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Jugadores de Ligas Menores siguen siendo el eslabón débil en la MLB

Consulado dominicano repatria a peloteros quisqueyanos, días después de que la Asociación de Jugadores anunciara compensaciones parciales a los ligamenoristas, el colectivo más sufrido por el parón
Foto MiLB.com

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Los peloteros de las Ligas Menores siguen siendo el eslabón débil en las Grandes Ligas, a más de un mes de la suspensión de actividades en los entrenamientos primaverales.

Un grupo de jugadores dominicanos fue repatriado por el consulado de su país en Tampa, Florida, para poner fin, la semana pasada, a la incertidumbre que sufrían desde que el 12 de marzo se detuvo el Spring Training.

Antonio Puesán, ex lanzador y periodista quisqueyano, informó sobre el viaje de regreso a la República Dominicana de jóvenes que se encontraban en un limbo, al pararse las actividades en la Liga de la Toronja, durante la pretemporada.

Explicó Puesán que si los reclutas no regresaban a sus hogares, no podían cobrar los 400 dólares semanales que han ofrecido los clubes de la MLB. En tanto se mantuvieran alojados en un hotel pagado por sus organizaciones, no son elegibles para recibir la compensación económica, aunque tampoco puedan cobrar sus salarios.

Una cifra indeterminada de jóvenes todavía sufre esa situación, según el reporte.

Todos los sectores se han visto impactados por los efectos generados por la pandemia mundial del covid-19. El astro Derek Jeter, presidente de Operaciones de Beisbol de los Marlins de Miami, ha decidido no cobrar mientras no se reanuden las actividades regulares, en tanto que su tren ejecutivo asume recortes en sus ingresos personales, indicó este lunes un informe de prensa dado a conocer en Florida.

Bigleaguers y demás miembros de los rosters de 40 han debido asumir una merma en sus ingresos, tras los acuerdos entre las Mayores y el sindicato. Un fondo de 170 millones de dólares fue creado para pagarles una compensación entre abril y mayo. Pero se trata de peloteros con un promedio salarial de 4 millones de dólares al año, que en su mayoría tienen cómo afrontar la repentina llegada de las vacas flacas.

En las Menores es diferente. Mientras la Gran Carpa ha comprometido 30 millones de dólares para compensar hasta fines de mayo a los empleados a destajo que trabajan en los 30 estadios, hoy sin actividad debido al necesario distanciamiento social, el pote para los cerca de 5.500 ligamenoristas es menor a 20 millones de dólares para el mismo período.

El sueldo mínimo anual para los jugadores con mayor estatus en las granjas, aquellos que están asignados a Triple A, supera por poco los 10.000 dólares. Para colmo, reciben ese salario solamente cuando disputan sus torneos, entre abril y comienzos de septiembre.

Un reporte del sitio The Athletic informó la semana pasada sobre una compensación adicional para una parte de ese colectivo. De acuerdo con la nota, firmada por el periodista Ken Rosenthal, aquellos que tienen experiencia previa en las Grandes Ligas percibirán un pago que, dependiendo del tiempo de servicio, irá desde 5.000 hasta 50.000 dólares, en caso de que se cancele la justa 2020 por causa del coronavirus.

Ese paraguas no cubre a quienes tienen menos recorrido, que aún no toman su primer café en la MLB. Son los más débiles, precisamente el grupo aludido por Puesán, incluyendo decenas de latinoamericanos de varias nacionalidades.

El panorama a corto plazo es aún peor. Como explica Emily Waldon, que escribe para Baseball America y otros medios, 42 equipos de Ligas Menores desaparecerán en 2021, si se aplica un plan del comisionado Rob Manfred. La hecatombe incluye 4 novenas de Doble A, 4 de Clase A avanzada, 6 de Clase A media, 11 de Clase A corta y 17 de Novatos.

Son centenares de puestos de trabajo que desaparecerán, si se aplica el proyecto.