Guatemala- Las pandillas juveniles, cuyos líderes operan desde las prisiones de Guatemala, han puesto en jaque a las autoridades de seguridad, que no logran reducir las extorsiones y asesinatos que estos grupos delictivos cometen a diario en las principales ciudades del país.
Según el ministro guatemalteco del Interior, Mauricio López Bonilla, las extorsiones a comerciantes, transportistas y vecinos de barrios populares, son “el delito más generalizado en todo el país” y al que más atención ponen las autoridades para combatirlo.
La mayoría de estos delitos, según dijo esta semana el ministro, son cometidos por células de las grandes pandillas juveniles conocidas como la Mara Salvatrucha y la Mara 18, así por otros grupos delictivos que imitan su forma de operar.
Las denuncias que las autoridades conocen sobre casos de extorsión, explicó López Bonilla, son seguidas de cerca por grupos específicos dentro de las fuerzas de seguridad con el objetivo de desbaratar a las bandas delictivas y evitar el incremento de asesinatos.
En el último año, según cifras oficiales, han sido desbaratadas más de 35 bandas, algunas de ellas incluso integradas por familias completas, dedicadas a la extorsión, las cuales son dirigidas desde la prisión por líderes de pandillas que se encuentran detenidos.
Sin embargo, las denuncias de este tipo de delitos no se han reducido y los homicidios atribuidos a los pandilleros que tienen como supuesto móvil la negativa a pagar las extorsiones, continúan.
El miércoles, las autoridades detuvieron en una población del sur del país, al que presentaron como el supuesto máximo líder de la Mara Salvatrucha.
La detención de Marco Antonio Sian Chávez, alias “El Bufón”, se realizó en el puerto de Iztapa, en el departamento sureño de Escuintla, en el marco de varios operativos realizados por la Policía y el Ministerio Público contra estructuras dedicadas a las extorsiones en el país.
Días atrás, un tribunal penal de la capital, a petición de la Fiscalía, ordenó iniciar juicio en contra de ocho pandilleros, supuestos líderes de la Mara Salvatrucha, que se encuentran en prisión por otros delitos, a quienes sindica de ser autores intelectuales de al menos 242 asesinatos.
La Fiscalía de Derechos contra la Vida presentó ante el Juzgado Primero A de Mayor Riesgos los resultados de una investigación realizada por la Unidad contra las Extorsiones del Ministerio Público, en la que incluyó testimonios de testigos protegidos, documentos y medios científicos.
Los procesados, según la investigación de la Fiscalía, coordinaban los delitos por medio de familiares, abogados y otros pandilleros que acudían a las visitas ordinarias a la cárcel, así como con teléfonos móviles que lograban ingresar a la prisión.
Los 242 asesinatos que según la Fiscalía ordenaron estos pandilleros en contra de personas que se negaron a pagar las extorsiones, agentes y autoridades de la Dirección General del Sistema Penitenciario, e incluso integrantes de la Mara Salvachuta, fueron ejecutados por decenas de pandilleros subalternos entre 2010 y 2011.
Según cifras oficiales cada día son asesinadas en Guatemala un promedio de 16 personas, lo que ha convertido en este país en uno de los más azotados por la violencia en América Latina.
Las autoridades no cuentan con cifras sobre la cantidad de jóvenes que integran las pandillas juveniles, pero según cálculos conservadores éstas pueden superar los 10.000 integrantes.
La pobreza, que afecta a más del 52 % de los 14,5 millones de guatemaltecos, así como la falta de políticas públicas que atiendan las necesidades básicas de salud, educación y empleo para los jóvenes, son según los expertos las principales razones por las que los adolescentes se integran a estos grupos.