ENMIENDAS
Algunas presentadas el martes 7 en el Comité Judicial del Senado:
PRUEBA DE ADN. Orrin Hatch (R-UT) pide que los indocumentados sometan una prueba de ADN cuando soliciten la legalización.
NO A LA CIUDADANÍA. Ted Cruz (R-TX) dice que un inmigrante que ha vivido indocumentado por “necedad” nunca debería tener la opción de convertirse en ciudadano. La propuesta actual permite el camino a la ciudadanía luego de 10 años de un estatus temporal.
NO VIAJES. Chuck Grassley (R-IA) dice que los inmigrantes que se legalizarían con un estatus temporal no podrán salir y reingresar al país.
REQUISITO SALARIAL. Jeff Sessions (R-AL) quiere que los inmigrantes mantengan un ingreso anual de 400 por ciento sobre el índice de pobreza para que puedan mantener su estatus temporal por trabajo. La propuesta original requiere un ingreso de 100 por ciento. En números, una familia de cuatro deberá ganar $ 92.000 al año.
ANÁLISIS
¿Qué se espera en las próximas semanas?:
Cada enmienda deberá presentarse a votación en el Comité del Senado. El jueves se programó el visto bueno de la primera tanda de modificaciones.
Los republicanos se mantienen firmes en señalar que si el proyecto no contempla un mayor refuerzo en la frontera, no habrá reforma.
El abogado Marshall Fitz es optimista al señalar que en junio el Senado ya podría votar por el proyecto.
“Sin embargo el panorama cambia en la Cámara de Representantes”, dijo. “Allí los legisladores tienen una postura más dura. No creo que aprueben el proyecto que les pase el Senado, sino que ellos presentarán y aprobarán su propia versión que tal vez no incluya legalización general. Pero luego la confrontarán con la de los senadores y consensuarán para votar”, dijo Fitz.
La propuesta de ley para una reforma migratoria integral, presentada por el Grupo de los Ocho en el Senado, pasa por una dura prueba de fuego al enfrentarse a más de 300 enmiendas en una comisión que la revisa.
Los 18 miembros del Comité Judicial en el Senado tenían tiempo hasta el martes 7 para presentar los potenciales cambios al proyecto bipartidista, auspiciado por cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos.
Lo hicieron. Y el número abrumador de modificaciones anticipa lo acalorado que se tornará el debate para mantener “el corazón” de la propuesta que busca la legalización de millones de indocumentados y un camino a la ciudadanía.
Dos tercios de las enmiendas fueron presentadas por los integrantes republicanos.
De hecho, el senador Jeff Sessions, de Alabama, uno de los principales críticos del proyecto de ley, hizo más de 50 correcciones, incluido limitar el número de indocumentados que ganarían un estatus legal.
Expertos a favor de la reforma migratoria integral, siguen paso a paso el proceso y se mantienen optimistas. Tal como el abogado Marshall Fitz, director de la división de Políticas Migratorias del Center for American Progress,una de las fundaciones de investigación y abogacía más influyentes de Estados Unidos.
“Es bueno que el Senado se esté moviendo rápido. Por ahora se está siguiendo el ritmo que requiere el proceso”, explicó Fitz.
El jueves 9 el Comité Judicial programó la votación de la primera tanda de enmiendas.
“El martes 14 y el jueves 16 los senadores seguirán
con las consideraciones. Y antes del receso del Memorial Day, la semana del 20 al 24 de mayo se espera que el proyecto se defina”, manifestó Fitz, quien cree que para finales de junio el pleno del Senado esté listo para votar por la propuesta.
Antes de pasar al pleno, el Comité Judicial debe aprobarla. En años anteriores, la propuesta moría en dicha comisión.
Pese a la oposición, Fitz asegura que el proyecto tiene “las mejores opciones” y que éste “es su momento”.
“Porque no se trata de un solo grupo impulsando la reforma, sino de un movimiento de varios sectores que convergen: negocios, políticos, grupos de fe y activistas. No es algo artificial, no es algo que hemos construido de un momento a otro, sino que se ha venido forjando”, expresó durante una entrevista con El Tiempo Latino, el viernes 3.
“Creo que sería muy peligroso para los republicanos no subirse a bordo de este movimiento, especialmente en el Senado”, indicó.
Allí, los republicanos son minoría y el peso político que implica una reforma es fuerte. En 2014 se renovarán 33 de los 100 puestos en el Senado. Los republicanos necesitan seis asientos para retomar el control de la cámara.
Cuatro de los ocho senadores que presentaron la propuesta original forman parte del Comité Judicial. Y han dicho que presionarán para revertir las enmiendas que pongan en peligro la propuesta legislativa. Ellos son los demócratas Dick Durbin y Chuck Schumer; y los republicanos Jeff Flake y Lindsey Graham.
El resto del Grupo de los Ocho lo completan los republicanos John McCain y Marco Rubio, y los demócratas Bob Menéndez y Michael Bennet.