Con el brazo enyesado por una fractura en la mano días después de que inmovilizó a un ladrón de autos, Edgar Romero no teme tomar riesgos como ya lo ha demostrado no solamente por la seguridad de su familia sino también en el campo empresarial a su corta edad de 19 años.

“Un ladrón trató de robar el carro de mi madre, así que corrí hasta alcanzarlo sin que me viera y lo derribé. Vi que tenía un cuchillo en la mano, y le pegué con mi derecha, pero le pegué mal, y así es como me quebré un hueso de la mano derecha”, relató el joven en una entrevista con El Tiempo Latino el viernes 22 en un restaurante de comida china en el barrio hispano de Langley Park, en Maryland.

“Logré detener a este hombre por diez minutos, con la mano quebrada, hasta que vino la policía. Hacía frío. La policía vino y arrestó al hombre. Mi madre dijo que el hombre tenia varios celulares en la mochila y además dos cuchillos, uno chiquito y otro grande”, indicó Romero, quien vive con sus padres María Martínez y Porfirio Romero en la ciudad de Takoma Park, en Maryland.

Para el emprendedor nacido en Estados Unidos de padres salvadoreños, tomar riesgos ha sido parte de su todavía breve trayectoria en el campo empresarial, con la fundación de un negocio de diseño de patinetas que vende en la calle y por medio de su sitio web “www.spruzisb.com”.

“A veces tienes que tomar esos riesgos, depende de cuál riesgo. Pero yo soy un ‘risk taker’. Si quieres ser un buen hombre de negocios tienes que tomar riesgos. Yo sentía que necesitaba proteger a mi familia, así que tomé ese riesgo para llevar a la justicia a ese hombre”, puntualizó.

Romero, quien recientemente fue orador en un desayuno patrocinado por el Centro de la Juventud Latinoamericana (LAYC) y El Tiempo Latino/The Washington Post, terminó este año sus estudios de equivalencia de secundaria (GED, siglas en inglés) y planea seguir la carrera de Negocios en la Universidad de Maryland.

“Tengo un ‘business’ de patinetas, hago los diseños en la computadora, los envío a un fabricante, hago un pago y me ponen el diseño en las tablas y me las envían para luego yo venderlas aquí”, explicó.

El joven afirmó que el próximo diseño es de un perrito en el Capitolio, que lo dibujó en forma de “una casita” para la mascota. “Trato de usar mi creatividad para hacer diseños. Ese es mi talento que yo traigo a mi compañía, la cual la tengo desde septiembre de 2012. Hace poco invité a un socio” para que apoye en el crecimiento de la firma, manifestó.

“Veo el potencial que tenemos en el futuro, que podremos trabajar así en el deporte de ‘skateboarding’. Hay que invertir mucho dinero para hacer más dinero. Hasta ahora hemos vendido más de 250 tablas, la primera a $40, y luego la bajamos a $25”, indicó.

En la actualidad Romero se dedica a promover el negocio mediante videos y fotos, pero no olvida las razones por las que dejó la escuela.

“Dejé la escuela porque no me sentía bien allí, mis maestros y compañeros, me miraban como si fuera un fracasado. A veces mis maestros me decían frente a toda la clase que era ‘pointless’ (inútil) que yo estuviera allí porque yo no iba todos los días o llegaba tarde a las clases. Los maestros vieron eso y estaban perdiendo fe en mí. Me sentía abandonado. Pero sí hubo maestros y estudiantes que me apoyaron, pero cada año me sentía muy inseguro y avergonzado de que yo estaba con gente que me estaban viendo como si yo iba a fallar en la vida”, recordó.

“Mi mensaje es que yo no he crecido de una manera perfecta, que en mi vida ha habido fallas y errores. He sufrido depresión, pero quiero decir que el hecho de atravesar por esa situación, no quiere decir que no puedas alcanzar tus metas, es con mucho trabajo duro, porque las cosas no vienen fácil”, indicó el joven emprendedor.

Puntualizó que “la vida puede ser dura, pero si deseas hacer algo, lo puedes hacer, pero hay que trabajar duro. En estos años he aprendido con mucha investigación y estoy leyendo libros de negocios. He aprendido a usar la cámara y a hacer diseños en la computadora”.

“Creo que este negocio de diseño de patinetas va a salir bien. Quiero estudiar programación de software, aprender códigos, hacer programas y venderlos a compañías grandes. Me gustaría conseguir becas, pero no es fácil para graduados del GED (equivalencia de secundaria)”, enfatizó.

Romero expresó confianza de que su futuro “va a estar bien, quiero ir a la universidad y en cada oportunidad que vea voy a ganar. Si alguien tiene un sueño tiene que estar cien por ciento comprometido y trabajar duro para convertir sus sueños en realidad. Les prometo que no les voy a fallar”.

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