena nacional, notificó una serie de propuestas que incluyen reformar el sistema de pensiones, salud y medicamentos; modificar los salarios mínimos, tarifas eléctricas, crear una defensoría de víctimas, reducir dietas parlamentarias y altos sueldos de funcionarios; y aumentar los impuestos a los sectores con mayores ingresos.

El miércoles, sin embargo, el descontento se evidenció en las calles con nuevas protestas y movilizaciones. Ciudadanos en Chile consultados por El Tiempo Latino consideraron que las propuestas de Piñera no fueron sustanciales, con el tema educativo aún sin propuesta. El sueldo fue planteado por el presidente a 350 mil pesos chilenos, unos 482 dólares americanos, a jornada completa en casos de los ciudadanos que perciban un monto menor.

“La inmensa mayoría de los chilenos tiene una vida muy difícil, pero vive mucho mejor que en la mayoría de los países latinoamericanos. Sin embargo, hay una rabia acumulada por la desigualdad que se ha manifestado con toda su fuerza hoy día”, argumenta Mariana Aylwin, ex ministra de Educación.

DESCONTENTO. Juan Carlos Vargas, presidente de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, destaca que las protestas no son lideradas por organizaciones. | Foto: Efe/Alberto Valdes

DESCONTENTO. Juan Carlos Vargas, presidente de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, destaca que las protestas no son lideradas por organizaciones. | Foto: Efe/Alberto Valdes

A propósito de los actos violentos ocurridos, la también exdiputada cree que están organizados, aunque no hay antecedentes claros de qué hay detrás, pues los jóvenes manifestantes identificaron qué estaciones quemar y acudieron equipados para ello.

Explicó que hay varias protestas, una organizada por grupos anárquicos, por ejemplo con el incendio a la torre de la electricidad (ENEL); los hechos de saqueos que considera se han convertido en una especie de “deporte social”, y un tercer tipo de manifestación que es la multitudinaria, con la presencia de chilenos de todas las clases sociales.

“Esto ha sido una eclosión de solidaridad con los cacerolazos en las esquinas de las calles y edificios a una demanda de justicia social, por así decirlo, de fin de las desigualdades. Este es un país que ha avanzado muchísimo pero en el que las personas viven una situación cotidiana muy dura y en los últimos tiempos ha subido mucho el costo de la vida”, asegura Aylwin.

Diálogo sin representatividad

El presidente Piñera ha manejado la opción de entablar un diálogo en Chile para disminuir las tensiones. Sin embargo, Aylwin considera que en el ámbito político todos los líderes están desprestigiados. “La gente no está esperando en sus políticos que resuelvan los problemas. Porque ha habido casos de corrupción, impunidad, el financiamiento irregular de la política ha dejado una sombra de duda”, argumentó.

Ha observado que mientras organizaciones como el Partido Socialista, Partido por la Democracia (PPD), el Partido Radical y el Partido Demócrata Cristiano tienen voluntad de sentarse a conversar, otros como el Frente Amplio y el Partido Comunista exigen como condición el cese de estado de emergencia.

Jorge Tarud, exdiputado y precandidato presidencial del PPD, coincide al afirmar que hay desconfianza y falta de credibilidad en los políticos para entablar un diálogo. En una entrevista con este medio, dijo que el alza en la tarifa del Metro “fue la gota que rebasó el vaso” y recomendó un cambio en el gabinete ministerial de Piñera.

CRISIS. “El descontento debe calmarse con medidas concretas”, pide el opositor Jorge Tarud. | Foto: Efe/Fernando Bizerra Jr.

CRISIS. “El descontento debe calmarse con medidas concretas”, pide el opositor Jorge Tarud. | Foto: Efe/Fernando Bizerra Jr.

“El presidente fue muy porfiado. Le dijimos que congelara la tarifa y no lo quiso hacer. Eso significó que fue aumentando la presión social. Lo hizo tardíamente, cuando ya la gente estaba en la calle. Pero aquí hay que distinguir entre la manifestación pacífica de la gente que es violenta y ha hecho saqueos, incendios de supermercados, de bancos, de los trenes del Metro”, destaca Tarud.

El líder opositor remarcó que la mayoría de los chilenos acuden a protestar de forma pacífica. Criticó que Piñera haga declaraciones en las que afirme que están en guerra, porque le hace daño a la sociedad y provoca demora en las decisiones gubernamentales.

“El descontento debe calmarse con medidas concretas”, expresó, al tiempo que recomendó un acuerdo entre todas las fuerzas políticas para atender las exigencias de la sociedad. Agregó que el INDH ha estado vigilante para hacer valer los derechos humanos de los manifestantes detenidos.

Juan Carlos Vargas, presidente de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, aseveró que las protestas no son lideradas por una organización en específico, por lo que es difícil llevar a una eventual diálogo a voceros que representen a los manifestantes.

