0

Restaurantes reabren cautelosamente sus puertas, pero piden ayudas para no recaer frente al coronavirus

Dueños de restaurantes de DC destacaron la urgencia de apoyar al sector para evitar así un “efecto dominó” en otras partes de la economía
El chef colombiano, Juan Manuel Barrientos, creador y fundador de la cadena de restaurantes Elcielo  -con sedes en Medellín, Bogotá, Miami y Washington D.C.- estaba a punto de contratar a 30 empleados para la inauguración del gran salón de su restaurante en DC el mes próximo, pero la pandemia frenó temporalmente sus planes. | FOTO: ElCielo - Cortesía

El chef colombiano, Juan Manuel Barrientos, creador y fundador de la cadena de restaurantes Elcielo -con sedes en Medellín, Bogotá, Miami y Washington D.C.- estaba a punto de contratar a 30 empleados para la inauguración del gran salón de su restaurante en DC el mes próximo, pero la pandemia frenó temporalmente sus planes. | FOTO: ElCielo - Cortesía ElCielo - Cortesía

WASHINGTON.— Como protagonistas de una lucha por su supervivencia, decenas de miles de restaurantes en todo EE.UU. han iniciado una cautelosa reapertura para evitar una “recaída” frente al coronavirus: los que agonizan, sin embargo, pidieron este lunes que el Congreso y la Administración Trump adopten medidas que les permitan superar la crisis.

Es que la pandemia del COVID-19 ha catapultado a la economía hacia una recesión en tan solo dos meses y prácticamente ha asolado al sector de hospitalidad, especialmente restaurantes y bares, que el mes pasado perdió 5,5 millones de empleos.

La cifra equivale a casi el 75% de las pérdidas en todo el sector de servicios de alimentos, según el Buró de Estadísticas Laborales (BLS, por su sigla en inglés).

En entrevistas con El Tiempo Latino, dos dueños de restaurantes latinos, de Washington, DC, uno colombiano y el otro salvadoreño, destacaron la urgencia de apoyar al sector para evitar así un “efecto dominó” en otras partes de la economía, tomando en cuenta que sus trabajadores -casi todos latinos también- dependen de un salario fijo.

El chef colombiano, Juan Manuel Barrientos, creador y fundador de la cadena de restaurantes Elcielo -con sedes en Medellín, Bogotá, Miami y Washington D.C.- estaba a punto de contratar a 30 empleados para la inauguración del gran salón de su restaurante en DC el mes próximo, pero la pandemia frenó temporalmente sus planes.

“El COVID-19 retrasó más de cuatro meses el proyecto, y nos perjudicó porque teníamos unos empresarios que estaban solicitando las visas de inversionistas pero, con el cierre de las embajadas, los procesos de visa se pararon”, explicó Barrientos, conocido en círculos culinarios como “Juanma”.

“Además, con el cierre de fronteras, el equipo de Colombia que ya tiene visas para trabajar en EE.UU. no ha podido viajar para lanzar el restaurante. Creo que lo más importante es que dejen abrir con distanciamiento social lo más rápido posible y que sigan sacando ayudas para pagar los gastos y les lleguen a más restaurantes, incluyendo Elcielo”, enfatizó.

Sus más de diez restaurantes están cerrados por ahora, pero en Washington el establecimiento ha estado haciendo entregas de órdenes a domicilio (“delivery”) o para llevar (“pickup” o “takeout”).

El restaurante de Barrientos en DC forma parte del proyecto “La Cosecha” y, una vez que abra, tendrá espacio para 100 personas, con menú a la carta y degustación de alta gastronomía en la parte posterior.

Pérdidas gigantes

“Cuando todo esto empezó, nos asustamos demasiado porque vimos que no iba a ser algo pasajero. Esto va a durar un tiempo”, dijo José Reyes, dueño de El Tamarindo en Adams Morgan. El salvadoreño afirmó que su negocio ha sufrido una pérdida en ventas de alrededor del 95%.  | FOTO: Cortesía José Reyes - El Tamarindo

“Cuando todo esto empezó, nos asustamos demasiado porque vimos que no iba a ser algo pasajero. Esto va a durar un tiempo”, dijo José Reyes, dueño de El Tamarindo en Adams Morgan. El salvadoreño afirmó que su negocio ha sufrido una pérdida en ventas de alrededor del 95%. | FOTO: Cortesía José Reyes - El Tamarindo

Por su parte, José Reyes, dueño del restaurante salvadoreño El Tamarindo, dijo que su negocio estuvo cerrado un mes entero, del 18 de marzo al pasado 18 de abril, y desde entonces sólo acepta órdenes para llevar.

“Cuando todo esto empezó, nos asustamos demasiado porque vimos que no iba a ser algo pasajero. Esto va a durar un tiempo”, dijo Reyes, quien afirmó que su negocio ha sufrido una pérdida en ventas de alrededor del 95%.

El restaurante logró un préstamo del gobierno dentro del tercer plan de estímulo económico que aprobó el Congreso en marzo pasado, pero aún no ha recibido los fondos, señaló.

Reyes trabaja largas jornadas y ha tenido que remangarse para ayudar en las operaciones diarias del negocio, ya que, según explicó, no ha podido recuperar a toda su plantilla de entre 20 y 25 empleados.

Por otra parte, señaló que, si bien la ayuda del Congreso es importante, el sector no recuperará pronto su salud financiera porque muchos clientes aún muestran cautela para salir a los restaurantes, vaticinó Reyes, quien estableció su negocio, primero vendiendo pupusas, hace casi 40 años.

Según la Asociación Nacional de Restaurantes, los negocios del sector registraron ventas de apenas $32,400 millones en abril pasado, cerca de la mitad de la cifra registrada en febrero pasado.

