Cuando se empezó a sentir el impacto del coronavirus en la economía de Estados Unidos, se aprobó un paquete de estímulo financiero cuya misión era intentar frenar el golpe de la pandemia más allá del rubro de la salud. Muchos han sido los beneficiados; sin embargo, millones de personas en territorio norteamericano no podrán contar con esta ayuda.
Se estima que en el país viven entre 10 y 12 millones de inmigrantes indocumentados, sector que no entra en la mencionada política. Ahí se encuentran, entre muchos empleados, trabajadoras del hogar.
Frente a la crisis desatada por el Covid-19, no fueron pocas las empleadas domésticas que se quedaron sin trabajo, o que siguen haciendo su tarea pese a saber que su empleador no puede pagarle el monto acordado por la contracción económica que vive el país.
Sobre el tema, Rafael Ulloa, director ejecutivo de El Tiempo Latino, entrevistó en exclusiva a través de Facebook Live a Antonia Peña, Organizadora de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar en Washington D.C.
La mencionada alianza se formó en 2007 y cuenta con más de 70 organizaciones en todo Estados Unidos; no obstante, pese a su crecimiento y reconocimiento, sigue siendo un sector desamparado por las autoridades locales.
“Estados Unidos es un país, por historia, que nos ha excluido de las protecciones básicas como trabajadores”, señaló Peña.
Algunas de estas trabajadoras, contó la organizadora, “viven adentro (de las casas de las familias que las contratan) y a algunas les han dicho que no saben si les van a poder pagar, pero sí les aumentan el trabajo. A otras les han dicho que les van a disminuir (el pago) a la mitad”. Además, recordó que el grupo de las que cuidan a personas mayores están “entre la espada y la pared” porque siguen desarrollando su trabajo mientras arriesgan su salud.
En D.C., el Consejo Municipal aprobó medidas de ayuda para la población, pero no incluyó a inmigrantes indocumentados. Ante tal situación, una organización privada donó $5 millones para personas con este estatus y que son empleados de hoteles y restaurantes. Peña aseguró que lucha porque de esta cifra se beneficien las trabajadoras del hogar, pero detalló que la cantidad de indocumentados hace que la distribución se traduzca en un bajo monto para cada uno en medio de esta crisis.
No obstante, consideró que si la crisis se agrava, autoridades extenderán la ayuda a inmigrantes indocumentados. A su juicio, “se van a sentir forzados a hacerlo por la misma necesidad de ellos estar bien, no tanto porque tienen en su inteligencia emocional ayudar a cualquier ser humano”.
“No venimos a robarle a nadie. Si ocupamos estos puestos, es porque existen, porque nos gusta trabajar y tenemos que sobrevivir”, indicó.
Antes de la llegada del coronavirus, la Alianza trabajaba en una campaña ante la Comisión de los Derechos Humanos para sacar de la exclusión a las trabajadoras del hogar, pues el grupo no cuenta con una ley que las defienda del despido y el acoso sexual, entre otras irregularidades. “Es como si no fuéramos humanos”, lamentó.
La Alianza lanzó en marzo un fondo para ayudar a las trabajadoras del hogar. Las personas interesadas en apoyar la causa pueden hacerlo a través de www.domesticworkers.org. Hasta la fecha, la recaudación se acerca a los $4 millones. Con el fondo se entregarán gift cards de $400 a los miembros de la Alianza. Otra de las vías para ayudar a las trabajadoras es a través de la mensajería de texto, enviando la palabra “alivio” al 97779. Peña puso a disposición su número telefónico para conocer más: 703 7980622.