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Samuel Suárez: un médico venezolano en el epicentro de COVID 19 en Ecuador

Samuel Suárez, médico venezolano ayudando a distribuir información sobre el COVID-19 en poblaciones rurales en Ecuador.

Samuel Suárez, médico venezolano ayudando a distribuir información sobre el COVID-19 en poblaciones rurales en Ecuador.

Samuel Suárez es de Caracas,Venezuela. Tiene 27 años y estudió medicina en la Universidad Rómulo Gallegos en San Juan de los Morros, y en Margarita terminó la carrera como médico interno. Ejerció durante un año y medio, y luego migró en el 2018 a Ecuador. “Todo emigrante sale porque hay una crisis”, explicó Suárez.

Su intención era irse a Argentina, pero tuvo que irse a República Dominicana para ahorrar para el pasaje. “En ese momento, el pasaje era de bajo costo”, agregó Suárez. Durante su estadía trabajó un tiempo como transportista en la empresa Uber, y mientras tanto, realizó el proceso de validación de su título como médico para Ecuador, y se lo aprobaron. Después tuvo que realizar la prueba de médico de manera presencial en Ecuador y para ello tuvo que transitar la ruta del emigrante en autobús. Parte de su familia se quedó en Venezuela.

La calificación del examen tardaba tres meses en ser pública, y como no se quería quedar de manera ilegal en Ecuador, se fue a Perú con su hermano. En Perú intentó ejercer, pero era costoso. Samuel trabajaba como asistente de farmacia y en una plaza cultural cantando. Sin embargo, estando allí, le llegó la buena noticia de que había aprobado la prueba en Ecuador, y así fue como finalmente llegó al país y comenzó a ejercer como médico.

En Ecuador sacó una visa de Unasur que costaba 250 dólares, y lo logró con ayuda y préstamos de sus amigos. Consiguió trabajo rápidamente en el Ministerio de Salud en la frontera norte con Colombia, en San Lorenzo, una zona vulnerable y de conflicto por presencia de guerrilla y tráfico de droga. Ejercía específicamente en la parroquia San Francisco, un pequeño pueblo con calles de tierra, un río con restos de mercurio por la minería ilegal, y con condiciones precarias. San Francisco tiene una población entre colombiana y ecuatoriana que se dedica a la siembra, al cultivo de cacao y de palma.

Desde enero, Samuel realizó una labor de prevención en esa comunidad donde explicaba cómo funciona el COVID-19 y las estrategias para prevenirlo. La zona tiene problemas de energía eléctrica y eso afecta el suministro de agua lo cual puede ser un problema para evitar la propagación. “La falta de educación es la principal dificultad que he visto en Ecuador para enfrentar el COVID 19, hay mucho analfabetismo, muchas personas no respetan los lineamientos de distanciamiento social”, agregó.

Actualmente se encuentra en Guayaquil y trabaja en su centro médico llamado Medi yo&Ser (@mediyo.ser en Instagram), pero también en un centro de diálisis en el que ha visto el impacto del COVID 19 en el ámbito hospitalario. “Desde hace dos meses, en la unidad de diálisis han muerto 60 personas. El impacto del COVID-19 ha colapsado los hospitales, las camas se llenaron y los pacientes se comenzaron a atender en sillas y en el piso, yo ya estaba acostumbrado a eso porque lo viví en Venezuela, pero no imaginé que lo viviría acá también”, dijo.

El COVID 19 ha impactado de manera indirecta a pacientes con otras patologías. En Ecuador se ha disparado la tasa de mortalidad de los pacientes renales y diabéticos. “Han llegado pacientes con niveles de azúcar muy altos en la sangre que no podían ser atendidos y morían. Y otros que no llegaban por miedo al virus, pero de igual manera morían en casa”, dijo.

Ante este escenario, se han viralizado noticias sobre cadáveres en las calles de Ecuador que no tienen lugar para ser enterradas. “En estos días vi como un carro muy pequeño llevaba una urna en los asientos posteriores, cuando esto es una práctica ilegal”, contó Suarez.

Samuel cree que la situación en Ecuador colapsó por el estado del sistema de salud, ya que el gobierno si había tomado medidas de aislamiento de manera temprana. “Faltó preparación, los casos positivos los aislaban en casa y así contagiaron a toda la familia, la transmisión local fue determinante”, aseguró.

Para Samuel lo más difícil que ha tenido que enfrentar como médico es la falta de recursos para atender a sus pacientes. “No tener los implementos para ayudarlos ha sido lo más frustrante para mí. A un paciente con ACV no lo puedo mandar a un hospital, solo puedo darle tratamiento. Y si me toca un paciente con complicaciones, sé que no vendrá la ambulancia a rescatarlo”, finalizó Suárez.