Se trata de la peor caída en ventas en estos establecimientos en más de 35 años, con cifras ajustadas a la inflación.

Llamado de auxilio

Por ello, representantes del sector de restaurantes, donde los latinos conforman poco más del 22% de su fuerza laboral, trajeron el lunes 18 de mayo su pedido de auxilio a las puertas de la Casa Blanca, donde participaron esa tarde en una mesa redonda con el presidente, Donald Trump.

“Se ha logrado un tremendo progreso, como lo he venido diciendo durante dos semanas… se siente bien, la gente comienza a salir y (los negocios) están abriendo. Lo entienden”, afirmó Trump.

La reunión, que duró más de una hora, contó con la participación de diez chefs y ejecutivos de la Coalición de Restaurantes Independientes (IRC, por su sigla inglés), creada para defender los intereses de su medio millón de miembros durante la pandemia del COVID-19.

Sentados alrededor de una larga mesa con manteles blancos, y con una separación de al menos seis pies, los comerciantes elogiaron la respuesta del gobierno a la crisis sanitaria pero también pidieron más apoyo para aupar sus negocios.

José Cil, principal ejecutivo de Restaurant Brands International, advirtió de que “tomará algún tiempo” para que los restaurantes regresen a los niveles de tráfico que vieron antes de la declaración de la pandemia en marzo pasado.

Cil destacó la urgencia de que los restaurantes y pequeños negocios tengan acceso a los préstamos del gobierno para mantenerse a flote; consigan protección de posibles demandas “frívolas”, y obtengan fondos adicionales para “sortear la tormenta” generada por la pandemia.

La Coalición de Restaurantes Independientes incluye a influyentes celebridades del mundo culinario, como el chef español, José Andrés, y la estrella de televisión, Andrew Zimmern. Ninguno de los dos estuvo en la reunión con Trump, según pudo confirmar este diario.

Los empresarios pidieron que el gobierno extienda de 8 a 24 semanas -hasta octubre próximo- el período bajo el cual los pequeños negocios pueden utilizar los préstamos desembolsados en el tercer plan de estímulo económico.

Bajo esa ley, los negocios tienen un plazo de 8 semanas para usar el dinero para mantener sus operaciones y su plantilla laboral, y así lograr un perdón de esa deuda.

Pero los empresarios insistieron en que necesitan más tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones dictadas por la reapertura escalonada de los negocios.

Todavía en muchos estados continúan en vigor las restricciones de distanciamiento físico y una reducción temporal en el número de clientes permitidos en los establecimientos.

También abogaron por el plan de estímulo económico de tres billones de dólares que aprobó la Cámara de Representantes el viernes pasado, pero que afronta una lucha cuesta arriba en el Senado.

La nueva propuesta demócrata, denominada el “Acta de Héroes”, cuyas siglas aluden a los profesionales de salud y demás trabajadores “esenciales” durante la pandemia,

incluye esa extensión de 24 semanas para los restaurantes, pero el liderazgo republicano en el Senado considera que no hay urgencia para aprobar un cuarto plan de estímulo económico.

Pachangas “para llevar”

La reunión con Trump se llevó a cabo mientras los restaurantes y bares intentan aprovechar tanto las fiestas de graduación de estudiantes en escuelas secundarias y universidades, como la antesala de la temporada de playas, para recuperar algo del terreno que les arrebató el coronavirus.

En el área de la capital estadounidense, por ejemplo, muchos restaurantes, como Café Milano DC, han abierto sus puertas pero sólo para entrega de comida por encargo.

En su cuenta de Instagram, Café Milano tiene una oferta especial para cuatro personas, valorada en $300, que incluye dos platillos con botanas frías, y tres clases de vino.

En ciudades costeras, como Ocean City (Maryland), imágenes de televisión mostraban el pasado fin de semana largas colas frente a bares y restaurantes, aunque la mayoría de los negocios exige a los turistas el uso de mascarillas y distanciamiento físico.

En cambio, en la costa oeste, la mayoría de las 1,500 playas de California permanecen cerradas parcial o totalmente, aunque las autoridades han levantado algunas restricciones “caso por caso”, y eso ha afectado también a los restaurantes en la zona.

El puente por el feriado de “Memorial Day”, el próximo 25 de mayo, marca extraoficialmente el inicio de la temporada de playas y representa, para muchos negocios, un balón de oxígeno.

Mientras tanto, la Asociación Nacional de Restaurantes, que representa a dueños de más de medio millón de restaurantes, ha creado una guía con recomendaciones para la reapertura y recuperación de los restaurantes afectados por la pandemia del COVID-19.

Las guías ofrecen a los restaurantes consejos prácticos sobre la seguridad de los alimentos; la limpieza y desinfección de los restaurantes; el monitoreo de salud de los empleados y su higiene personal, y prácticas de distanciamiento físico de los clientes.

Estas guías tienen el propósito de complementar las emitidas por la Administración Federal para el Control de Fármacos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) y las directrices ya adoptadas por cada negocio, de manera que puedan reducir el riesgo de un rebrote que pueda diezmar al sector.

“Ni el país ni el mundo están completamente preparados para abrir, aunque es necesario para la economía. Falta una vacuna para la prevención del virus, y esto es un arma de doble filo: abrir temprano y arriesgar una recaída o trabajadores enfermos, o esperar más y tener más pérdidas”, observó Reyes.

“Los negocios grandes y pequeños necesitan generar ganancias para pagar sus gastos, pero la situación está complicada: que nos permitan tener unas cuantas mesas no arregla el problema… ahorita muchos negocios estamos agonizando”, concluyó el dueño de El Tamarindo.