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Shut Down vs Shut Up

Down and up are opposite directions. But the meaning of what has been going on in Washington, DC since October 1 has nothing to do with directions, right?

Who knows.

Shut down means to turn off or to withdraw. For example, I usually shut down my computer when I am not using it. This is wise when talking about computers and/or other electronic devices. It is good for the environment and good for my economy.

But our Government is not an electronic device, it is an institution with duties and responsibilities toward its citizens, a.k.a. tax payers. That is why citizens cannot afford to have the Government shut down on them —it hurts people’s pockets, and it damages the nation’s social environment and morale.

It has been proven these days that a partial government shut down hurts mostly federal workers and the people most in need of government services.

Is this a frustrating democratic process or an unnerving example of lack of statesmanship?

Evidence says that a partial government shut down does not hurt legislators and people in politics unless voters get hurt so much —economically and spiritually— during these political “hunger games” that they themselves shut down and eventually react at the polls, looking back in anger at those days in October as a time which will live in infamy.

Now, shut up means to stop talking, as in what comes to mind when Senator Ted Cruz filibusters to defund Obamacare by reading Dr Seuss’ “Green Eggs and Ham” to his children allegedly watching him on C-SPAN.

It took more than 21 hours for Senator Cruz to shut up. And it took a government shut down for Senator Cruz to protest the shut down of the government he had threatened the nation with unless Democrats agreed to defund Obamacare.

And when the shut down was about to end, nobody was talking about “Obamawhat?”

Is this a frustrating democratic process or an unnerving example of lack of statesmanship? Government business and those who do business with Government have been disrupted, millions of mothers and children have been hurt by the lack of government services, thousands of immigration cases have been thrown into limbo… but ultimately, when Government is fully open again, payments and services will be reinstated. And the nation will exhale with relief. No worries about members of Congress, they have been paid all along because they fall under the category of “essential” personnel.

And the Senator who would never shut up still keeps his exclusive, federally funded, health care coverage and benefits.

Some in Congress are quick and ready to shut down the parts of Government that hurt the daily lives of Americans while refusing to assume their own share of the pain.

Now that we are back to business as usual, I feel that —in the words of George Orwell— we have sunk to a depth at which restatement of the obvious is the first duty of intelligent human beings.

Cerrado vs Callado

Cerrado y callado son palabras que se relacionan en español. “Cerrar la boca” es la manera poco considerada de callar a alguien. También es buen consejo aquél de “en boca cerrada no entran moscas”. “Ni congresistas”, desearían algunos a la luz de lo que ha ocurrido en Washington, D.C., desde el 1 de octubre.

Cerrar también se relaciona con apagar o con “encerrarse en uno mismo” al sufrir una decepción. Por ejemplo, uno cierra documentos antes de apagar su computadora. Lo que ocurre es que el Gobierno no es una computadora llena de documentos o carpetas que abrimos o cerramos a nuestro antojo. El Gobierno es una institución con deberes y responsabilidades hacia sus ciudadanos, también llamados pagadores de impuestos. Y a esos ciudadanos no se les puede cerrar el Gobierno en las narices —lastima el bolsillo del contribuyente y daña el ambiente social y la moral de toda una nación.

Se ha comprobado estos días que el cierre parcial del Gobierno afecta mayormente a los trabajadores federales y a las personas que necesitan y dependen de los servicios del Gobierno.

Todo parece indicar que un cierre parcial del gobierno no afecta ni a legisladores ni a políticos, a no ser que los votantes sientan tal dolor —económico y moral— durante estos políticos “juegos del hambre” que se encierren en sí mismos y eventualmente reaccionen ante las urnas, mirando hacia atrás con ira y calificando esos  días de octubre como una época infame.

Sabemos que “cierra la boca” es una manera poco delicada de decirle a alguien que deje de hablar, un giro que se nos viene a la cabeza recordando al senador Ted Cruz hablando sin parar para liquidar la ley de salud, “Obamacare”. Una estrategia que incluyó leerle a sus hijos —quienes supuestamente estaban viendo el canal C-SPAN— el cuento rimado “Green Eggs and Ham”. El senador Cruz se calló después de 21 horas. Pero hizo falta un cierre del Gobierno para que el senador Cruz protestara el cierre del Gobierno con el que él había amenazado a la nación a no ser que se eliminara el Obamacare.

Y cuando estaba a punto de terminar el cierre federal ya nadie hablaba en el Congreso del ¿Obamaqué?

¿Es todo esto ejemplo de lo frustrante que puede ser el proceso democrático o prueba de la falta de verdaderos hombres y mujeres de estado?

¿Es todo esto ejemplo de lo frustrante que puede ser el proceso democrático o prueba de la falta de verdaderos hombres y mujeres de estado? El Gobierno y quienes hacen negocios con el gobierno han sido afectados, millones de madres y niños han sido privados de servicios esenciales, miles de casos de inmigración se han ido al limbo… Pero al final, cuando el Gobierno reinicie todas sus operaciones  se reinstaurarán pagos y servicios. Y la nación respirará con alivio. Pero que nadie se preocupe por los miembros del Congreso: ellos nunca dejaron de percibir sus pagos.  Y el senador que nunca callaba mantuvo siempre su exclusivo seguro de salud pagado por el gobierno federal. Algunos son rápidos en cerrar los servicios de un Gobierno que afectan la vida diaria de los ciudadanos, pero rehusan asumir su parte del sacrificio.

Ahora que todo vuelve a la normalidad siento que —como dijo George Orwell— nos hemos hundido tanto que la recuperación de lo obvio debe ser nuestra primera tarea como personas inteligentes.

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