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Opinión | Ayuda urgente

La crisis ha revalorado también el papel del gobierno, no sólo a nivel federal, sino estatal y local
EMPLEO. Foto de referencia

EMPLEO. Foto de referencia

La pandemia del coronavirus ha redefinido nuestro esquema de valores, incluido en primer lugar el aprecio a los esfuerzos heroicos de los trabajadores de la salud o de los campos agrícolas, la mayoría latinos, o del sector de servicios, muchos de ellos inmigrantes. Gracias a todos ellos se han salvado miles de personas y gozamos de alimentos para llevar a la mesa todos los días.

Pero la crisis ha revalorado también el papel del gobierno, no sólo a nivel federal, sino estatal y local. Desde todas esas trincheras ha quedado demostrado que no hay ningún otro sustituto -ni siquiera el sector privado-- para movilizar los recursos que la población requiere para enfrentar una crisis de salud pública potencialmente catastrófica.

Y si algo ilustra el tamaño del poder del Estado, es sin duda el nuevo paquete de rescate económico por 2 trillones (millones de millones) de dólares, negociado en tiempo record y con un alto grado de responsabilidad por republicamos y demócratas. Se trata del más grande de la historia, que por comparación hace palidecer al “New Deal” de Franklin D. Roosevelt, aún ajustado a la inflación.

Bajo el acuerdo, la mayoría de los contribuyentes recibirán un cheque de $1,200 dólares, o de $2,400 dólares en caso de declaraciones de impuestos matrimoniales conjuntas. La cantidad se reduce de manera gradual para las personas que ganan mas de $75,000 dólares anuales o $150,000 en el caso de familias.

Los ciudadanos o residentes que hayan perdido su empleo a raíz de la pandemia, cuyo monto se estima en más de 2 millones de personas, recibirán 600 dólares semanales adicionales en beneficios, una vez que cumplan los requisitos de los planes estatales de desempleo.

Los pequeños negocios, que son el gran motor de la generación de empleos del país, millones de los cuales son propiedad de hispanos, recibirán $367,000 millones de dólares.

Las grandes empresas recibirán un apoyo de $500,000 millones de dólares, siempre y cuando las beneficiarias se abstengan de despedir empleados. Ninguno de los fondos podrá ser recibido por las empresas de la familia Trump o de miembros del Congreso.

El sistema hospitalario de los Estados Unidos recibirá $100,000 millones de dólares, pero aún esa cifra le pareció insuficiente al gobernador del estado de Nueva York.

En resumen, se trata de un paquete de alivio proporcional a la crisis que enfrenta la nación y el mundo. Y es un recordatorio más de la importancia del aparato público y de la necesidad de que todos veamos nuestra participación cívica (el Censo, las elecciones, el trabajo comunitario) como una prioridad de proporciones existenciales.

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