“Tenemos la esperanza de que la clase política pueda transformar esto en propuestas para solucionar el problema (...) Esta crisis ha logrado la polarización”, agrega Vargas en un contacto con El Tiempo Latino.

El presidente de la Red de Jóvenes describió un panorama menor de destrozos el día martes 22 en comparación con los primeros días de protestas, pese a que aún se registraban saqueos y seguían suspendidas las actividades educativas, los supermercados redujeron sus horarios y el Metro operaba parcialmente.

METRO. Fotografía de un tren incinerado en la estación Elisa Correa, en Santiago. | Foto: Efe/Alberto Peña.

METRO. Fotografía de un tren incinerado en la estación Elisa Correa, en Santiago. | Foto: Efe/Alberto Peña.

Defiende que las fuerzas de seguridad han trabajado tomando en cuenta los derechos humanos, además, en los casos en los que se han vulnerado ha actuado la Fiscalía. Aylwin, por su parte, narró que tras el decreto de estado de emergencia y la salida a la calle de los militares ha habido provocación por parte de los jóvenes.

Vargas resaltó que no solo se afectó la infraestructura pública y privada sino la economía de Chile: hay cientos de negocios saqueados y habrá una afectación en el número de empleos a corto plazo.

“Siempre Chile se destaca por lograr consenso, un crecimiento importante en la región y por instituciones sólidas en América Latina; y hoy en día está entredicho si continúa esa senda o avanza hacia un camino del populismo y la demagogia, que esperamos que eso no ocurra”, advierte.

Foro de São Paulo

El sábado 19, un día después del recrudecimiento de las protestas, iniciaron las sospechas de líderes venezolanos de que detrás está el Foro de São Paulo: un foro de partidos y organizaciones de izquierda latinoamericana, cuyo más reciente encuentro fue en junio, en Caracas.

La líder disidente venezolana, María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, expresó: “El régimen cubano, el Foro de São Paulo, logró tomar control de territorio, instituciones y recursos en Venezuela y desde aquí busca desestabilizar con supuestas protestas sociales (en Chile), que están obviamente infiltradas con agentes cubanos y chavistas (venezolanos)”.

En un video compartido en su cuenta de Instagram, alertó que ningún país de la región está a salvo, nombró a Brasil, México, Argentina y Estados Unidos. Un precedente está en los disturbios en Ecuador iniciados por la eliminación al subsidio a los combustibles. En las manifestaciones que le siguieron detuvieron a 41 venezolanos, según confirmó José Valencia, canciller ecuatoriano ante el Consejo Permanente de la OEA.

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela, denunció el martes que Nicolás Maduro está implicado en las protestas en ambos países a través de infiltrados.

“Es evidente que Maduro es un incapaz y no puede controlar la producción petrolera de Venezuela, pero sí tiene capacidad de financiar, a través del oro que extraen de las minas y el arco minero, a diferentes grupos e infiltrar protestas para generar violencia y desestabilizar a la región, pero no lo va a lograr”, aseguró desde el Parlamento venezolano.

Pese a las denuncias, no hay evidencias sólidas de agentes extranjeros infiltrados en Chile. Sin embargo, el régimen de Maduro ha respondido con burlas e insinuaciones, incluso desde los disturbios en Ecuador suscitados semanas atrás.

Diosdado Cabello, segundo del chavismo y presidente de la asamblea nacional constituyente, un cuerpo legislativo paralelo a la AN calificado de fraudulento en su constitución por la oposición, dijo que la región está convulsionada debido a que “está soplando una brisa bolivariana”. Advirtió que aún no pasa “el huracán”.

El domingo 20, el mismo Maduro hizo insinuaciones desde un encuentro con sus seguidores: “Al Foro de São Paulo le puedo decir desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan Foro de São Paulo. El plan va como lo hicimos, va perfecto, ustedes me entienden (... ) Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro de São Paulo las estamos cumpliendo una por una”.

Jorge Tarud sostiene al respecto que, aunque no hay pruebas de la supuesta injerencia extranjera, habría que investigar. Señala que en Chile se ha denotado la protesta de todos los barrios, desde los más acomodados hasta los más humildes.

Mariana Aylwin destaca que se maneja que las protestas iniciaron por grupos anarquistas que no pudieron actuar de forma tan coordinada por sí solos. “Ahí debe haber recursos, debe haber apoyo, pero no hay antecedentes concretos”.

“El discurso ha penetrado, sin duda, pero el antecedente de quién está detrás no existe”, añade. Reconoce que el descontento social está azuzado por partidos políticos de izquierda, como por ejemplo el Partido Comunista, no obstante, agrega: “No es que están detrás, yo creo que se ponen a la cola más bien”.