Elecciones justas y transparentes
Honduras está dominada por una élite que privilegia la concentración insultante de riqueza y poder, abundante en prácticas corruptas, autoritarias, de monopolios, oligopolios y contratos amañados. Como consecuencia, hoy somos sometidos a una aguda desigualdad, miseria y violencia estructural.
El bipartidismo que ha controlado la política nacional por más de un siglo ha perdido toda legitimidad para gobernar el país, al colocarse al servicio de esta elite. Así lo demuestran las últimas encuestas y el nacimiento de nuevos partidos políticos.
Nosotros nacimos de la resistencia pacífica y popular contra el golpe de estado del 28 de junio de 2009 y hoy estamos listos para impulsar una transformación democrática y estructural de Honduras.
El golpe de estado que derrocó al presidente Zelaya, en la oscuridad de la noche, nos impuso una tiranía y la confrontación entre hondureños. Unánimemente, la comunidad internacional, incluyendo la Casa Blanca, condenó la conspiración cívica militar pero nunca se hizo nada efectivo para revertirlo; por el contrario, se aceptaron las estructuras que cometieron el golpe y se ignoraron sus crímenes por lo que hoy estamos pagando un precio muy alto en violaciones a los derechos humanos, asesinatos de periodistas, campesinos, mujeres y jóvenes y graves desaciertos en política económica.
La reconciliación todavía es una quimera: no hay justicia, sino miles de muertes. Prueba irrefutable de lo anterior es que Honduras ahora tiene los índices de violencia y criminalidad más altos del mundo, casi el doble de los que se registraban en 2008. El país ha perdido veinte puntos en el índice de competitividad mundial y el desempleo y el costo de la vida (alimentos, energía eléctrica, combustibles) han alcanzado niveles insoportables, robándole al pueblo la esperanza y un desarrollo justo.
Las elecciones del 24 de Noviembre son una oportunidad única para escuchar la voluntad de las mayorías y construir un Estado democrático. Un Estado que nos permita salir a los parques y ver regresar a nuestro hijos con vida, sin ser víctimas de los escuadrones de la muerte.
Queremos un Estado responsable y no represor, donde ningún poder pueda, de manera unilateral, destruir a otro poder o derrocar a un presidente, juez o fiscal.LIBRE propone la reconciliación, la construcción de un nuevo pacto Constituyente, que nos conduzca por el camino de la fraternidad, la prosperidad y la libertad a que aspiramos. Queremos trabajar con la comunidad internacional, para construir la cultura de la vida y detener la violencia que nos asfixia, proteger el ambiente, combatir el crimen, el terrorismo, el narcotráfico y cooperar con la agenda Global en estos propósitos.
Queremos refundar un país democrático y estamos listos para ser ese cambio. Sólo necesitamos elecciones justas y transparentes.