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Los vientos de cambio soplan fuerte en Barcelona

El banquillo culé podría volver a cambiar de dueño próximamente
DIRIGENTE. Setién no tiene nada asegurado/EFE

DIRIGENTE. Setién no tiene nada asegurado/EFE

Cuando los rumores se posan sobre un equipo, las realidades comienzan a cambiar de forma. En Barcelona la información corre a una alta velocidad. Para un equipo de su talla e historia, es normal que día a día se generan un sinfín de noticias de toda índole; sin embargo, el pasado reciente del equipo culé golpea con fuerza las puertas del estadio Camp Nou.

Luego de que en enero de 2020 acabara la pasantía del entrenador Ernesto Valverde, el arribo de Quique Setién se tomó con más desconfianza que otra sensación. Pero las dudas eran sensatas. Para un club de tal trayectoria, siempre se espera que el mandamás esté a la altura del reto; no obstante, en Cataluña manda un hombre de muy bajo perfil que despierta muchas preguntas.

Luego de sus primeros 12 encuentros al frente de la entidad blaugrana, Setién dejó registro de ocho victorias, res derrotas y un empate. Aunque el 75% de esos 12 duelos se saldaron de la mejor manera, cada tropiezo duele, y mucho. Además, las formas valen demasiado en el cuadro catalán, pues hasta hace algunos años el estilo de esta organización era la envidia del resto de las franquicias.

Tiempo perdido

Hace unos 10 años, el Barcelona fue el gran referente mundial de la disciplina. Su estilo de juego, amparado en las leyes de la vieja escuela del club catalán, marcó un antes y un después en el balompié. Aquel equipo dirigido por Pep Guardiola hizo de las suyas en el Viejo Continente, uno que quedó en la memoria de muchos como el equipo que mejor jugó en la historia de la disciplina, o al menos en un corto lapso comprendido en una campaña, tema netamente subjetivo, pero que no pasa por debajo de la mesa.

Ese popular y hoy extinto tiki taka marcó a la disciplina. Eso mismo fue lo que intentó copiar la mismísima selección española para poder obtener hasta el momento su único título mundial en Sudáfrica en el año 2010.

Justamente a partir de ahí Barcelona vivió siendo caracterizado por ciertos trompicones, aunque con algunos éxitos de otras filosofías; no obstante, los últimos dos años para la entidad blaugrana han sido un mar de lamentos que podría abrir la puerta de salida de sus principales estrellas, o al menos marcar un retiro bajo la sombra de la derrota.

Hoy en día con Setién a la cabeza lo que aspira el club es más que volver a los viejos fundamentos y estilos brillantes, a lo que se apunta es a obtener el éxito suficiente para no despedirse en tempranas instancias de los principales torneos. Nada se pudo hacer en la Supercopa de España y en la Liga de Campeones de Europa la calidad del equipo blaugrana ha quedado en entredicho, especialmente luego de empatar a un tanto en la ida de los octavos de final ante el Nápoles de Italia.

Hoy en día y aunque el Real Madrid muestra algunas dudas en su juego, no hay un claro favorito en la liga española. Más que hacerse imbatible, la clave es la efectividad la que va a marcar el presente y el futuro inmediato del actual entrenador del Barcelona.

Tentado

El nombre de Mauricio Pochettino fue uno de los más sonados hace ya varios meses con ese despido de Valverde. El argentino estaba en la lista de opciones para llegar a dirigir como local en el Camp Nou; sin embargo, nada llegó a concretarse.

Por formas es uno de los tipos más respetados de toda Europa, no en vano levantó el nivel de juego del Tottenham, a los que llevó el año pasado a su primera final de la Liga de Campeones, donde cayeron ante el Liverpool. Aun así, pocos creían que la puerta de salida se abriría rápidamente luego de un irregular inicio de temporada. Al verse libre, Pochettino fue objeto de rumores no solamente en los principales clubes del Viejo Continente, también a nivel de selecciones; sin embargo, hasta esta fecha no cuenta con contrato y eso alimenta aún las esperanzas del Barcelona, un club que quiere volver a estar en la élite de la disciplina no solamente por ser uno de esos equipos que mete semana a semana a decenas de miles de fanáticos a su estadio y vende millones de camisetas cada año. Bajo las formas correctas y los triunfos, el dinero también está asegurado, así como la satisfacción de su gerencia y su fanaticada.

Pochettino dirigió en el pasado al Espanyol, un conjunto que también hace vida en Cataluña y que le permitió dar el salto de calidad hacia Inglaterra, donde cotizó como uno de los principales directores técnicos de toda Europa. Si llegase a dar su regreso España podría ser dirigiendo nada más y nada menos que a Lionel Messi, tal vez la máxima figura de su generación y alguien al que podría moldear para que termine de dar el golpe en la mesa y se corone como campeón del mundo con su natal Argentina.

Viejo conocido

El caso de Guardiola es un poco más complicado. En Manchester, donde el City se veía enorme, los cambios podrían materializarse próximamente. En el arranque de campaña, todo era expectativas y mucho liderazgo en el grupo; no obstante, ese equipo poderoso en cuanto plantilla pero también en el plan económico que le ha permitido ser considerado uno de los eternos favoritos no solamente en Gran Bretaña sino también en la Liga de Campeones, ha vivido de jornadas que no han estado en sus planes.

La más reciente de las noticias sobre el cuadro que dirige Pep es la sanción por parte de la UEFA al incumplir normas financieras, lo cual incidió en una suspensión de dos años de competiciones europeas las cuales podrían marcar su adiós a este conjunto.

El equipo ha decidido apelar la decisión del organismo; no obstante, esto no asegura. La misma podría reducirse de dos a un año, y aun así sería toda una temporada sin estar presente en la principal competición europea del fútbol europeo. Esto lo ha convertido en un hombre que suena mucho para irse a Italia dirigiera Juventus de Turín o volver a su natal Cataluña, en donde sin duda alguna hizo su mejor labor desde el banquillo con el Barcelona.

Mientras pasan las jornadas, los resultados esperados en el Camp Nou no llegan. Barcelona gana, a veces, pero sin dar garantías de que su mejor está por verse. Las sensaciones son de desconfianza y dudas. El trayecto regular e iluminado de uno de los principales clubes del planeta hoy está lejos de lo que alguna vez ocurrió y que dejó sorprendidos a propios y extraños. En Cataluña se acercan a tiempos complicados.