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Luis Chiriboga: "Benítez estaba condenado a muerte"

El futbolista Christian “Chucho” Benítez murió por una enfermedad indetectable en el corazón, afirmó el viernes 2 de agosto el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Luis Chiriboga, tras comprobarse esto en una segunda autopsia.

“‘Chucho’ estaba condenado a morir, tenía una enfermedad del corazón que solo podía ser descubierta después de su muerte”, señaló Chiriboga en declaraciones a periodistas en el coliseo Rumiñahui, donde se ha instalado la capilla ardiente con los restos mortales del astro ecuatoriano.

Benítez, quien triunfó como goleador en Ecuador y en México, había optado por continuar su carrera deportiva en el equipo Jaish SC de Catar, donde murió como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

El cadáver del deportista llegó a Ecuador la madrugada de este viernes y esta mañana fue trasladado al coliseo “Rumiñahui” para que los aficionados puedan darle el último adiós.

El directivo de la federación aseveró que se ampliará el informe del médico de la selección de Ecuador, Patricio Maldonado, para esclarecer las razones de la inesperada muerte del goleador, quien fue hospitalizado al sentir fuertes dolores estomacales.

El brasileño Anderson Martins, excompañero de Benítez en el club qatarí El Jaish, señaló en unas declaraciones recogidas por el periódico ecuatoriano El Comercio que “Benítez acudió al hospital más cercano al hotel en el que estaba, pero era el mejor hospital de Catar porque no es un hospital para gente de Catar, es un hospital de ‘cinco estrellas’, para extranjeros”.

“Nosotros sabemos que Benítez tuvo dolores en el estómago, después fue para el hospital, le dieron tratamiento y atención, pero después de una hora que estuvo con el medicamento para los dolores en el estómago, le llegó un ataque cardiaco por algo que no sabemos”, agregó.

Miles de ecuatorianos se congregaron para rendirle un tributo a “Chucho”, desde la llegada de sus restos al aeropuerto de Quito hasta la ceremonia oficial en el coliseo Rumiñahui. El cadáver del futbolista arribó en la madrugada del viernes acompañado por su esposa Liseth Chalá.

Autoridades deportivas, futbolistas y miles de fanáticos se congregaron ante el ataúd de Benítez en el coliseo, a donde ingresó cargado por su padre Ermen, su suegro Cléver Chalá, otros familiares y amigos. Al inicio del sepelio se produjeron emotivas escenas de familiares y fanáticos que lloraban desconsoladamente ante el féretro.

En la ruta entre el aeropuerto y esta capital, cientos de personas se congregaron al costado de la ruta con banderas y con camisetas de la selección, a pesar de la temprana hora de la madrugada, para saludar el paso de la caravana que transportaba los restos, e incluso en una pequeña población denominado El Arenal, los fanáticos lanzaron al cortejo fúnebre abundantes pétalos de rosas blancas que quedaron en la vía.

El sepelio de Benítez está previsto para el sábado 3 en la tarde en el cementerio “Monte Olivo”, a las afueras de Quito.

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